El dilema de la mascarilla

Eva Higueras 14/06/2021 305
¿Cómo deshabituarnos de algo que llevamos tiempo habitualmente haciendo?
Parece que poco a poco volvemos a la normalidad, o eso nos hacen creer, porque a mi entender cosas que hacíamos antes que aun superada esta pandemia nos costará volver a retomar.
 
Me da la sensación que el estúpido (a mi entender) saludito dándonos el puñito va a permanecer entre mucha gente. De este tema he hablado con varias personas y me reconocen que se han acostumbrado a esta forma de saludo y que ahora les va a costar dar los hasta ahora normales besitos en la mejilla cuando te encontrabas con alguien. Creo que yo voy a ser una excepción. Hasta hora me he negado en muchas ocasiones a dar el 'puñito' cuando encuentro con alguien y evidentemente lo seguiré haciendo. Si la persona con la que me encuentro está receptiva) seguiré dando dos besitos como forma de saludo, como he hecho siempre.
 
Con el tema de la mascarilla creo que pasa algo semejante. Nos hemos acostumbrado a llevarlas y cuando llegue el momento creo que nos costará desprendernos de ella. Ahora cuando sales de casa revisas lo que llevas: Llevo las llaves, el móvil, la cartera y la mascarilla. Entonces, al menos en mi caso, tengo que decidir cuál de ellas me pongo porque, al igual que me sucede con los zapatos, he de elegir qué mascarilla me queda mejor con el outfit de ese día.
 
Sí. La verdad es que a estas alturas tengo una buena colección de tapabocas. Tengo las típicas de farmacia. Estas son exclusivas para el gimnasio. Tengo la que lleva el logo corporativo del trabajo. Esta vez para alguna reunión importante tengo estampadas. Estas son las que elijo sí mi vestuario es mono color, no puedo llevar (por supuesto que no) un vestido estampado con una mascarilla también estampada. No.
 
Luego tengo mascarillas lisas de diferentes colores. Estas tienen que ir a juego con los bolsos y mis zapatos. ¡Qué estrés! ¡Qué barbaridad! Pero está el día (por lo que sea) que te olvidas de ponértela, y sales a la calle. Cruzas la puerta de tu edificio y ahí tienes la sensación de que vas desnuda, que te falta algo. Te autoinspeccionas de arriba abajo: '¿llevo la falda! Sí. ¿La blusa? Chaqueta, los zapatos, el bolso.. ¡ostras! ¡No me he tapado la boca! Y entonces corres hacia casa como poseída por el demonio, porque sin la mascarilla no te acabas de sentir totalmente vestida.
 
No sé.. no sé qué haré con todas lo que tengo el dia que nos digan que ya no es obligatorio su uso. ¿Tirarlas? No, porque con el gobierno que tenemos y sus 'asesores en salud' cualquier dia les coge el siroco y nos hacen volver a ponernoslas.
 
Y además, pensándolo bien, en ocasiones ir con mascarilla te alivia en situaciones incómodas. ¿Cuántos de nosotros hemos evitado saludar a alguien con la excusa de que no lo hemos reconocido por culpa de la misma? ¿Y cuántos hemos utilizado la mascarilla junto con unas gafas de sol empañadas por el vaho y una gorra para pasar inadvertidos? Yo sí, lo reconozco. Así que no descarto que aunque no sea obligatorio su uso volveré a llevar siempre una mascarilla en el bolso y así evitar determinados saludos y que me saluden. Ah. Eso si, la mascarilla tendrá que ser de un color neutro para que me combine con todo.