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Voces Layetanas

Qué hacer si viene Hitler a dar un discurso a la Plaza Cataluña

Obvia decirlo, lo primero que tendríamos que hacer sería llamar a un investigador de lo paranormal como Iker Jiménez, dado el misterio y la incógnita que tal suceso implicaría, pero como se entiende que estamos tratando una analogía llevada al extremo, consideraremos que el discurso de Hitler en la Plaza Cataluña de Barcelona es una realidad y proseguiremos desde aquí.   Pongámonos en situación.  Un día en el metro vemos las marquesinas publicitarias anunciando para el domingo un mitin del mismísimo Adolf Hitler en la Plaza Cataluña.  En el cartel vemos que el mítin está patrocinado por "Grossdeustchland Cultural" y viene en la esquina del cartel una pequeña esvástica.   Al domingo siguiente, si por casualidad pasamos por la Plaza Cataluña, tal vez nos encontraremos media plaza vallada y a varias personas entre la gente, vestidas como los demás pero con una cinta roja alrededor del antebrazo en la que luce una esvástica negra.  Esas personas saludan a la gente con simpatía y reparten entre adultos y niños unos globos rojos con esvásticas negras, y también reparten entre los asistentes botellitas de agua mineral con etiqueta de la Asociación Nacionalista Alemana.  La escena nos enerva.  Entonces en un escenario montado en la mitad inferior de la plaza se descorre una enorme cortina y de pié, ante una enorme telón rojo que luce otra esvástica negra sobre un círculo blanco, aparece el mismísimo Adolf Hitler, fürher (líder) del fascismo alemán de principios del siglo pasado.   ¡Ese indeseable está regalando globitos a inocentes niños que no saben qué horror se esconde tras esos colores brillantes!  Ese ser lleno de odio y exclusión se cree con derecho a hablar a personas que quizá no estén bién informadas, que quizá no hayan recibido suficiente educación en las escuelas, suficiente cariño de sus padres, suficiente cordura, en fín, para distinguir el bién del mal que evidentemente representa.  Miramos a nuestro alrededor y comprobamos con alivio que no estamos solos.  Muchas personas se miran entre sí, incrédulas y también indignadas. ¡Algo hay que hacer!   Estas son nuestras opciones:   Primera opción: Gritamos enfurecidos.  Repartimos silbatos y procuramos tapar el ruido para que no se escuchen sus palabras.  Visto que no somos capaces de superar el volúmen de esos enormes amplificadores (¿Quién pagará todo esto?) y que la gente le sigue escuchando, comenzamos a arrojar al estrado nuestras botellas de agua.  Dos señoritas entran en el escenario situándose delante del führer, y levantando las manos al aire con las palmas abiertas en son de paz gritan con sonrisa desafiante: "¡Freiheit!, ¡Freiheit!" (Libertad, libertad). Miro la escena con incredulidad. ¡Son ellos los que quieren someter a nuestro pueblo!  ¡No tienen derecho a pronunciar esa palabra!  ¡Esa palabra nos pertenece!  ¡Nosotros somos los demócratas y ellos los fascistas!  Y tanto es así que los indignados nos lanzamos contra el escenario usando las vallas que acordonan la plaza para destrozar los equipos.  Un compañero arroja un pié de micro contra el propio Hitler y contemplo con satisfacción que le abre una brecha en la cabeza.  Arrancamos los carteles profusamente distribuidos por la plaza y los reunimos en el centro, donde un compañero indignado les prende fuego con su mechero.  Otros avivan el fuego con unos pequeños libros, la última edición del "Mein Kampf" que estaban expuestos y a la venta en un kiosco anexo al escenario.  Vemos con satisfacción como los libros arden junto a la efigie de Hitler mientras cantamos a coro "¡Fuera - fascistas - de nues - tros - barrios!.   Segunda opción: Escuchamos las primeras palabras del ex-dictador alemán y comprobamos que su discurso es el de siempre.  Los indignados y yo nos dirigimos a la policía y nos indican que no pueden hacer nada para interrumpir el acto porque el líder fascista resucitado ha solicitado el preceptivo permiso en el ayuntamiento y le ha sido concedido.  Algunos compañeros han grabado con sus móviles parte del discurso y un joven propone que pongamos una denuncia conjunta contra Hitler por comentarios xenófobos e incitación al odio.  Así lo hacemos.  La denuncia es admitida a trámite y estamos esperando fecha para el juicio.   Estimado lector, aquí termina la analogía que le quería plantear.  Llegados a este punto, ¿Qué opción elegiría usted?   ¡Ah! ¿Que cuál es ese partido que se esconde tras esta analogía?  ¿No se da cuenta aún de que eso es irrelevante?  No, no es el PDECAT ni VOX, ni ERC ni el PP, ni Podemos ni la CUP.  De hecho en España no existe ningún partido que pueda presentarse como análogo al NSDAP alemán, por más que algunos conceptos e ideas puedan encontrarse repartidos de forma desigual en algunos partidos actuales.  Es que el tema no es ese.  El punto al que quiero llegar es que da igual si somos constitucionalistas o nacionalistas, si somos de extrema izquierda, extrema derecha o centro extremo (permítaseme esta licencia).  Si nuestro rival ideológico quiere dar un mítin, está en su derecho.  Si quiere anunciarse, puede hacerlo.  Si quiere manifestarse y obtiene los oportunos permisos, puede manifestarse.  Nuestra democracia es así de garantista.  Y si lo que dice nuestro rival ideológico/político no nos gusta, digámoslo.  Denunciémoslo, recurramos a la ley y al estado de derecho.  Pero no saboteemos sus actos.  No persigamos a sus militantes hasta su domicilio.  No sigamos a sus hijos hasta sus colegios, no contramanifestemos ilegalmente sus manifestaciones, no atentemos contra su libertad de expresión, por horrible que nos parezca lo que piensen o digan.  No los echemos a patadas de "nuestras calles" cuando los consideremos indignos, porque las calles no son "nuestras", sino de todos.  Incluso de mismísimo Hitler resucitado, si apareciese con el visado en regla.   Porque si hiciéramos todas esas cosas, Hitler seguiría siendo nazi, pero los auténticos fascistas seríamos nosotros.

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Los centros escolares han de ser seguros

Todas las personas que hemos trabajado en centros educativos, con menores de edad, sabemos que no es fácil que personal ajeno al centro entre tranquilamente y sin identificarse en uno de ellos.    Esta circunstancia, lejos de ser percibida negativamente, es valorada como una medida segura tanto por el personal laboral como por las familias.     Desgraciadamente todas las alarmas han saltado ante la noticia de que en más de 50 centros educativos de Cataluña, personas externas al centro educativo, en este caso concreto miembros de "Plataforma per la Llengua",  han tenido no sólo acceso al edificio, sino además contacto con profesores y alumnos sin que los contactados supieran su identidad ni el objeto de su presencia en el centro.  Argumentan que sólo el  Consejero de Educación, Sr Bargalló,  conocía esta iniciativa y objetivo.    No me lo creo. Es imposible.  Es más, sería muy grave de ser cierto porque indicaría que o bien las direcciones de los centros implicados no han activado los protocolos aprobados por el mismo Departamento de Educación en referencia a la Organización y Gestión de los centros educativos, o que el Sr. Bargalló ha enviado un correo a los directores de los centros mintiendo sobre la titularidad de la organización que iba a entrar en los colegios y relacionarse con alumnos y profesores, y sobre los fines de dicha estancia. No olvidemos que la dirección o titularidad de los centros o servicios educativos son los responsables de difundir las normas de organización y funcionamiento del centro y de comprobar y asegurar que se cumplan.   Recordemos los documentos para la organización y gestión de los centros educativos publicados en la web del departamento de educación con fecha 21 de Junio de 2019.  (Cada año se publican con pequeñas modificaciones)   Seguros y reclamaciones patrimoniales y asistencia jurídica al personal.    "1.4 Seguros contratados por otras entidades con motivo de participación de personas sin relación laboral en actividades lectivas o complementarias.  Cuando se desarrolle una actividad organizada por el centro, en la que excepcionalmente, acompañen a personas sin una relación laboral que no estén incluidas en uno de los colectivos con derecho a cobertura del seguro contratado por la Generalidad de Cataluña, deben ser miembros de una entidad, como el AMPA o una asociación de voluntariado, y que la entidad haya contratado una póliza de seguro de accidentes y de responsabilidad civil y patrimonial que dé cobertura a estas personas."   Es decir, la dirección de los centros para permitir la presencia de esas personas debía de conocer el nombre de la entidad a la que pertenecían y que dichas personas contaban con póliza de seguro. Además, no olvidemos que cualquier persona que se relacione con menores ha de haber presentado su certificado de delitos de naturaleza sexual.    Toda esta sinrazón, sin olvidar la finalidad vergonzosa de espiar sobre la lengua de uso de nuestros menores y profesores en los patios, plantea una serie de preguntas que al amparo del documento Transparencia y acceso a la información pública, deberían exigir respuesta sindicatos, AMPAS y colectivos de derechos civiles en Cataluña entre otros, sin olvidar el primer organismo que debería estar investigando esta situación de menoscabo de sus derechos a la protección que afecta a menores, la Alta Inspección en Cataluña y los Ministros de Educación y de Justicia.    ¿Acaso el 100 % de los directivos y profesores de los centros educativos en Cataluña domina el inglés? ¿Nadie se percató de esa mentira? ¿Se respetaron las directrices sobre protección de datos personales? ¿Qué función educativa y orientadora se legitimó para dicho estudio? ¿Cuál ha sido el coste económico del estudio? ¿Cómo se seleccionó la muestra de centros, profesores y alumnos? Se grabaron las conversaciones? …   Hoy ha sido el espionaje sobre la lengua de uso de nuestros menores en los patios. ¿Cuál será el siguiente motivo de espionaje? ¿Pueden nuestros hijos estar seguros en los centros escolares sin que tengamos la certeza de quien o quienes tienen contacto con ellos?    Exijamos la respuesta de la  Administración educativa         Pilar Barriendos Clavero   Profesora de orientación educativa (jubilada)

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Sigue lloviendo

Cuando sin previo aviso aparece una gotera en casa, nuestra primera reacción es recoger las gotas en una palangana o cubo, tarea que nos mantendrá en vilo mientras el agua no cese.  Sabemos que tendremos que pintar el techo con toda seguridad, pero una mano de pintura no solucionará el problema si no tomamos las medidas oportunas reparando la causa de la gotera.   El orden de los factores, entonces es: Solucionar el problema. Pintar. Quitar la palangana. No tendremos resultados positivos si alteramos ese orden.   El Gobierno de la Nación no tiene nada claro éste sencillo concepto.  Cualquiera que sea la sentencia en el juicio por el 1 de Octubre, (que espero sea ejemplar y torne su risa burlona en una retorcida mueca de padecimiento, pues no han mostrado arrepentimiento alguno, afirmando que no han hecho nada, pero que lo volverán a hacer) siguen sin hacer frente a la raíz del problema.   Los Pujol siguen impunes. Las penitenciarías catalanas funcionan para Oriol como un resort cinco estrellas, mientras no se recupera un sólo duro de lo robado por esta infame familia.  El mismo destino les espera a los golpistas, caso de ser condenados, mientras diseñan una absolución a medida sin levantar demasiadas sospechas.   Eso es pintar sin reparar la gotera.   El 155 fue un desastre. Las medidas se aplican con firmeza o no se aplican.  No intervenir la enseñanza y los medios de comunicación del régimen restaron todo destello de efectividad. Una medida que nos vendieron como salvación y esperanza de los no nacionalistas terminó siendo inspiración de las chirigotas de Cádiz.   Eso es cambiar la palangana por una más grande.   La situación laboral de nuestros cuerpos de seguridad, vergonzosa sin remedio.  No sólo eso, sino que han permitido que pisoteen su honor con acusaciones de brutalidad policial, salvajismo y otras lindezas mientras eran acosados en los hoteles, hacinados en barcos con un piolín y otras situaciones similares.  Los separatistas que afirman que fueron aporreados, si lo hubieran sido de verdad, sólo la mitad de lo que lloran, hubieran llenado los hospitales, y no fue así.   Eso es cerrar la puerta para que no se vea la gotera.   El fracaso de nuestros políticos es evidente, diría que flagrante y alevoso.  La prueba irrefutable del nefasto resultado para todas las formaciones, tiene en Barcelona su mejor ejemplo:  Magdalena Colau, alcaldesa.  Una mujer que ha reventado el buen nombre de Barcelona, llenándola de manteros, invasores, okupas, mafias...cuya pésima gestión la abocó a perder la alcaldía y que ha resultado abucheada incluso por sus camaradas, pese a volver a colgar el maldito lazo amarillo en la fachada del Consistorio como primera medida, amén de la fuga de empresas de la que puede proclamarse protagonista, del hastío de comerciantes, vecinos y turistas…   Todos ustedes, candidatos a la alcaldía de Barcelona, son responsables directos de éste desaguisado. Todos ustedes han previsto tal posible escenario, pero han sido incapaces de tomar las medidas necesarias para que no se produzca. Todos volverán algún día a pedir a los barceloneses que depositen su confianza en ustedes.   Yo no sabría si reírme, llorar o correrles a gorrazos.   Después de vendernos a "la meona" como el menor de los males, no sé cómo piensan defender su posición y mantener su dignidad al mismo tiempo, si es que para entonces queda algo en Barcelona que no necesitemos depositar en el vertedero.   Eso es perforar el suelo y que la gota le caiga al siguiente.   El resto de España sufre también los desatinos de una casta política digna de una trilogía de Stephen Hawking.   Dios nos pille confesados...

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Ética y Educación

Se están convirtiendo lamentablemente en hechos cotidianos los episodios de violencia hacia grupos o personas que, por las circunstancias que sean, no proceden como otros quieren imponer. La Sra. Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, a la que no voy a juzgar en este artículo, fue objeto de insultos, gritos, acciones violentas y demás lindezas que hubieran sido quizás incontrolablemente violentas si no hubiera mediado la acción de los cuerpos de seguridad. Paradójicamente, se declaró desolada por haber sufrido esa violencia, con lagrimita y todo, quizás habiendo ya olvidado años atrás cuando ella capitaneaba las acciones violentas de carácter semejante desde el otro lado de la valla.   Dirigentes del Partido Popular fueron literalmente agredidos en la Universidad por comandos violentos encapuchados (cosa a la que en Cataluña ya estamos acostumbrados) por ir simplemente a manifestar verbalmente su ideología política de forma pacífica en campaña electoral.   Hace unos días dirigentes y representantes de Ciudadanos, que tristemente también saben lo que es sufrir agresiones, fueron objeto de un ataque multitudinario de gente violenta que les lanzó orines y todo tipo de objetos vejatorios y, si no hubiera mediado de nuevo la fuerza de seguridad, la violencia hubiera llegado no se sabe dónde. Y esto último fue en los actos conmemorativos del orgullo gay.   ÉTICA.- Conjunto de costumbres y normas que dirigen o valoran el comportamiento humano en una comunidad.   EDUCACIÓN.- Pautas mínimas de comportamiento social que nos permiten convivir en colectividad.   No creo necesario insistir en que los episodios que estamos viviendo en España presentan total ausencia de ética y educación por parte de los violentos, cuya misión es reventar cualquier acto de convivencia. No puedo creer que a los colectivos de gays, lesbianas, transexuales, homosexuales, binarios y demás debamos considerarlos gente sin el más elemental sentido de la ética y la educación, ni tampoco a los grupos independentistas o estudiantes universitarios, porque si así fuera el drama de nuestro país sería irrecuperable y con toda seguridad acabaría mal, como ya España tuvo ocasión de comprobar en 1936, por lo que creo que debemos hacer una cierta reflexión sobre el tema.   Es comprensible la celebración del orgullo de los colectivos despreciados, oscurecidos, insultados y arrinconados durante décadas o siglos, de igual forma que es comprensible que puedan manifestar su condición sin complejos, pero las figuras estrafalarias, ridículas y grotescas que vimos no creo que se correspondan con el conjunto. ¿No es verdad señor Marlaska, señor Iceta, señor Vila o señor Collboni por citar algunos ejemplos? Y supongo que tan solo gente sin ética ni educación fueron capaces de insultar, orinarse o lanzar objetos con odio irrefrenable a quienes no piensan como ellos.   Lo mismo podríamos decir de los violentos universitarios encapuchados, pues si todos los estudiantes fueran así, vaya futuras generaciones profesionales íbamos a tener en España. Y qué decir de los violentos radicales secesionistas cuya enfermedad y odio les induce a desgañitarse en insultos hacia unas personas que hace un tiempo estaban en su mismo bando y ahora por los azares de la política se hallan más o menos en el contrario.   Pues a todos esos colectivos quisiera decirles desde aquí que, o dominan a sus violentos radicales en sus fiestas, respetando la apertura social y el marco de convivencia, o la sociedad puede darles la espalda como pago por su violencia.   Quisiera acabar apelando a la Ética y la Educación como base del respeto a la sociedad en general y a la pacífica convivencia, siendo responsabilidad de todos y sobre todo de los dirigentes y cabecillas el control de las facciones extremistas. No dudemos que si nosotros no encontramos el secreto de poder convivir, nos lo encontrarán otros, también con otros métodos y soluciones.   ¿Y cómo se llama eso?

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¿Cuantas veces es capaz Puigdemont de engañar a sus seguidores?

El aguante de los seguidores de Puigdemont es a prueba de bombas.  Eso está claro.   De los creadores de "El lunes nos vemos todos en el despacho" llega ahora "El martes nos vemos en Estrasburgo".  Y realmente todo quedaría en eso, en un jugoso chiste, de no ser por que el expresidente huido ha utilizado hasta dos veces fotografías sacadas de contexto para hacer creer a sus fieles que estaba donde no estaba.  Y de no ser porque hasta dos veces les ha hecho vaciarse los bolsillos bajo cualquier pretexto.  Y lo que queda.  Pero veamos los cuatro casos más llamativos, que realmente son dos engaños, pero repetidos.   Primer engaño de la foto falsa: 30 de octubre de 2017:   La primera fotografía con la que Puigdemont timó a sus fieles era de las instalaciones del Palau de la Generalitat vistas desde un patio interior y acompañadas de un escueto "Bon día".  Puigdemont había declarado la independencia cuatro días antes, despidiéndose de sus colegas de secesión con un "El lunes, todos a los despachos".  Durante el fin de semana un millón largo de catalanes habían inundado Barcelona de rojigualdas. Y cuando llegó el lunes, mientras Puigdemont enviaba aquella foto, ya no se hallaba en España, pues había huido camino de Bruselas mucho antes de que la justicia emprendiese acción legal alguna contra él.  Cuenta la leyenda que huyó en el maletero de un coche, aunque bién podría haber ido sentado o "reclinado" en el asiento trasero de un vehículo con cristales tintados mientras su chofer, al volante, evitaba los tramos conflictivos.  En ambos casos, los primeros engañados fueron los propios compañeros de Puigdemont, como Artur Mas (dicen quienes le conocen que soltó uno de esos improperios que afectan a la familia) y Oriol Junqueras que, algo más consecuente con su condición de presunto golpista, afrontó las consecuencias de sus actos, que incluyeron la prisión preventiva gracias a que sus compañeros huidos demostraron ante el mundo que el riesgo de fuga era real.  Otros engañados picaban el anzuelo, como Josep Rull que añadía una foto desde su despacho con el texto "En mi despacho, ejerciendo las responsabilidades que le ha encomendado el pueblo de Cataluña".  Su foto sí era auténtica.  Minutos más tarde Forcadell se presentaba asimismo en el Parlament.  Tiempo después muchos reconocerían la desolación que sintieron al saber que Puigdemon y unos cuantos escogidos se habían largado sin decirles nada.  Habían hecho el ridículo.   El resto de engañados, como es fácil suponer, fueron los centenares de ilusionados seguidores que se habían quedado de botellón en la Plaça de Sant Jaume la noche de la declaración de independencia, lanzando vivas a quien horas antes amenazaban con colgar (por Twitter) boca a bajo ante la perspectiva de que "enmendara" el golpe del 1 de octubre con unas elecciones democráticas.  Muchos no lo admitirán, pero cuando se enteraron de la fuga debió quedárseles la misma cara que cuando Puigdemont declaró la independencia y la suspendió a los 8 segundos.  El "malvado estado español" aún no se había movido, pero el amado líder ya estaba a dos paises de distancia.  Menudo héroe.   Segundo engaño de la foto falsa: 2 de julio de 2019:   Lo dice el refrán.  Si me engañas una vez, es culpa tuya.  Si me engañas dos veces, es culpa mía.  Y en Estrasburgo más de dosmil culpables pudieron dar fe de ello.  Carles Puigdemont había convocado a todo el nacionalismo en Estrasburgo para la sexagesimocuarta jornada histórica del calendario gregoriano.  Porque el expresident, aún huido y ahora acompañado del exconvicto por terrorismo y colaboración con ETA en el secuestro de Revilla, el superabogado Gonzalo Boye, se dedicaba ahora a urdir jugada maestra tras jugada maestra, todas tan sumamente geniales que triunfaban incluso al fracasar, pues tras cada ridículo teníamos ahí al abogado Boye explicando al incrédulo espectador (sobre todo de TV3) que el resultado era exactamente el que estaban buscando y que todo era parte de un sublime plan maestro que se desvelaría en su momento.   Por eso, cuando el dos de julio de 2019 se concentraron en un cruce de Estrasburgo más de dosmil nacionalistas (más de diezmil según la ANC, y seguro que medio millón según la Guardia Urbana de Colau, aunque allí no pintaba nada), Twitter comenzó a arder con la fotografía twiteada por Gonzalo Boye de una calle de Estrasburgo, acompañada del comentario: "Excelente clima en Estrasburgo. Sol y mucha gente".  Los congregados debieron entrar en éxtasis, esperando esa gran jugada maestra que por fín iba a producirse.  Mas tarde les llegó otro Tuit, esta vez de Boye desde su coche, ya en las calles de Estrasburgo, dando a entender, sin decirlo, que el "presidentlegítim" viajaba con él.  Los congregados, que a buen seguro fantaseaban con persecuciones a lo Jason Bourne, recibieron el previsible jarro de agua fría cuando Boye les comunicó, con ese rostro de mármol de Carrara que solo Artur Mas ha logrado presentar, que Puigdemont "no iba a asistir" porque a lo mejor "le detenían".   La diferencia entre el primer engaño y este segundo la hacen los más de quinientos euros por barba (es un decir, lo de la barba) que ha tenido que "apoquinar" cada uno de los "oprimidos" que se ha desplazado a Estrasburgo en avión (en serio, es necesario ahorrar toda la vida para lograr ser un oprimido "com cal").  Los asistentes desplazados en autobús se gastaron algo menos, pero al menos han conocido una capital distinta de Barcelona y les queda el consuelo de suponer que posiblemente la mitad de su billete se ha pagado con los impuestos de todos los catalanes, incluidos los "botiflers".   Primer engaño del crowfunding imposible: 18 de noviembre de 2018    Volviendo a los aciagos tiempos en que Puigdemont homenajeó a su abuelo paterno emulando en un maletero la fuga pirenaica de aquél, la principal preocupación del fugado era la liquidez.  El empresario "convencido" Jami Matamala acompañaba al huido pagando todos sus gastos, pero eso no podía prolongarse eternamente.  La falta de dinero podía acabar rápidamente con sus espectativas y el lujoso palacete de Waterloo era un pozo sin fondo cuyo alquiler salía por unos 4000€ mensuales (jamás un autentico exiliado tuvo tanta liquidez) y cuyo gasto parecía muy difícil de justificar, por más que se le llamase pomposamente "la casa de la república".  En consecuencia el 19 de febrero de 2018 Puigdemont creó la organización CATGlobal destinada a canalizar el dinero de las donaciones ciudadanas.  Pero estas donaciones, inevitablemente, iban menguando.  Por tanto en noviembre del mismo año Puigdemont inventó el "Consell para la república" (Un reciclado de la antigua propuesta del "Consell de la república"). Una sociedad opaca de cargos no electos que actuaría como gobierno paralelo, pero que no se pondría en marcha hasta contar con (atención) un millón de socios.  Y cada socio tendría que pagar diez euros.  De salir bién, diez millones de euros que llenarían las arcas del inquilino de Waterloo.  El problema es que la gente no picó.  O más exacto sería decir que picaron 60.000 personas, que es un fracaso rotundo, pero que no dejan de ser 600.000 euros que pagan gastos varios del palacete.   Segundo engaño del crowfunding imposible: 10 de mayo de 2019   Se acercaban las elecciones Europeas, y Puigdemont no dudó en Presentarse aunque ello significase renunciar a ser el "presidentlegitim" y aunque hubiera cuestionado la propia institución Europea en directo y por televisión.  Al fin y al cabo lograr un escaño era viable y la codiciada inmunidad podría protegerle un tiempo de tener responder de sus actos.  Además, el sueldo de eurodiputado solucionaría parte de sus problemas financieros, que Matamala tenía dinero pero cada vez le costaba más soltarlo.  El consell de la república no servía para nada y animar a contribuir ya no daba más de sí.  Así que este pasado mayo el expresident puso en marcha otro crowfunding.  El objetivo esta vez era más modesto: solo pedía 250.000 euros para realizar, imprimir y enviar las papeletas electorales de su candidatura.  Poco en comparación de los diez millones que pidió antes.  Ninguno de sus fieles cuestionó que a dos semanas que faltaban de las elecciones las papeletas ya estaban diseñadas (con la vistosa foto del líder en lugar de logotipo alguno), probablemente impresas y muchas de ellas ya enviadas, amén de que tal hazaña se podía llevar a cabo por un importe mucho menor.  Nada de eso importaba.  Se pidió.  Y la gente picó.   ¿Y el próximo p'a cuando?   Los que sí han disfrutado de lo lindo han sido los internautas, especialmente los constitucionalistas (Y algunos indepes también. ¿Por qué no decirlo? Esto ya solo se lo toma a pecho Pilar Rahola).  Los memes sobre las próximas "jugadas maestras" de Boye y Puigdemont se han sucedido sin solución de continuidad.  Fotos como la de Estrasburgo usada por Boye (una de las primeras que encontrarás si buscas "Estrasburgo" en Google) han dado paso a fotos de la estación internacional con jocosos comentarios como "que buena noche se ha quedado aquí, en órbita".   En serio, para qué continuar.  Podeis imaginar el resto.  El tema da para mucho.

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La censura nacionalista

Soy Jandro Lion, policía nacional y youtuber a favor de la ley y la constitución.   Desde hace tiempo llevo notando en mis propias redes sociales que cada vez que hablo de EhBildu, La CUP, ERC, o hago críticas en contra del Independentismo o de los Mossos de Esquadra, que en vez de defender la unidad de España solo muestran acercamiento a plataformas como ANC y que evidencian una actuación grotesca a favor de un Golpe de Estado encubierto, postura que ejemplifican casos como el de Albert Donaire, el mosso nacionalista, o estas últimas detenciones por quitar lazos donde han agotado las 72 horas de privación de libertad, y a los detenidos les han metido hasta como "Grupo Organizado criminal", veo como se desmonetizan ese tipo de vídeos de mi canal, aumentan comentarios de usuarios insultándome, o incluso llegan finalmente a conseguir eliminármelos porque Youtube usa algoritmos, no puede revisar uno a uno todos los vídeos, y el independentismo aprovecha esta situación.   Quiero explicar con esto que estoy detectando campañas masivas por parte de grupos afines al separatismo, e incluso trabajadores de la Plataforma Youtube que detectan y denuncian masivamente en diversas redes sociales, especialmente Facebook, Twitter y Youtube. Tal es así que esta semana me han censurado el Twitter por 7 días, donde he podido comprobar que la actuación viene de Publico.es y del mosso Albert Donaire.   Lo mismo le ha pasado a mi amiga Inma Alcolea, Mossa de Esquadra Constitucionalista a la que han censurado su cuenta de Facebook.   ¿Hasta cuando?...   Está claro... Hasta que quiera el Congreso de los Diputados.   ¿Aguantaremos los ciudadanos?   Esa es la gran duda que tengo, porque a este paso creo que no.

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La agresión a la niña de 10 años por su maestra independentista no es tan importante

Una profesora grita a su alumna cuando ve que ha dibujado una bandera de España.  Rompe el trabajo de la niña ante los demás niños. La levanta en volandas de su silla, la tira al suelo y luego, agarrándola del cuello, la arrastra fuera de clase y la deja sola en el pasillo.   Estos son los hechos reconocidos por la niña, por sus padres, y por el resto de niños del aula.  Y son también hechos que cuadran con los partes de lesiones del hospital, aunque la profesora reconoce poco más que la expulsión del aula y la rotura del trabajo en clase, pero reduce la agresión a algo muy leve.   Esta noticia, que ha indignado a todo el mundo, no descalifica por sí sola al nacionalismo.  Al fin y al cabo, como seguramente algún separatista afirmará, esa maestra no les representa.  Una persona puede tener problemas personales, o psiquiátricos, o ser una radical que se sale del promedio del activismo de paz y sonrisas del independentimo más "razonable".  Podrían haber mil excusas para que el imperdonable acto de esta maestra no salpicase a todo el nacionalismo catalán, porque un movimiento que une a alrededor de dos millones de personas no puede ser juzgado por los actos de un solo individuo.   Sin embargo la reacción del independentismo si que es relevante.  Y ha sido una reacción variada, pero sobre todo espontánea, a menudo incluso desproporcionada.   Las voces más habituales se han apresurado a negar la mayor.  Empezando por el habitual Gabriel Rufián, para el que la noticia "pinta falsa, igual que el medio", refiriéndose el diputado al diario ABC (será que debe ser su diario de cabecera, ya que la noticia ha aparecido prácticemente en todos los medios de prensa, radio y televisión).  Otras muchas voces, que ante una situación inversa se rasgarían las vestiduras pidiendo justicia y mobilizarían a sus bases en concentraciones masivas, convirtiendo a la niña en poco menos que Ana Frank, se han apresurado a negar categóricamente un hecho del que apenas conocían nada pero que ahora es cada vez más difícil desmentir.   Muchos han optado por minimizarlo. Entre ellos el más relevante es el nacionalista Jesús Viñas, responsable de los Servicios Territoriales de Educación cuya sede se mantuvo durante tiempo adornada con lazos amarillos y que también comparte lazo amarillo con la profesora.  Viñas cerró la investigación con toda celeridad (en menos de 24 horas) redactando un informe que exculpa a la profesora sin haber hablado siquiera con todas las partes afectadas (los propios padres de la niña han conocido el informe por los medios).  En ese informe se apoya 100% el relato de la profesora diciendo que la agresión no fué tal, que las lesiones fueron algo muy leve y, sobre todo y por encima de todo, que el dibujo de la niña no fué rechazado por motivos ideológicos, que es el matiz que más parece importar al independentismo.  Para reforzar su tesis tanto la maestra como el responsable de educación alegan que otros dibujos de otros niños también fueron objeto de desaprobación.  Lo que ninguno de los dos explica es por qué únicamente se gritó a esa niña, por qué solo se la humilló a ella al romper en público su dibujo con banderas españolas delante de los demás niños, por qué solo ella fué expulsada de clase y dejada sola en el pasillo.  Y naturalmente, por qué solo ella fué objeto de esas agresiones tan "leves" pero tan documentadas por el parte de urgencias del hospital.   La reacción de los medios "a sueldo" también ha sido destacable.  No es necesario mencionar todas las negaciones y tergiversaciones de los pequeños pero hipersubvencionados digitales nacionalistas.  Todos podemos imaginar hasta qué punto pueden ocultar o incluso invertir los sucesos, pero una muestra sería el digital "La República", para el cual la reacción de los padres de los demás niños al día siguente de la agresión, colgando en la puerta del colegio dibujos de sus hijos con banderas de España y frases como "a los niños no se les pega" fue calificada literalmente como "un ataque fascista" contra el colegio.  Sin embargo lo más relevante es como se han pronunciado los grandes medios.  La Vanguardia del conde de Godò titulaba que se había abierto "una investigación" porque una maestra había "roto un trabajo de clase" de una alumna que "dibujaba banderas españolas", así en general, sin especificar cuantas ni donde las dibujaba.  Un titular tan abierto que dejaba todo en el aire, no ponía el énfasis en ninguna agresión y permitía al lector nacionalista consolarse pensando que la niña podía de hecho ser una pequeña gamberra que pintaba banderas españolas en las paredes de los pasillos.  TV3 tampoco se quedó a la zaga.  Para la televisión independentista lo que se investigaba fue si la profesora solo "rompió un dibujo de una bandera española".    Los sindicatos, más o menos dependientes de las subvenciones del nacionalismo, corrieron a defender a "su" víctima.. la maestra.  Criticaron duramente la "persecución" y la "criminalización" a la que estaba siendo sometida la presunta agresora.  Criticaron también que algunas personas la hubieran identificado públicamente.  En eso sí estoy de acuerdo.  Eso es totalmente rechazable y mas propio de CUPaires que de demócratas.  Sin embargo, a la niña agredida los sindicatos la dejaron abandonada.   Llegamos al ámbito más bajo pero más virulento: las redes sociales.  Quienes no querían o no podían negar u ocultar los hechos optaron por desprestigiar a las víctimas.  Dado que el colegio tiene un alto porcentaje de población de etnia gitana, árabe y de otras procedencias, no han tardado en llegar tuits en los que se afirma que la niña es gitana o incluso de que tiene familiares en la carcel.  Tanto si la niña es gitana como si no, la violencia no está justificada y el racismo y la gitanofobia esgrimidos por esta "gente de paz" han sido vergonzantes.   Finalmente buscamos las voces que, dentro del independentismo, condenan la agresión.  Si, las buscamos, pero apenas hay, o en todo caso no se las escucha.  Cualquier tímido intento del estilo "no me lo acabo de creer, pero si fuera así, condeno totalmente la violencia, tanto de un lado como del otro.." es prontamente silenciado o superado por las furibundas negativas del resto del independentismo.  Porque eso no puede ser.  Porque "la revolución de las sonrisas" no cuadra con una maestra que pega a una niña pequeña por dibujar una bandera.  Seguro que tuvo que ser al revés.  Seguro que la profesora debe haber aguantado lo indecible.  Seguro que Torra la propondrá, antes o después, para la Cruz de Sant Jordi.

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MENA a la CATALANA - Menor Escolar Nacionalista Adoctrinado

Escolares de corta edad paseando en fila por la calle custodiados por sus monitoras. En lugar de entonar Sol Solet, o el actual Baby Shark, el grupo escolar vocifera al unísono y en un bucle infinito la máxima separatista “llibertat presos polítics”.   Debe tratarse de alumnos pertenecientes a un centro formativo de alto rendimiento para niños superdotados, dado que a su pronta edad ya asimilan conceptos como política, que les permite discernir entre presos comunes y presos políticos de forma consciente, por propia voluntad y en un entorno de libre expresión.   De no ser así, se trataría de una muestra más de cómo numerosos docentes en Cataluña utilizan su influencia en unas mentes en formación para encaminarlas hacia intereses ideológicos partidistas, convirtiéndolos en unos “MENA a la catalana” (Menor Escolar Nacionalista Adoctrinado).   La Generalitat tiene competencia plena en materia de educación, por lo que es la responsable de estas prácticas de adoctrinamiento separatista ya sea por fomento, permisibilidad o negligencia. Lamentablemente la solución está en la mano de los mismos que han originado el conflicto, los “NINI políticos”: NI gobiernan, NI trabajan.   Estos pseudo-políticos vagan ociosos mirando con desprecio a la Constitución y con descaro a la Ley, con la tranquilidad de tener a sus hijos matriculados en colegios privados donde no se admiten las prácticas nocivas que promulgan sus progenitores.

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La niña que ya nunca será nacionalista

Este pasado lunes los niños del colegio Font del Alba realizaban actividades para despedir el curso escolar.  Una de ellas era dejar constancia en el álbum de la clase con un saludo, un dibujo.. Una niña de diez años dibujó una bandera y un "viva".  Nada fuera de lugar.  En las aulas catalanas es común que los profesores animen a los niños a dibujar banderas esteladas, vivas a Cataluña o lacitos de un único color.  El problema con el que se encontró la profesora es que la niña de diez años había dibujado varias banderitas Españolas.  Y el saludo que las acompañaba era "viva España".   La senyoreta Miriam, la profesora, apenas se detuvo a pensar.  ¿Quién sabe qué emociones debieron recorrerla? ¿Indignación? ¿Rabia? ¿Tal vez miedo a que padres y profesores viesen ese símbolo prohibido, ensuciando de forma indeleble el anuario de su clase, y la culpasen a ella por no haber sido tan enérgica en el aula con los mensajes nacionalistas como lo era en su cuenta de facebook?   El caso es que la profesora, según declara la niña, empezó a gritar a su alumna, agarrándola por la camiseta y tirando de ella (supongamos que simplemente para apartarla del perjudicado anuario) con lo que la hizo caer al suelo y golpearse con fuerza la espalda.  A parte de las contusiones y el dolor ("dorsolumbalgia" se describe en el parte de lesiones del hospital) la niña tiene una hernia inguinal que precisa intervención, con lo que la caida al suelo hubo de ser dolorosa de necesidad.   Podría considerarse un lamentable accidente producto de una reacción desafortunada si a continuación la maestra no hubiese agarrado a la niña por el cuello (según su declaración y la de sus padres en el hospital) y la hubiese expulsado de clase de esa indigna forma.  Completan el parte de lesiones los dolores de torax y una probable lesión en el meñique de la mano derecha.  Pese a todo y por fortuna, el hospital califica las lesiones como leves.  Los padres de la niña, en cualquier caso, han anunciado que denucciarán la agresión de la profesora por vía penal, para lo que cuentan con el apoyo de la asociación constitucionalista S'ha Acabat!, tal y como informa Crónica Global.    A los diez años una niña tiene muchas formas de saludar al verano.  Tal vez sea demasiado joven para hacerlo desde el patriotismo (cosa que sin suda ha copiado de los padres) y desde luego es demasiado joven para hacerlo desde el nacionalismo (que sin duda predica su profesora).  Pero el caso es que esta niña ya ha aprendido la diferencia entre ambos.  El patriotismo es orgullo por el pais en el que vives, y el nacionalismo también.  Pero el nacionalismo requiere un enemigo, alguien a quien odiar.   Probablemente esta niña jamás hubiera sido independentista.  Al fin y al cabo un niño no dibuja banderas de España si no lo ha visto hacer en su casa.  Pero ahora ya es una certeza.  Cada vez que esta niña vuelva a oir hablar del "mandato democrático", de la "gente de paz" o la "revolución de las sonrisas", probablemente recuerde las manos de la maestra en su cuello y la visita a la unidad de pediatría del Hospital de Terrassa.  O tal vez, lo que la recorra como un escalofrío sea el recuerdo de los gritos exaltados y reprobatorios de la de la senyoreta Míriam.   Seguramente el independentismo ha perdido para su causa a una niña de diez años, y no es poca cosa.

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Alta política en Barcelona

Aún es incierto el desenlace del gámbito que se juega en la capital catalana, pero las piezas están sobre el tablero y la jugada se desarrolla en unos términos que no se habían visto en España en mucho, mucho tiempo.   De una parte, la falsa derrotada, Ada Colau, último baluarte del comunismo populista duramente abatido en toda España, que ya se veía vencida por su indiscutible mala gestión.  De otra, una Esquerra Republicana, crecida y triunfadora, que le arrebata el podio a Colau por la mínima y que cree llegado su momento al recoger los restos de los naufragios de la CUP y del partido del nombre cambiante.   Los demás no pueden rivalizar.  Han de ser meros espectadores.   Pero no rivalizan.  Bajo el podio, Manuel Valls desafía a Rivera y echa a andar su calculadora (esa que parece haber perdido Meritxell Budó) y lanza una jugada inesperada:  Todos sus apoyos son para su rival, Ada Colau, si elige pactar con los socialistas.  Sin nada para él.   Algo nunca visto.  Una jugada de estadista.  Valls sabe que su escaso poder es, pese a todo, un gran poder, y en su campaña prometía "no a la independencia", por lo que se decanta sin rubor alguno por cumplir lo prometido, por el diablo conocido, por el mal menos malo.  Y sabe que sus bases no se lo reprocharán.   Colau duda.  Podría entenderse con los Socialistas.  Ya lo ha hecho antes.  Pero no es eso lo que quiere.  No desea cerrar las puertas a Esquerra Republicana.  Al fin y al cabo, Colau votó doble si en aquella parodia de referéndum conocido como el 9-N, deseando con ilusión que Cataluña dijese adios a España, aunque no puede decírselo así a sus bases.  No la votarían, sino que la botarían.   Así que juega a escudarse en un "gran pacto de izquierdas", para no decir adiós a su Ernest Maragall, que la seduce mientras sostiene con una mano sobre su hombro la chaqueta echada a la espalda que no ha soltado en toda la campaña. Como si Esquerra tuviese algo más de izquierda que la que adorna su nombre.  Como si sus carteles electorales hubiesen estado llenos de propuestas sociales en lugar de lazos y fotos de presos.  Por tanto Colau menciona la connivencia del PSOE con el artículo 155 (si, el que evitó el golpe de estado) y da un tímido paso atrás.   Y entonces Collbony también se mueve.  Da él también un paso adelante, y emulando a Valls (como diciendo "por mí que no quede") declara que la alcaldía tampoco es obstáculo.  Que Colau no debe preocuparse por disputarse con nadie el trono de hierro, y que puede volver a ser, si lo desea, la alcaldesa "superpower" de Barcelona.   ¡Qué situación para Colau!  Atrapada entre su (no tan) oculto deseo independentista y su (manifiesta) egolatría.  Poder ganar por mayoría indiscutida aún habiendo perdido.  Cuatro años más de chollo y bicoca pese al nefasto legado solo a cambio de no mojarse más de lo que lo ha hecho hasta ahora.   Porque Barcelona ha hablado.  Un 60% ha votado izquierda, efectivamente.  Y un 60% ha votado NO al nacionalismo.  Ese maldito doble eje de la política catalana..   Los de Esquerra ladrarán airados, sin duda.  Dirán que Colau ha traicionado el "mandatdemocrátic" de los barceloneses al aislar a la fuerza más votada.   Pero, en fin, ellos hicieron lo mismo en el parlament con Ciudadanos, ¿No?.  Además, todo puede justificarse con las palabras adecuadas, y Colau ya lo ha hecho antes.   ¿Qué podrá más?  ¿Qué decidirá la alcaldesa?  ¡Ah!, esa brillante palabra... "alcaldesa"..

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TV3, la metadona del 'procés' nacionalista

Lo confirman los últimos estudios de audiencia.  El televidente independentista calma su ansiedad en la TV3.  Desde antes de las leyes de desconexión y el referéndum ilegal, la televisión pública de Cataluña, con su inequívoco sesgo independentista, ya era la preferida del nacionalismo.  En incluso tras aquellos días el público secesionista buscaba con avidez la repercusión mediática del desafío en medios nacionales de izquierda y críticos con el gobierno de derechas (léase la sexta) y en diarios internacionales que se habían dejado llevar por el aparente buenismo de los líderes nacionalistas y por la violencia acrecentada por las fake news.   Pero ante la ausencia de apoyos internacionales y la generalización de las críticas tanto a la forma como al fondo de la acción separatista, el público pro-secesión se ha quedado cada vez más huérfano de medios que avalen o al menos disculpen las actuaciones del nacionalismo catalán.  Los diarios internacionales que simpatizaban con la causa del independentismo ahora la cuestionan, los líderes que apoyaban al "exiliado" Puigdemont ahora no quieren fotografiarse con él, y las televisiones que asumían el marco mental nacionalista se distancian cada vez más de unas acciones que poco tienen que ver con las palabras con que se adornan.   Resultado de ello es que al televidente nacionalista le asalta esa frustración de la que tantas veces avisó el anterior presidente español, Mariano Rajoy, (en lo que sin duda fué uno de sus poquísimos aciertos).  Y esa frustración, ese alejamiento entre la realidad manifiesta y las espectativas creadas, solo encuentra alivio en TV3 y el canal 3/24, así como en Catalunya Radio.   Sin TV3 el nacionalismo se hubiera sentido vapuleado por mazazos tan contundentes como la resolución del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo contra la denuncia de los parlamentarios independentistas, que no solo niega violación alguna de sus derechos sino que descalifica los presuntos fundamentos democráticos del referéndum del 1 de octubre.  Sin embargo ahí está TV3, reciclando uno de esos informes que cuestionan la prisión preventiva y que ha sido elaborado por un pequeño grupo colaborador ONU, haciéndolo pasar en prime time como si las propias Naciones Unidas, en sesión plenaria, exigiesen a España la liberación de los "presos políticos".   Efectivamente, los canales de la CCMA, feudos de las incansables Pilar Rahola y Mónica Terribas, siguen siendo el filtro de color (amarillo) a través del cual el televidente independentista puede seguir el juicio del "procés" pensando inocentemente que a quien se está juzgando es al estado español.  Este televidente sufriría una auténtica angustia al visionar en crudo el streaming en directo del juicio, los demoledores argumentos con que los propios Mossos (e incluso la misma directiva de TV3) desmontan las endebles defensas de los acusados.  Es necesario el hábil editaje de la televisión independentista y los comentarios triunfalistas de presentadores y tertulianos de un mismo signo y color (otra vez el amarillo) para que el televidente nacionalista pueda respirar con más calma y seguir pensando que no pasa nada, que "lo tenemos a tocar".   A falta de la droga dura que desde hace siete años ha recibido en vena, esta metadona le permite alejar de sí la sombra de la depresión, ese bajón que irremediablemente sigue a un estado de euforia prolongada inducida por medios artificiales.   Desde luego, es mejor la metadona que el síndrome de retirada, agresivo y violento, que experimentan aquellos a los que TV3 ya no hace ni efecto, a los que salen a la calle y ven que su república no existe.  Por que esa reacción sí puede ser peligrosa.  

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El enemigo es el diálogo

Muchas voces, dentro y fuera del nacionalismo, opinan que el veto de los partidos independentistas a Miquel Iceta es un tiro en el pie.  Iceta había sido criticado por demasiado "blando" con el nacionalismo por criticar el denostado 155 al que su partido apoyó, (que lejos de ser un horrendo abuso a las instituciones supuso la recuperación de la democracia) y sus deseos de indulto a los presos, su federalismo indisimulado y sus comentarios a favor de un referéndum acordado "si se diese la mayoría suficiente" que habían levantado ampollas en sus compañeros de formación.  Ni siquiera los comunes se habían mostrado jamás tán comprensivos, tan tolerantes, tan dialogantes con el nacionalismo.   Y por eso su figura al frente del Senado era tan relevante: Un catalán dialogante más allá de lo aconsejable como cabeza del cuarto poder. Un señor que nunca ha destacado demasiado pero que no le cae mal a nadie porque no quiere ni puede disimular su tendencia al baile y al histrionismo, tan estrafalario como simpático.  Todo un gesto de que el diálogo, si se pretende, tiene esta vez en Madrid a un interlocutor real le pese a quien le pese.   Y es esta situación la que alarma tanto a Esquerra Republicana como al PDECAT.  Su estrategia se ha basado siempre en una persistente reclamación de diálogo, aunque siempre en unos límites que lo hacían inviable.  Una gestualidad que otorgaba buenos réditos entre sus seguidores y les hacía autoconvencerse de lo buenos, democráticos y dialogantes que eran frente a un gobierno "del estado" intransigente y abusón.   El diálogo, el auténtico diálogo, es su enemigo.  Pero el diálogo de verdad, aquél en el que ambas partes ceden un poco.  Porque cuando se defiende una posición de máximos en un juego del todo o nada, el compromiso jamás se logrará en uno de los extremos.  Y el extremo es la única meta de un nacionalismo catalán que no ha sabido o no ha podido ir adaptando su relato para adecuarlo a la realidad.   Por eso su veto a Iceta, tiro en el pie incluido, es tan coherente.  No están listos para dialogar. Porque dialogar significa ceder;  y si ceden un milímetro, su combustible electoral se agotará y pueden acabar tan "exiliados" como Puigdemont, pero no de la justicia Española, sino de los furibundos Hoolligans que ellos mismos han creado.  

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La muerte del pensamiento crítico - ¿Por qué somos tan manipulables?

¿Qué nos pasa? El mundo parece enfrentarse a un importante retroceso en el pensamiento crítico de las masas.  El grito siempre parece más fuerte que el diálogo y el puño más poderoso que la mano tendida.  En todo el mundo, millones de personas inteligentes se convirten en rebaños acríticos dispuestos a dejarse llevar por idearios tan simplistas que avergonzarían a un niño, cegada la razón por una emoción facilmente manipulable y manipulada.  Este artículo no pretende realizar un análisis riguroso, pero sí plantear diversos escenarios, conceptos y preguntas que pueden tener relación. La egolatría del liderazgo No podemos negarlo.  Muchos líderes mundiales, y en especial los más poderosos, son grandes ególatras con actitudes peligrosas y un un equilibrio mental cuando menos discutible.  Donald Trump, Kim Jong Un, Vladimir Putin, Nicolás Maduro, Recep Erdogan.. son ejemplos opuestos al sentido común y al razonamiento, que contrastan con otros líderes más templados y razonables como Angela Merkel, o Emmanuel Macron.   Su belicismo, su egoismo y su falta de escrúpulos es tan palpable que cabe preguntarse cómo es posible que atraigan a tanta gente. Emotividad frente al razonamiento Gobernar es difícil.  Eso lo saben todos los que lo han intentado.  Difícil de hacer, frustrante, y sobre todo difícil y aburrido de explicar para una audiencia a la que se acostumbra a tenerlo todo bién explicado, de forma rápida y breve.  Por tanto, los eslóganes simplistas, "Juntos por el Si", "Brexit significa Brexit", "Hagamos América grande otra vez", "España nos roba", levantan emociones básicas que buscan provocar euforia, catarsis o rencor.. y que sustituyen a los programas de gobierno en las mentes de innumerables electores que se tienen por razonables.  La decadencia de los gestores No es la causa, pero sí la excusa.  Los buenos gobernantes son buenos gestores, pero cuando los gestores llevan tiempo administrando la logística de un país, a menudo se sirven de ella para sus fines particulares.  Cuando esa debilidad sale a la luz, los populismos de retórica breve y sentimientos inflamados tienen algo a lo que agarrarse para criticar, no ya la debilidad del sistema, sino al sistema en si.  La corrupción en la democracia puede ser usada por los arribistas para negar la democracia misma. La radicalización paulatina El germen de la destrucción puede plantarse a partir de una reivindicación muy razonable, aunque no siempre cierta (las balanzas fiscales, una desigualdad ante la ley) cuando lo que se pretende es una división por motivos mucho menos razonables (la raza, la lengua, la religión).  Esa reivindicación inicial puede ser asumida desde la razón, mientras que la emoción tras ella se contagia a quienes se suman.  Tras un bombardeo lento, constante, paulatino, las emociones (de orgullo, alienación y rencor) son lo que quedan, y el razonable y pacífico discrepante del principio es ahora un furibundo y convencido fundamentalista. El acto de fé La mayoría de personas no somos capaces de cuestionar las bases de nuestra ideología de forma constante.  Ese es un defecto inherente al ser humano.  De jóvenes podemos ser fácilmente convencidos de algo y de lo contrario, pero cuando una ideología adquiere la calidad de dogma, cuando la interiorizamos y vivimos acorde a ella, dejamos de cuestionarla.  A todos los niveles, esa ideología usa en nuestra mente los mismos mecanismos que la religión, y es igualmente incuestionable. La dificultad de rectificar Y no solo dificultad, sino en muchos casos imposibilidad.  Una vez una persona lógica, razonable y consciente asume una ideología en calidad de dogma de fe, es ciega a cualquier evidencia que la desmienta.  Los argumentos (ciertos o falsos) fueron básicos para formar su fé, pero ahora es la fé la que se esfuerza en crear argumentos para rebatir lo que el convencido ve, lo que el convencido oye, e incluso lo que siente.  Para no sufrir, para no admitir la verdad de que tal vez se ha equivocado, y ha desperdiciado parte de su vida y su energía en un camino incorrecto. Finalmente Las ramificaciones de estas ideas escritas a vuelapluma son muchas, y las posibles soluciones exceden el propósito de este artículo, pero muchos de estos factores se esconden en mayor o menor proporción en muchas luchas furibundas que arrastran a masas guiadas por líderes inconscientes.  Sean populismos de izquierda, nacionalismos de ultraderecha (disfrazados, tal vez, de ultraizquierda), fundamentalismos machistas o feministas (la igualdad de sexos es una causa noble, pero sus militantes son tan manipulables como el resto), todos beben de estas fuentes en diferente medida.  Del régimen de Maduro al de Hitler, del de Franco al de Mussolini, De Milosevic a Puigdemont.  Siempre ha habido y habrán movimientos nacionalpopulistas, y siempre gente que crea que tras ellos está la salvación. ¿Qué se ha hecho del pensamiento crítico?    

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Diferencia entre libertad de expresión y totalitarismo

En los últimos días, el presidente de la región española de Cataluña, Quim Torra, juega al juego de despistar al gobierno de España y a la junta electoral, que le han indicado en varias ocasiones que los espacios públicos han de mantenerse libres de simbología política, y muy especialmente en época electoral. En un alarde de demagogia, el presidente regional, siguiendo las instrucciones del ex-presidente fugado a Waterloo, ha retirado en primer lugar el cartel en el que calificaba a los políticos juzgados por el golpe de estado de "presos políticos" y ha colocado en su lugar otro cartel en el que sustituye el lazo amarillo por uno blanco.  Tras un segundo aviso, ha retirado este segundo cartel, pero horas después ha colgado en su lugar una tercera pancarta en la que reivindica la "libertad de expresión" y hace referencia al artículo 19 de la declaración universal de los derechos humanos.   Al mismo tiempo anima a todos sus fieles a colgar tantos carteles y pancartas de su ideología como sea posible. Ello suscita varias e interesantes reflexiones: 1º La ocupación constante, forzada y abusiva del espacio público por parte de una única ideología, que además retira cualquier otra simbología y vigila que nadie toque sus símbolos, ya tiene un nombre.  Totalitarismo. 2º La libertad de expresión la ejercen las personas de forma libre y voluntaria.  Y esta libertad, como todas, acaba donde empieza la del vecino.  No puede invadirse todo el espacio público con una única simbología desde instituciones que pertenecen a todos y retirar sistemáticamente (como hacen las brigadas censoras de la alcaldesa de Barcelona) cualquier simbología diferente.  Cualquier ciudadano europeo puede entender este concepto.  La única manera de no entenderlo es no querer entenderlo. 3º Finalmente, y como todos los mensajes del nacionalismo catalán, estos carteles se expresan en dos idiomas: catalán e inglés.  Es curioso que la lengua más hablada de Cataluña, el español, (que en Barcelona habla más del 75% de habitantes) sea siempre excluida de los mensajes del nacionalismo, y en cambio se utilice el inglés para su difusión internacional.  De hecho, no se ha impreso un solo cartel de "libertad presos políticos" en la lengua mayoritaria de los catalanes pues, como dijo recientemente una política nacionalista "es la lengua del enemigo". Es conveniente no caer en estas manipulaciones de concepto, tan queridas por el nacionalismo. - El totalitarismo NO es libertad de expresión. - Los políticos juzgados por el golpe de estado NO son presos políticos. - Y la república catalana NO existe. Son cosas fáciles de entender, si se quieren entender.

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Supergirl contra los CDR

¿Os imagináis a los superhéroes americanos defendiendo a la gente de malvados CDR que pegan a la gente portando esteladas? Pues no es necesario que lo hagáis.  Podéis verlo en televisión.   El mundo nos mira, afirman los independentistas. Y es cierto.   Esta semana visité a mi hermana, y en una de esas largas sobremesas, los niños abandonaron sus sillas y se pusieron al televisor. Los adultos solemos abstraernos de sus conversaciones hasta que algo que dicen nos llama la atención. En este caso fué una frase corta:   "..Supergirl les está protegiendo de los CDRs.."   Obvia decir que la conversación en la mesa de los adultos se detuvo momentáneamente entre risas.  Fue entonces cuando me fijé en lo que veían. Mi hermana es seguidora de las series de superheroes de DC, y suele ver los episodios de Supergirl cuando se emiten en Estados Unidos. En aquél momento, SuperGirl se enfrentaba a unas fuerzas paramilitares vestidas de ocre, que con la cara tapada y una estrella amarilla en el pecho, atacaban a los superhéroes al grito de "expulsemos a los invasores", frase calcada a la que pronunció Puigdemont en una conocida locución.   Nunca me acabará de sorprender la receptividad de los niños, que habían reconocido un paralelismo bastante obvio. Por curiosidad seguí viendo el episodio, y los paralelismos no acababan ahí. Los comandos paramilitares que mi sobrino había identificado como CDRs eran racistas y despreciaban a los superhéroes porque muchos eran de otros planetas, se dedicaban a patrullar los barrios e identificar a los "invasores", y marcaban sus casas con pintura afirmando que "la tierra siempre sería de los humanos". Más adelante acosaban y agredían a los marcados. Le pregunté a mi sobrino si eran los villanos del episodio, y me dijo que eran los villanos de toda la temporada.  Superman, Supergirl, Manchester Black y otros héroes del universo DC que no reconocí se aliaban para defender a la gente de los supremacistas de amarillo. En una mareante coincidencia, el líder de los comandos racistas era enviado a prisión por alentar a la violencia.. ¡y sus seguidores se manifestaban en las calles reclamando la libertad del "preso político"! ¡Literalmente!   Ya en aquel momento pensé que tal cúmulo de coincidencias bien merecía un artículo, y eso que aún no había visto la imagen que me despejó todas las dudas.   El presidente de los Estados Unidos (un recuperado Bruce Boxtleiner) alertaba de la corriente fascista que se levantaba con las concentraciones populistas que exigían la liberación del "preso político", y un televisor en su despacho emitió ¡imágenes de una manifestación del independentismo catalán!. Aquél televisor presidencial se llenó de manifestantes con esteladas, tanto esteladas azules como esteladas amarillas, las que usaba "terra lliure" y que ejemplificaban el lema de los supremacistas terrestres "Tierra Libre".. de invasores.   El episodio que vi es el nº 12 de la cuarta temporada. Lleva por título "The Menagerie" (La colección de fieras), y se emitirá próximamente en HBO. Y es solo un ejemplo de como la visión del mundo ante el independentismo catalán está cambiando. Hace unos meses, las banderas esteladas podían verse en manifestaciones pacíficas en china, mezcladas con símbolos de libertad. Hoy cada vez más el acervo cultural las enmarca en movimientos xenófobos, insolidarios y excluyentes. Algún guionista de DC lo ha sabido ver.   El mundo nos mira, afirman los independentistas.   Pues es cierto. Y no le gusta lo que ve.

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Risas que hielan la sangre en Amer

Amer es el pueblo donde nació Carles Puigdemont.  Es una pequeña y bonita aldea de la Gerona rural, con poco más de 2200 habitantes.  De ellos, 1514 tienen derecho a voto, y la mayoría votan al partido de su vecino nacionalista, el líder cuya efigie adorna la plaza.  Sueñan con liberarse de quienes no piensan como ellos, y por eso, cuando los representantes de partidos políticos no nacionalistas les "provocan" (simplemente yendo a su pueblo) se creen en la obligación sana y cívica de "echarles".  Evidentemente no es sencillo, ya que la ley dice que todo el mundo tiene derecho a expresarse, por lo que los agentes de la ley impiden las agresiones, dificultan el lanzamiento de objetos y demás boicots.  Pero siempre les quedan las risas.   Y reirse de los discrepantes debe ser sano, pues hasta el líder de los nacionalistas, Quim Torra, dice que los españoles son "bestias parlantes con forma humana" y que los catalanes discrepantes "tienen un bache en su ADN", el mismo Oriol Junqueras afirma que el ADN del hombre catalán "está más próximo al de los franceses que al de los Españoles" (¡cuanto genetista en las filas nacionalistas!), y el mismo hijo predilecto de la villa, el muy huido Carles Puigdemont, afirmó en un mítin que "había que expulsar al invasor".   Por eso los fieles del pueblo no ven nada incorrecto en que uno de los ancianos del lugar, acompañado de un abanderado nacionalista, limpie a conciencia el lugar donde ha pisado Inés Arrimadas, la joven catalana, cabecilla del partido más votado de Cataluña en las pasadas elecciones, que ha venido a decir que todos podemos convivir unidos y en paz, y mientras el anciano (ante la imagen de Puigdemont que bendice la escena) frota y frota el suelo con denuedo, los vecinos ríen y aplauden, animándole: "¡De-sinfec-tem, de-sinfec-tem! (Desinfectemos). Tal vez con el mismo ritmo y cadencia con el que su líder Quim Torra arenga a los CDRs (sus camisas pardas particulares) "¡Apretad, apretad, que haceis bién en apretar!"  Los medios nacionalistas califican esta escena de "ocurréncia simpática".   ¿Por qué odian tanto a Inés que necesitan desinfectar su rastro? ¿Es por que no piensa como ellos? ¿O es porque osa llamarse a sí misma "catalana", siendo como es "charnega"?  Pues "charnegos" (o perros) es como denominan los supremacistas a los catalanes que tienen sangre de "fuera".  En el caso de Inés Arrimadas, su "sangre" (que cualquier buén biólogo vería indistinguible de la de otro español, francés o italiano) proviene de Andalucía... como la de la abuela del líder Puigdemont, por poner un ejemplo.  Pero es que el nacionalismo ayuda a limpiar la sangre mejor que nada.   Pero lo más impresionante de la escena es lo que no se ve.  Porque esas alegres gentes de pueblo no se ríen para el anciano, o para si mismas.  Ni siquiera para esta cámara que las graba y que enviará esa amenaza a su enemigo.  No.  En absoluto.   Esa gente se ríe bién alto para que les oigan los 240 vecinos de su propio pueblo que tuvieron la osadía de votar a partidos como Ciudadanos, PP, PSOE, o Podemos.  Vecinos que no creían en el nacionalismo excluyente y que ahora miran con miedo esa escena propia de los años treinta del siglo pasado.  240 vecinos capaces de votar, que son 352 si contamos a sus hijos.  El 16% de habitantes de un pueblo que no pueden decir lo que piensan sin enfrentarse a la exclusión social.   Y lo más incomprensible.  Los vecinos que se creen superiores, los que sienten el impulso de "desinfectar" el suelo que pisan los "animales"... ¿Con qué palabra se refieren a sus enemigos?  ¡Les llaman acaso judíos?  No.  Se puede oir con claridad.  Les llaman "ratas fascistas".  ¿Recordais a Amon Goeth, en la lista de Schindler? Amon también llamaba a los judío ratas, y por eso era un fascista.   Palabras huecas por la ignorancia.   Risas en el crepúsculo. Observadas desde ventanas entrecerradas.   Risas que hielan la sangre.

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