Si fuéramos como ellos

José A. Ruiz 08/11/2019 327
¿En qué se convertiría el constitucionalismo si usara los métodos del nacionalismo catalán?

Si tuviéramos la misma agencia de publicidad que el nacionalismo, tras la "semana negra" de destrucción y disturbios en Barcelona nuestra manifestación masiva no hubiera sido alegre y festiva, sino furiosa y victimista. En lugar de la señera hubiéramos portado un enorme lazo negro, convirtiendo el evidente terrorismo y el símbolo que lo denuncia en un indudable estandarte de nuestra causa, desvirtuándolo a nuestro favor, como hace el nacionalismo con el lazo amarillo.

Si fuéramos como ellos nos denominaríamos a nosotros mismos “los catalanes” y a ellos simplemente a los fascistas

Si fuéramos como ellos, tras el incidente de la maestra que agredió a una niña por dibujar la bandera de España, todos los medios constitucionalistas nos hubiéramos unido para sacar a la gente a la calle en una enorme manifestación ejecutada con precisión norcoreana, maquillados con heridas sangrantes y moratones, y portando enormes pancartas sangrantes en las que rezaría “a nuestros niños no se les pega”.. en inglés, por supuesto, ya que nuestros publicistas nos aconsejarían tener en cuenta la imagen internacional.

Si fuéramos como ellos animaríamos a los manifestantes a inscribirse en una web en la que les asignaríamos a cada uno una calle para controlar la asistencia y la densidad, de forma que todas las manifestaciones ocupasen el doble de espacio. Un equipo de logística repartiría entre la gente botellitas de agua y los helicópteros de televisión española y de la guardia civil contarían el número de manifestantes y luego multiplicarían las cifras por cuatro.

Si actuásemos como ellos su causa no sería portada en todos nuestros informativos. Los moderadores de nuestras tertulias atacarían sistemáticamente al discrepante.  Nuestros programas de humor ridiculizarían a sus representantes políticos, los mostrarían como torpes, ineptos y totalitarios, y serían sus periodistas los que tendrían que ir con casco.

Si usáramos sus métodos nos rasgaríamos las vestiduras ante las enormes irregularidades de su referéndum ilegal. Urnas que ya vienen llenas, casi un centenar de municipios con más síes que habitantes, el nulo reconocimiento de garantías democráticas por el comité de Venecia y por su propio Consell de Garantías Estatutaries...

Si compartiésemos su falta de ética y escrúpulos dispondríamos de cientos de cuentas falsas en Twitter creando hastags como #CataloniaHasAFascistRegime, Un hecho fácil de documentar con vídeos en los que el nacionalismo desinfecta las calles que los discrepantes pisan.

Si compartiésemos su totalitarismo quemaríamos y destrozaríamos nuestra propia ciudad, mientras nuestros jóvenes gritarían al unísono “las calles serán siempre nuestras”.

Pero como no somos como ellos, ese grito nos parece falso porque en democracia las calles son de todos.

Como no actuamos de la misma forma, nos basta con afirmar que el referéndum no era legal ni democrático, y no siéndolo, no necesitamos entrar a valorarlo.

Como no queremos ofenderles no les llamamos “fascistas” ni cuando se comportan como tales, porque son nuestros compatriotas y la palabra “fascista” nos duele incluso cuando la pronunciamos contra ellos.

Como no usamos sus métodos no sacamos nuestra indignación a la calle cuando agreden a las chicas de Barcelona por la selección o a la niña de Terrassa, porque nuestra candidez nos hace creer que si se les trata con consideración corresponderán con cordura.

Y es bueno que no seamos como ellos. Porque si lo fuéramos, todos los insultos y agravios que nos dirigen serían ciertos.