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Tabarnia, o por qué Torra no quiere confinar Barcelona

Cataluña ya está inmersa en una segunda ola, con previsión de una tercera en septiembre, el gobierno Francés recomienda a sus ciudadanos que eviten viajar a Cataluña y el Financial Times critica duramente la gestión de la Generalitat, resaltando la lentitud de reacción, la torpeza al actuar como si "el virus fuese a respetar el periodo de vacaciones" y las hostilidades hacia el gobierno central.  Barcelona y Hospitalet son caldos de cultivo del virus y las únicas medidas tomadas son la regulación horaria de ciertos sectores y el cierre de otros, mientras las cifras no paran de crecer.  A muchos residentes del área metropolitana nos fastidiaría mucho un confinamiento perimetral de la misma, pero tal vez ayudaría a contener esta segunda ola.  Sin embargo, no parece que desde la Plaça Sant Jaume vayan a hacer otra cosa que poner tiritas.  Y este hecho, más allá de ser fruto de la torpeza de un gobierno que se ha visto superado, tiene también un elemento político innegable.  Veamos algunos datos muy reveladores.   Más de la mitad de Cataluña   El primer dato curioso lo tenemos en las cifras altisonantes de afectados por el amago de confinamiento perimetral del área de Barcelona, la capital de Lleida y el Segrià.  "Más de cuatro millones de Catalanes".  Seguro que has escuchado esa frase.  Una mancha enorme en el Segrià y una manchita pequeña que es el área metropolitana de Barcelona (quinta gráfica), apenas un detalle en medio del vasto mapa de Cataluña.  Esta última manchita parece insignificante en una comunidad autónoma que presume de tener 7,5 millones de habitantes ("7,5 milions de futurs" rezan los eslóganes de la Generalitat).  Pero es que en esa pequeña manchita, en el área metropolitana Barcelonesa, viven más de tres millones de Catalanes, la mitad de toda Cataluña.   Los núcleos más poblados   El segundo dato curioso es el hecho de que sean estos núcleos los afectados, pero en este caso la explicación es bastante obvia: La densidad de población.  Es evidente que el factor de la presencia de los temporeros en el este de Huesca y la comarca del Segrià ha facilitado que prenda la mecha en aquella zona, pero la afectación en zonas como la capital de Lérida la ha facilitado su densidad de población, y ni que decir tiene que el enorme ratio de habitantes por metro cuadrado de Barcelona y Hospitalet ha sido el caldo de cultivo de los rebrotes en el área metropolitana.  En modo alguno los núcleos afectados lo han sido porque sus habitantes sean más negligentes.  Es simplemente que son más numerosos, como podemos apreciar en la segunda gráfica.   Protestas sin complejos   El tercer dato, muy significativo, lo dan las evidentes protestas de la población y de los alcaldes de los municipios afectados.  La Generalitat está muy acostumbrada a que los alcaldes acallen cualquier crítica que pueda salpicar a sus gobernantes autonómicos y la desvíen convenientemente contra "Madrit".  Es cierto que la manifiesta incompetencia de gestores como El Homrani, Vergés o el propio Torra son capaces de hacer que incluso el alcalde de Lleida salga a denunciar (lacito en ristre, eso sí) el abandono al que la Generalitat ha sometido a su población, pero las protestas en las calles son posibles porque la mayoría de los votantes de la capital de Lleida son constitucionalistas.  En el área metropolitana de Barcelona el efecto es aún mayor, porque los alcaldes también lo son, mayoritariamente del PSC, aunque también del PP y de los comunes, por lo que es mucho más fácil que denuncien el descontrol reinante que si fueran de ERC o posconvergentes.   Porque no podemos olvidar que tanto el área metropolitana de Barcelona como la capital de Lleida y la Vall de Aràn son áreas mayoritariamente constitucionalistas, (como ilustra la tercera gráfica) del mismo modo que lo son los 18 mayores municipios de Cataluña (excepto Gerona), y en los casos en los que han acabado con un alcalde independentista (Tarragona y Lleida) se ha debido siempre a la consabida "pinza por la izquierda" entre PSC y Podemos para desalojar a partidos constitucionalistas en beneficio de la autodenominada "izquierda soberanista".   La singularidad Tabarnesa   Es evidente que Tabarnia (tercera gráfica) no existe como entidad oficial (al igual que no existe la tan cacareada "República Catalana") pero es una realidad incontestable a nivel social, político y económico.  Puede que muchos puedan discrepar de su extensión territorial, o incluso del nombre "Tabarnia", pero las características serían las mismas si en lugar de Tabarnia se la denominase "Cataluña Oriental" o "Cataluña Este" (como Irlanda del Norte).  Porque esta realidad tiene unas características notables y diferentes a las del resto de Cataluña:  Se trata de una población mayoritariamente bilingüe, urbanita, cosmopolita y sin fronteras que, sin embargo, vive a expensas de las decisiones de una minoría cuyo voto está sobrerepresentado porque Cataluña es la única comunidad autónoma de España sin ley electoral propia, por lo que su voto es el menos democrático, ya que está fundamentado en una disposición arbitraria del fallecido president Tarradellas que asignaba escaños por provincias y que hace que en la práctica el voto de un catalán de Lleida valga el doble o más que el de un Barcelonés.  Una ventaja antidemocrática que el nacionalismo aprovecha mimando esas áreas despobladas para derrotar el voto "tabarnés".  La utopía democrática de "una persona, un voto" sería veneno para el nacionalismo, y por eso han bloqueado cualquier intento de aproximarse a la misma.   El miedo de Quim Torra   Y es por todo lo expuesto por lo que Torra no puede aplicar en el área metropolitana de Barcelona las medidas adoptadas en el Segrià.  La reacción en los territorios de Lérida, donde el voto vale el doble, puede haber perjudicado ya bastante sus perspectivas electorales, pero un confinamiento perimetral obligatorio en el área metropolitana de Barcelona (gráfica 6) no solo sería una constatación de que su gestión ha sido la peor de toda España (como si hicieran falta más pruebas), sino que también cohesionaría el rechazo de todo el área tabarnesa contra las políticas del gobierno nacionalista que entre otras cosas ha tocado de muerte al turismo en Cataluña.  Las elecciones van a ser antes de final de año si o si, y las perspectivas ya no son buenas para el nacionalismo, con la amenaza de rebrotes descontrolados en septiembre que darían al traste con las expectativas generadas, ya que un aumento de la participación y del voto de castigo tanto en el área metropolitana como fuera de ella podrían hacer que por primera vez el nacionalismo no pudiese reunir una mayoría absoluta ni con el comodín de la anomalía electoral que siempre les ha favorecido.   No.  Torra no puede confinar Tabarnia, a riesgo de insuflar nueva vida a un rival al que teme.

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ERC tiene un problema, y este problema se llama Oriol Junqueras

Dos estrategias frustradas Las dos principales fuerzas nacionalistas tenían un plan prometedor de cara a las próximas e inevitables elecciones catalanas. Por un lado el PDeCAT de Torra esperaba rentabilizar la mala gestión de la pandemia de Pedro Sánchez y tras recibir las ansiadas competencias autonómicas colgarse la medalla de la recuperación o "represa".  Por otro lado ERC había jugado de forma muy inteligente su papel de interlocutor con el Gobierno de España, con ese aire de "bilateralidad" tan buscado y legitimados por Pedro Sánchez como representantes únicos de Cataluña, silenciando cualquier discrepancia.  Su perfil bajo en la confrontación (dejando histrionismos y salidas de tono para los del PDeCAT), la "mesa de diálogo" y la reconversión de Gabriel Rufián de bufón de la corte en "hombre de estado" parecían ser el camino para usurpar la hegemonía nacionalista de la antigua Convergencia. El cielo estaba a su alcance.   El patinazo del PDeCAT   Pero el más impresionante de los castillos de naipes salta por los aires cuando falla una carta.  Y para ambos partidos, las bases mismas de su estrategia se tambalearon con una sincronicidad perfecta. En el PDeCAT fué la nula gestión de la pandemia tras el estado de alarma.  La imagen de Torra ya estaba "tocada" y su valoración era mínima por su papel de "quejica" durante todo el confinamiento, sin contar con su ausencia de gestión durante toda su legislatura previa, pero cuando su inacción empezó a tener consecuencias (en el Segrià, en Lleida, luego Hospitalet, Barcelona, área metropolitana barcelonesa y últimamente incluso Girona) sus inadmisibles afirmaciones de que "con la independencia habría menos muertos" quedaron en evidencia.  Nadie lo estaba gestionando peor.   El patinazo del ERC   Pero en ERC la cosa fué mucho peor, porque a la gestión de la pandemia se sumó Oriol Junqueras. Porque en estos tiempos de crisis sanitaria las competencias más delicadas estaban en manos de Esquerra, y la gestión de Salud (Alba Vergés), residencias y trabajo (Chakir El Homrani) ha sido nefasta, siendo muy generosos.  En el caso de Alba Vergés, sus boicots a los hospitales de campaña del ejército en el momento de mayores bajas por la pandemia, usando las más variopintas excusas, desde que las telas eran "inadecuadas" hasta su rechazo al color verde, llevó a las poblaciones afectadas a protestar por su gestión e incluso a declararla "persona non grata" (Sant Andreu de la Barca).  Y no olvidemos que en esta cruzada contra los hospitales de campaña Gabriél Rufián tuvo un papel fundamental.  Era fácil suponer que la imagen de militares españoles salvando vidas en Cataluña era algo que trataban de evitar a toda costa.   Lo opuesto a Nelson Mandela   Pero si no fueran suficientes estas papeletas para echar por tierra cualquier pretensión de moderación, eficiencia y pragmatismo, la base misma de su "dignidad" se volvió en contra de ellos. Porque aquellos a los que el nacionalismo denomina "presos políticos" (contra el criterio de todas las ONG pro derechos humanos del mundo) ya están en la calle y el primero de ellos, Oriol Junqueras, viene guerrero. No olvidemos que Junqueras es el preso principal.  El que "dió la cara" tras el golpe mientras Puigdemont huía.  Por mucho que los políticos del PDeCAT luzcan también en su pecho el codiciado lazo amarillo (símbolo noble que concede automáticamente dignidad a aquél que lo luce) realmente los nacionalistas en quien piensan al ver el lazo es en Junqueras, el nuevo Mandela. El problema es que el auténtico Mandela pasó de activista y alborotador (cuando menos) a hombre de paz, que salió de prisión con la misión de reconciliar a su pueblo, de combinar los símbolos y las voluntades de las dos fuerzas antagónicas en una convivencia pacífica.  Pero Junqueras no quiere eso.  Quien ya comunicó al gobierno que "se metieran el indulto por donde les cupiera" (literalmente) viene dispuesto a dinamitar todos los puentes con la izquierda socialista a la que considera cómplice de su encarcelamiento (en lugar de cuestionar sus propias acciones).  Junqueras echa por tierra los sueños de los republicanos de ese "tripartito de izquierdas" que les ofrecería una salida digna ante el fracaso del proyecto secesionista.  Junqueras no quiere diálogo (no lo quiso en su momento con Soraya Saenz de Santa María ni en momentos posteriores, así que no es extraño que lo siga rechazando). Tanto Junqueras como Puigdemont (cada uno por sus propias circunstancias) han estado muy alejados del sentir de la calle y de lo que hoy preocupa a los catalanes, y por eso los discursos de ambos se centran en el enfrentamiento y la reivindicación, sin una sola palabra para la pandemia, los fallecidos o la sangrante crisis económica que nos asola.   Una vieja gloria molesta   Junqueras es hoy el líder indiscutido que se interpone entre su partido y el futuro, la vieja gloria a la que nadie quiere contrariar pero cuya presencia se interpone entre ellos y el futuro, bloqueando el golpe de timón de su partido e impidiéndole pasar de página cuando realmente lo necesita, pues los de Esquerra apuntaban ya directamente a ese votante nacionalista cansado de tanta guerra, que no quiere admitir la derrota pero sí cambiar una causa por otra ("la nació" por las causas sociales, por ejemplo), y ahora se ven obligados a obedecer a la vaca sagrada cuyo símbolo ostentan en el pecho los líderes nacionalistas sin poderse negar bajo pena de exclusión social.   Porque los "presos polítics" fueron un arma ideológica formidable, pero ya están amortizados, y ahora, que ya no son "presos" ni "polítics" ni "presos polítics", lo que sí son es un obstáculo para el nacionalismo posibilista, aquél que ya se ha dado cuenta de que Cataluña no puede vivir eternamente echando el "lazo" a un imaginario 1714.

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Cosas pandémicas que solo pasan en Cataluña

En Cataluña desde pequeños se nos explica en el colegio que los Catalanes tenemos un hecho (fet) diferencial.  El "hecho" se supone que es la lengua, aunque lo divertido es que a menudo este hecho no se especifica y se reduce simplemente al "fet diferencial".  Los catalanes tenemos un algo, un fet.  Un "je ne sais quoi" que diría un francés, o un "lle ne sé cuá" que diría yo, destrozando el francés.   Pero no ha sido hasta esta crisis económico-sanitaria que por fín me he planteado si los catalanes no tendremos efectivamente un "algo" que nos hace diferentes al resto.  O a lo mejor solo se trata de los nacionalistas.   Por tanto, y sin más preámbulos, paso a enunciar los 6 hechos diferenciales que suceden únicamente en Cataluña pero no en el resto de España, y que demuestran al mundo entero que los nacionalistas catalanes son, inequívocamente, especiales. Tenemos nuestros propios contagios diferentes de los de España Mucho jaleo con la pifia del gobierno de España al celebrar la manifestación del 1-M, si, pero a contagios a los catalanes no nos gana nadie.  El día anterior (29-F) nuestros líderes metieron a más de 70.000 nacionalistas en autobuses (la organización dice 200.000), los llevaron a Perpiñán (Francia) muy juntitos durante varias horas de viaje para concentrarlos en el municipio (cuya densidad de población multiplicaron por cinco) con el fin de adorar a Puigdemont, y una vez bién difundido el virus los volvieron a meter en autobuses y los devolvieron a sus pueblos de origen.  Si, la OMS ya había dicho que no se juntasen más de 10.000 personas y la cancelación del mobile y de alimentaria ya eran historia antigua, pero los catalanes somos inmunes a cualquier virus.  O casi, porque 17 días después (periodo de incubación del virus) Perpiñan se convirtió en el mayor foco de la pandemia en el sur de Francia y en las elecciones de hace una semana el candidato a alcalde de Perpiñán apoyado por Puigdemont fracasó estrepitosamente y ganó el candidato del partido de Le Pen, que es como si en Solsona gana Santiago Abascal.  Desagradecidos. Nos gusta confinar municipios y comarcas Y si no, preguntad en Barcelona o en las comarcas de Ódena o Segrià.  Primero se trató de Igualada.  Había unos brotes numerosísimos en el municipio y, aunque de allí partieron 12 de los autocares a Perpiñán (más de medio millar de personas) nuestros bienamados líderes dijeron que el foco fué una cena de 40 personas.  ¿Y quién soy yo para cuestionar a mis líderes?.  Como en Igualada no pasaba nada y estaba todo controladísimo pues no se hizo nada hasta que hubo que poner a toda la comarca de Ódena en estado de sitio.  Vamos, más o menos lo que ha vuelto a pasar en el Segrià ahora que volvemos a tener todas las competencias sanitarias que tanto reclamábamos.  Al menos ahora podremos echar la culpa a los temporeros (¡Ups, no! Eso sería racismo).  Pues entonces culparemos a nuestros vecinos de la franja de Aragón (¡Uy, tampoco, que la estamos reclamando como parte de nuestros "Paissos Catalans").  Menudo lío.  Suerte que nuestra inestimable "Consellera de Salut" les ha dicho a los afectados de "la franja" que no vengan al hospital de Lérida y se vayan a contaminar al de Barbastro (Aragón), aunque esté el triple de lejos.  Y está lo de Barcelona.  Como a nosotros no nos gustan las provincias, porque son una división territorial "franquista" nos inventamos el confinamiento por regiones sanitarias.. hasta que nos damos cuenta de que el área metropolitana de Barcelona está dividida en tres áreas sanitarias, que nos hemos encerrado a nosotros mismos y que los Barceloneses no pueden ir de su casa el trabajo y viceversa. La mejor forma de luchar contra la pandemia es subir la jubilación de nuestros políticos. Y eso lo ha entendido nuestro "molt honorable president" Joaquím Torra, primero de su nombre, que ha tenido a bién incluir en el decreto-ley 7/2020 (de medidas especiales para la lucha contra el coronavirus) una subida de la jubilación que seguramente comenzará a cobrar este septiembre en cuanto le inhabiliten por reirse de la democracia.  Pero no penseis que es una medida egoista, no.  Puigdemont, Mas, Montilla y el mismísimo Jordi Pujol se beneficiarán de la medida en igual manera. El coronavirus es catalán de toda la vida Y que nadie ose dudarlo.  Unos científicos de la UB (Universitat de Barcelona) han demostrado que eso de que el coronavirus venga de China es rotundamente falso.  Unos análisis de la depuradora del Prat del Llobregat demuestran más allá de cualquier duda que el virus ya estaba en Barcelona un año antes y no se quiso contagiar entonces porque era muy suyo.  ¿Un tema de impacto global del que todo el mundo habla?  ¡Por fuerza tenía que ser catalán!  Claro que un montón de científicos extranjeros cuestionan nuestros resultados, pero ¿Qué sabrán ellos? Somos tan chulos que nos sobran los hospitales Por eso cuando el Ejército Español nos montó un hospital de campaña en 24 horas lo paralizamos porque era verde.  Eso es lo que pasó en Sant Andreu de la Barca y en Sabadell, ya que los alcaldes, insolidarios ellos, a la que vieron que se les moría mucha gente pensaron antes en las vidas de sus ciudadanos que en "la nació" (habrase visto), pero ya se lo encontrarán.. Porque lo del color es un tema muy importante, así que en lugar de los hospitales de campaña del ejército (gratuitos) hemos llevado a cabo una contrata millonaria con una empresa de unos chicos majísimos y de confianza que lo montarán de color blanco (o amarillo y con lacitos).  A tiempo para ayudar no va a estar, pero será mucho más mono.  ¡Fijaos en el de la comarca del Segrià!  Es más básico que un ladrillo y ha costado un ojo de la cara, pero es tán amarillo que dan ganas de coronarlo con un lacito.  La lástima es que los ciudadanos esos detalles no los entienden y en Sant Andreu han declarado persona non grata a nuestra eminentísima consellera de Salut, Alba Vergès. ¡Desagradecidos! Vamos siempre en cabeza Nuestro President Torra fué el primer presidente autonómico en contaminarse de Covid (lo anunció 17 días exactos tras la romería de Perpiñán, que quede claro que a él no se lo pasó ningún madrileño).  Somos líderes en rebrotes y los primeros en disfrutar de una segunda oleada (y no os quepa duda de que empezaremos septiembre con la tercera). Hemos sido los que menos días hemos estado en fase tres y los que más méritos estamos haciendo para volver a ella. En serio, Cataluña bajo el régimen nacionalista tiene algo que la hace diferente.  O por decirlo de otra manera, Cataluña tiene un color especial.

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Se está dejando atrás a mucha gente

Cuando en un colectivo como el de los parados en situación de ERTE encuentras uno de esos errores capaces de arruinar a una familia la situación es cuanto menos singular y digna de atención.  Sin embargo cuando ese caso es la norma y la excepción es el ERTE bien gestionado, se produce una situación de alarma social.   O no.   Porque no se han comunicado las cifras.  A fecha de hoy, incontables beneficiarios de la prestación no la han cobrado, han cobrado cantidades ridículas o han agotado un desempleo que nunca se debería haber utilizado para esta crisis.  Y a fecha de hoy, en Cataluña y Madrid, las oficinas del SEPE aún no han abierto.  En tres provincias de Cataluña ni siquiera se ha hecho público en qué fecha abrirán.   Esta situación de abandono no es igual en toda España, ni en igual en todos los colectivos, pero lo que sí se ha universalizado son los dos principales factores que han motivado este desastre.  La enorme cantidad de errores en la gestión de los ERTEs y los opacos protocolos de gestión de los mismos.   En primer lugar quiero dejar clara una cosa, y es que no pienso culpar a los empleados del SEPE por algo que en principio parecería ser una incompetencia mayúscula por su parte.  Sería muy fácil convertirlos en el blanco de nuestras críticas como los afectados más irreflexivos pudieran hacer.  No es lo correcto.  En absoluto.   Estamos hablando de una plantilla cuya media de edad se aproxima a la de la jubilación, de unos procesos de gestión que antes de la crisis sanitaria eran pocos y estaban mayoritariamente automatizados, y de una estructura de personal que ya se encontraba al límite y necesitaba de nuevas contrataciones.  Llega entonces la crisis y quienes mandan dicen que el sistema actual de prestaciones ya no es aplicable, que todo el mundo va a cobrar una prestación nueva, tenga o no días cotizados, en base a nuevos certificados de retención que deberán ser aportados por las empresas, sin descontar días, sin aplicar las reducciones de la base de cotización previa, sin la presencia de los afectados, teletrabajando cada empleado desde su casa, con el material que tenga, en medio del miedo y de la incertidumbre.   Pero no es este el drama ni son estas las excusas.  La cosa se complica más cuando la reducida plantilla se da cuenta de que la automatización de las gestiones se ha acabado.  Si alguien programase una automatización para conceder todos los ERTEs de forma automática el gobierno de España se quedaría sin fondos a los pocos días.  Sencillamente no hay liquidez para hacerlo, teniendo en cuenta la más que evidente posibilidad de que muchas empresas se apunten a la "barra libre" y repitan los fraudes del "caso de los ERES" convirtiéndolo en el "caso de los ERTES".  Conclusión: Todos esos expedientes se han de procesar manualmente, uno a uno.   Y por si fuera poco, hay instrucciones de arriba que no tienen nada que ver con lo que Pedro Sánchez y Pablo Iglesias han anunciado a bombo y platillo por televisión.  Por ejemplo, si un empleado no tiene suficientes días cotizados se le abonará la nueva y flamante prestación, pero ¿Y si los tiene?  Pues en una cantidad ingente de casos se les está abonando un paro antiguo, mísero y raquítico, descontándoles sus días cotizados hasta agotarlos. Porque evidentemente no se pueden aprobar los ERTEs tan "alegremente".  El dinero es finito y aún no se sabe qué ayudas llegarán de Europa, ni cuando.   Pero voy a ilustrar esta situación desde el punto de vista de una persona real, cuyo nombre no voy a dar y a la que llamaré simplemente Raquel.   El caso de Raquel   Raquel trabajaba a jornada completa como monitora de diversas actividades en un colegio concertado.  Pasó a situación de ERTE, y esperaba cobrar la prestación con arreglo a los certificados aportados por su empresa y con una base del 70%, tal y como el presidente había prometido por televisión.  Tendría que apretarse el cinturón, pero sabía que no quedaba otra opción porque había vidas en juego.   Pero pasó un mes, y no cobró.  Y al siguiente cobró la cantidad irrisoria de 70€.  Atónita, intentó comunicar con el SEPE.  Nadie le cogía el teléfono.  Lo intentaba una y otra vez, pero era inútil.  Las oficinas estaban cerradas y no había nadie con quien hablar.   Días después le llegó una carta del SEPE, y descubrió que no le están abonando el ERTE, sino su paro, en base a un certificado de empresa de hacía casi cinco años, cuando era monitora de comedor y solo trabajaba media jornada.  Además, como ese paro lo cobraba intermitentemente los veranos, la base de retención ya no era del 70% sino del 50%.  Y además se le estaban restando los días.  Ya solo le quedaban 50.  En menos de dos meses ese paro se agotaría.   Atónita comentó el hecho en su grupo de Whatsapp.  Sus compañeras le informaron de que a todas les había pasado lo mismo.  Excepto dos que no tenían prestaciones previas a todas ellas les habían reanudado el paro en lugar de darles la prestación.  La situación era dramática.  Significaba la ruina.   Raquel se puso el despertador todos los días para llamar al SEPE desde primera hora, hasta que un día una empleada respondió al otro lado.  La chica, muy atenta, le explicó que aquello era más o menos legal.  Que en según qué condiciones, se podía elegir si abonarle la nueva prestación del ERTE-COVID o su antiguo desempleo.  Raquel respondió que ella no había elegido nada.  La empleada le dijo que el SEPE había elegido por ella.  Raquel pidió que le cambiasen la prestación antigua por el ERTE-COVID.  La funcionaria le dijo que por teléfono no se podía gestionar nada, solo informar.  Para reclamar habría que esperar a que abriesen las oficinas o hacerlo online si disponía de un certificado digital.  Raquel no lo tenía ni podía obtenerlo, porque los organismos que lo expedían (Hacienda y la tesorería de la Seguridad Social) estaban también cerrados por el estado de alarma.   Había sucedido lo mismo en el caso de sus compañeras.  Algunas se comunicaron con otras empresas, con otros colegios.  El caso era generalizado, y en una mayoría de ocasiones los empleados del SEPE afirmaban que la culpa era de las empresas por entregar mal la documentación.  Las empresas mostraron sus papeles y la aceptación del ERTE-COVID por parte del SEPE.  No había habido ningún error.   Pasaron, agónicos, los tres meses y medio.  El confinamiento acabó.  El estado de alarma se levantó, y las oficinas del SEPE seguían cerradas.  Raquel debe ya dos recibos del alquiler.  Su prestación ya se ha agotado.  Ahora, por más que lo intente, nadie en el SEPE le coge el teléfono.  Un listado en la web le indica que la mayoría de oficinas abrirán pronto.  Anteayer solo faltaban Madrid y Cataluña.  Hoy ya se anuncia que la próxima semana abrirán Madrid y Tarragona, pero ella es barcelonesa y Barcelona, Lleida y Girona no tienen ni fecha de apertura.   Raquel, sin saber ya que hacer, enciende la televisión.  Hace ya una semana que el presidente del gobierno anunció que todos los expedientes de los ERTES se habían resuelto.  Comienza el telediario y no se menciona una palabra de lo que pasa.  A Raquel le invade una rabia profunda a la que no sabe dar salida.  Aún no cree lo que está pasando.  Está sopesando opciones que jamás creyó posibles.  Cancelar todos sus gastos e intentar negociar un acuerdo con el casero.  Llamar a su familia para pedirles que la acojan un tiempo...  Pero ahora solo puede llorar.   Este es el caso de Raquel, y como decía Matías Prats en un anuncio, "..y cada día el de más gente".   Esto está pasando.  Se está dejando a gente atrás.  A mucha.  

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La herencia de Convergencia

Los convergentes de siempre Son los de siempre. Los de toda la vida. Pero ya no son ni la sombra de lo que eran.  Un partido que fuera hegemónico y que, sometido a las enormes tensiones del procés diseñado por Jordi Pujol y puesto en marcha por Artur Mas, se ha desintegrado en un puñado de facciones en pugna por el poder.   Acaso todos soñarían con viajar atrás en el tiempo y regresar a aquel paraiso en el que CIU poseía la mayoría absoluta, en el que la trama del 3-5-10% funcionaba a toda vela oculta tras la honorable apariencia de sus mandatarios y en el que la sucesión al trono de la dinastía Pujol estaba asegurada.  Tiempos felices para una casta poderosa que consideraba que las riendas de Cataluña eran suyas por derecho.   Crónica de la caída   Pero sucedió un hecho insólito.  El acuerdo de poder que (según algunos) protegía al clan Pujol de la acción de la justicia se rompió cuando una jueza gallega destapó la trama de las concesiones de las ITV, rubricadas por el heredero a la corona, el mismísimo Oriol Pujol.  Cuentan que el padre montó en cólera e hizo que su dócil protegido, Artur (cuya misión no era otra que calentar la silla para el heredero de los Pujol) pusiese en marcha el plan que entre ensoñaciones el rey Jordi había urdido.  A este respecto recomiendo encarecidamente la lectura del último libro de Miguel Angel Revilla "¿Por qué no nos queremos?", donde se da cumplida fe de lo narrado.    Esa Convergencia de las mayorías absolutas convocó elecciones anticipadas para poder crecer, planteando el llamado "derecho a decidir" (concepto engañosamente amigable para iniciar el camino a una secesión por la supremacía etnolingüística) y en lugar de crecer perdió doce diputados y su codiciada mayoría.  Tuvo que sumar con Esquerra Republicana, un partido muy lejos de su mejor momento, para mantenerse en el poder.  En lugar de admitir su error de cálculo, Mas dobló su apuesta, ahora decididamente por la independencia.  La suma de ambos partidos dobló el anterior fracaso y la mayoría absoluta siguió alejándose.  Doce escaños menos en el Parlament (a Artur Mas en Francia le llamaron "el menos doce") y la necesidad de pactar con la extrema izquierda antisistema, la CUP.  Se unieron todos los independentistas, de extrema derecha a extrema izquierda, pero pese a en esa forzada unión seguían sin ser bastantes para mantenerse en el poder, con un agónico 47% del hiperestimulado voto independentista.  Pero ahí estaba la aplicación catalana de la ley D'Hondt, descartada ya en toda España en favor de sistemas más democráticos y representativos excepto en Cataluña, porque multiplicaba el poder de voto en los municipios pequeños en los que el secesionismo tenía la hegemonía, mientras que las ciudades más pobladas, de tendencia mayoritariamente constitucionalista veían su poder de voto reducido.  Como en el África del apartheid, era el dominio de la minoría privilegiada sobre la mayoría silenciada, y como tantas veces, el del régimen contra la disidencia.   Y llegó la agonía de los desafíos sin mayoría social, de la ruptura de leyes sin el apoyo de Europa.  El comité de Venecia no consideraba democrático el "referendum", el tribunal de Estrasburgo apoyaba la actuación del gobierno de España, los gobiernos democráticos se negaban a reconocer la "república de los 8 segundos", ninguna de las ONGs pro derechos humanos reconocía "presos políticos" (y las más relevantes como Amnistía Internacional o Human Rights Watch les negaban expresamente tal condición).  Las calles de Barcelona ardían y se fragmentaban bajo los disturbios dirigidos desde una APP de móvil que nadie afirmaba saber quién controlaba pese a que los capitostes del régimen aplaudían la legitimidad de los atentados cometidos por el irónicamente denominado "Tsunami Democrátic".   Las fuerzas del nacionalismo se iban agotando mientras los crecientes impuestos de los ciudadanos catalanes se seguían traduciendo, constantemente, en subvenciones astronómicas a ciertos medios de comunicación.  La maquinaria nacionalista, pese a todo, no se detenía..   El final de la aventura   Pero entonces llegó la pandemia. Y la gente empezó a preocuparse por cosas mucho más importantes que "la nación" y "el pueblo", como la salud, el trabajo, la comida..  Y los líderes nacionalistas, pillados con el paso cambiado y cinco años de ausencia de gestión, dividieron sus esfuerzos entre intentar echar la culpa de todo a Madrid e intentar ocultar la incidencia del macrocontagio de Perpignan en los fallecidos en Cataluña (fácilmente constatable recopilando los datos públicos como ha hecho la investigación de CatCovidTransparencia).   Ahora la gente tiene ganas de rehacer su vida, de irse de vacaciones (el que pueda) y de levantar el país, independientemente de que lo llame España, Cataluña o como quiera, pero de lo que no tiene ganas la gente es de seguir haciendo el juego a las batallitas de sus líderes políticos.  A seguir pagando a unos vividores que se siguen subiendo el sueldo en medio de la mayor crisis económica y sanitaria desde la guerra civil.  Unos líderes que se aseguran jubilaciones millonarias a golpe de ley (en el caso de Torra incluso camuflándolo en las medidas contra la emergencia sanitaria) y a los que la gente solo parece importarles en la medida en la que sirva de munición en sus acalorados discursos.   La pugna por la gloria perdida   Y es por eso por lo que la antigua Convergencia está ahora donde está.  Acaba de fundarse el nuevo Partit Nacionalista de Catalunya (PNC), liderado por Marta Pascal, de pedigrí convergente desde la cuna, ansiosa por reverdecer los laureles de aquél pactismo de seny imitando las rentables jugadas de ese PNV (cuyo nombre replica sin disimulo) que amenaza constantemente con una independencia (llamémosle autogobierno) que en realidad no quiere, porque es más cómodo arañar partidas presupuestarias insolidarias al resto de España aprovechando el eterno enfrentamiento entre bloques políticos en Madrid. Los nacionalistas vascos les han pasado la mano por la cara a los convergentes, y ya no pueden disimularlo, solo dar un tardío golpe de timón intentando aguantar la vergüenza que da admitir con hechos esa derrota que jamás admitirán con palabras.  Un partido que ahora renuncia a la unilateralidad, a Torra y a Puigdemont (y seguramente a Mas), que devuelve el independentismo al status de "postureo" para no descongelarlo en años.  Un nacionalismo falsamente moderado, que no renuncia a ese mítico "referéndum pactado" y que se empecina en seguir llamando a sus predecesores encarcelados "presos políticos", "exiliados" o simplemente "represaliados", más que nada para que sus seguidores, atónitos, no les apredreen.  El nuevo partido se autodefine ahora como "de centro liberal" (quiere pescar en el caladero de Ciudadanos) y con "lealtad entre Cataluña y España" (una frase engañosamente bilateral para una lealtad que durará exactamente lo que dure).   Mientras tanto, Puigdemont el Vivales (Albert Soler dixit), descolgado ya de los nuevos proyectos y más solo que la una, anuncia un nuevo partido cuya descripción podría resumirse en: "Es el partido de Puigdemont".  Los fondos se agotan.  El sacadineros denominado "Consell para la República" no recaudó los diez millones de Euros que el prófugo exigía y jamás sirvió para nada.  Su anterior partido personalista La Crida acaba de cerrar sus locales sin apenas hacer ruido.  Su afiliación al PDeCAT ya es historia antigua.  Necesita votos que le mantengan en Bruselas, pues solo su actual situación de inmunidad le salva de responder ante la justicia, pero la gente empieza a echarle en cara que no pare de pedirles dinero, y los bolsillos de los catalanes ya no son lo que eran.  Ni siquiera los de los nacionalistas.   Y no acaba aquí la cosa, con más bailes de siglas, alternativas y pugnas por el espacio político.  Esquerra Republicana, antaño considerados radicales intolerantes, han capitalizado el hooliganismo convergente para convertirse en radicales intolerantes disfrazados de responsables y moderados.  Lliures aprieta el paso para reclamar una unión catalanista no independentista.  Ciudadanos busca rearmarse para que las fuerzas emergentes no le roben el que fué su espacio..  Más luchas de poder en medio de la miseria y el caos.   Y en este punto está por ahora la triste historia de los convergentes, mucho mas triste, si cabe, porque ha arrastrado en su caida a toda la sociedad catalana y en menor medida a toda la sociedad española.  Una herida que tardaría generaciones en cicatrizar, si los nacionalistas tuviesen la más mínima intención de dejarla cicatrizar, cosa que no piensan hacer. Esa es la auténtica herencia de Jordi Pujol, y no la de Andorra.  Y esa es la herencia de convergencia.  

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Manual nacionalista para hacer campaña de una catástrofe

El nacionalismo Catalán (o vasco o cualquier otro nacionalismo) se enfrenta con el COVID-19 a uno de sus mayores desafíos.  Y aunque esta afirmación podría parecer gratuita, no lo es para los líderes del "procés", pues una tragedia tan relevante como esta trae una serie de consecuencias que, sin ser las más graves para la ciudadanía, son letales para "la causa".  En los párrafos siguientes enumeraré las consecuencias de esta crisis y la aparente respuesta nacionalista como si yo fuese independentista, y con ese "sarcasmo" al que hace referencia Clara Ponsatí: Estos son, pues, los factores que pueden perjudicar "el camino a la independencia". - La gente enfoca su atención en la actual crisis y deja la crispación política en segundo plano.  ¡Eso no se puede permitir!  La secesión es lo más importante y el nacionalismo no se ha gastado tanto dinero (de la ciudadanía) en TV3 y demás aparatos de propaganda para que la gente ahora no le preste la debida atención.  El enfoque en problemas acuciantes como el sueldo, la comida o la salud hace que pierdan fuerza esas reivindicaciones altisonantes pero abstractas como la "dignidad" o los "derechos fundamentales" (cuya violación el nacionalista realmente no ha padecido), la "libertad de expresión" (que para el nacionalista no solo está garantizada sino también subvencionada) o la causa de los "presos políticos" (que ni son tales ni están ahora presos, sino viviendo mucho mejor que los "opresores"). - El bacalao se corta desde Madrid. "Intolerapla", que dirían algunos.  Puede parecer lógico que se centralice la gestión de la crisis (por deficitaria y tardía que pueda haber sido), pero eso hace que muchos nacionalistas sintonicen canales "estatales" a la hora de los informativos para escuchar a los ministros decir cosas que realmente les afectan en la vida diaria, y mientras sintonizan canales no controlados por la CCMA pueden enterarse de que existen otras voces y otras versiones de la actualidad, y lo que es más importante, dejan de oir durante unos minutos que "España les roba" (las mascarillas), que Sanchez ha pasado "de la negociación a la represión" (por tomar el mando de los cuerpos policiales), o de la "invasión de Cataluña" (porque el ejército ayuda en todas las C.C.A.A), etcétera. - Se despiertan sentimientos de unidad.  Y eso es letal.  ¿Dónde vamos con esos eslóganes? ¿Qué es eso de "unidos lo superaremos" o "unidos somos más fuertes"?  ¡La palabra "unidad" está prohibida"!  ¡Es una palabra "feixista"! ¿Cómo se puede luchar contra eso? Pero el nacionalismo sabe como reaccionar ante estas cosas.  Hay que crear nuevas consignas.  Por suerte, el músculo mediático del nacionalismo es impresionante.  Un puñado de canales de televisión a su servicio (prácticamente todos los que se expresan en lengua catalana son de la CCMA o subvencionados por el régimen), y lo mismo puede decirse de los canales de radio y la prensa impresa.  Un ejército de community managers a sueldo vigila y contrarresta los #hashtags que son trending en twitter y denuncia hasta bloquear las cuentas no afines y probablemente cientos de perfiles falsos en Facebook se dedican a difundir las consignas del régimen y desacreditar voces discrepantes (los recientes casos de Esquerra Republicana y los centenares de perfiles falsos que potenciaron las manifestaciones del "procés" así lo apuntan).  Solo hay que tener claro qué consignas hay que potenciar: - La culpa es de Madrid. Por supuesto, ya que la mayoría de los fallecidos son de allí (aunque Cataluña vaya en segundo puesto).  Eso ha de ser evidentemente porque los madrileños son mala gente y peores gestores, no porque Madrid sea el centro neurálgico por el que pasa todo el mundo mientras que Cataluña, aunque más grande, tiene mayores extensiones de espacio vacío.  Los madrileños son tan malos que se mueren para fastidiarnos y contagiarnos a nosotros.  Que el virus entrase mayormente por Valencia es solo un detalle, que Valencia solo es "Paissos Catalans" cuando nos interesa.  Que los madrileños no hubieran venido a Benidorm. - Para protegernos necesitamos nuestras fronteras.   Y si lo dice Torra va a misa.    Madrid quiere "centrifugar a sus infectados" a Cataluña.  De allí viene la muerte.  "De Madrid al cielo", como dice nuestra bienamada Clara Ponsatí, la que "juega de farol".  Y, claro está, la mejor solución, la única, es separar a Cataluña de España.  ¡Si es lo que se ha pedido siempre!  ¿Qué más da que el confinamiento deba seguir criterios médicos y no políticos?  ¿Qué más da que lo que haya que vigilar sean municipios como Igualada, o geriátricos o domicilios como el de cualquier vecino?  ¿Y qué más da que el primer presidente autonómico contagiado haya sido el propio Torra? (¡Ep que somos los primeros!) Claro que Torra es el menos sospechoso del mundo de haber tocado a un madrileño..  Pero igualmente hay que poner fronteras en torno a Cataluña, porque los virus "españoles" son peores que los virus nacionalistas, que nuestros virus son de color amarillo y tienen el acento de Pompeu Fabra. - Protestemos contra el rey.  Al fin y al cabo su padre nos lo ha puesto en bandeja.  A Don Juan Carlos lo han pillado con el carrito del helado, cobrando comisiones ilegales y evadiendo impuestos como un Pujol o un Puigdemont cualquiera.  Caceroladas a las nueve (con una APP para movil muy pinturera que hace un ruido tremendo y te ahorra tener que golpear efectivamente una cacerola) y publireportaje en TV3 a las diez.  Especial en ETB "El último rey de España" (gracias, Otegui y sis socios de gobierno).  Meterse con el Rey es rentable pues ya sabemos que no va a replicarnos por TV. Además, ya lo hicimos cuando utilizamos los atentados de Barcelona como pistoletazo de salida en la campaña del 1 de Octubre.  Todo es manipulable. - Unidos no: separados. Lo estamos intentando.  El hashtag #EsteVirusLoParamosUnidos nos produce urticaria.  Intentemos capitalizar el aislamiento, la reclusión, la soledad.. nos gusta más el Hashtag #EsteVirusLoParamosSeparados.  A ver si cuela, aunque sea de forma subconsciente. - Quejémonos de todo.  Tanto da que la gente esté muriendo.  Tanto da que esto vaya en serio.  Quejémonos de que en el cartel de "Este Virus lo paramos unidos" han escrito "Este virus" ¡¡En amarillo!!. (¡Serán "feixistas"..!)  Avisemos ahora mismo a Rufián para que le de un toque a Sánchez.  ¿Que han requisado mascarillas en el Prat? Seguro que son para repartirlas entre "no catalanes", o como los llama Torra.. bueno, mejor no decirlo que no queda bonito.  Acusemos a Sanchez de la irresponsabilidad de permitir las manifestaciones del 8-M pero no mencionemos que Torra, Puigdemont y Ponsatí ("de Madrid al cielo", ¿recordais?) metieron a cienmil nacionalistas (aunque preferimos decir "catalanes", porque los catalanes "de verdad" son los nacionalistas) hacinados en autobuses y los concentraron en un descampado en Perpiñán en plena crisis del coronavirus (tal vez ahí se contagiasen Torra y mucha más gente).  En cualquier caso Francia ya ha cerrado las fronteras. ¿Dará resultado?  ¿Podremos retorcer los conceptos lo suficiente como para hacer creer a los indecisos que "Aspanya" tiene la culpa del virus como les convencimos de que tenía la culpa de los atentados Yihadistas?  Porque a los fieles ya los tenemos convencidos.  Pero ese maldito 53% de catalanes que aún se resiste a votar nacionalista... si no fuese por la ley D'Hondt el nacionalismo nunca hubiese llegado al poder.  Y no puede permitirse perder ni un voto. Para el nacionalismo la pandemia es el campo de batalla, pero el enemigo no es el virus, sino que sus bases puedan pensar que lo que creían tan importante no es realmente lo que más importa.  

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Mujeres, que no os roben el feminismo

Ha pasado con los refugiados, con los derechos LGTBI, con los derechos sociales.. y el feminismo no iba a ser menos.  La apropiación de conceptos le ha echado el guante y ahora, tan importante como decir "soy feminista" es decir "tú no lo eres".   Mujeres, no os dejeis manipular con tanta facilidad como nosotros.  Demostrad esa sensibilidad que a veces nos falta.  Porque el movimiento feminista lo habeis creado todas, sin excepción.  Que nadie pretenda dirigiros ni dividiros.  No salgais del control del "patriarcado" para caer en el de ciertos políticos para los que el feminismo y la igualdad son solo un medio para llegar al poder.   Repasemos:  Tenemos primero a Unidas Podemos.  Un partido de extrema izquierda indudablemente feminista en sus postulados (el único partido que lleva el género femenino en su nombre) aunque con una estructura de poder bastante patriarcal (sin mencionar el hecho que su líder siempre ha tenido de número dos a la mujer con la que haya estado vinculado sentimentalmente, un hecho que en cualquier otro partido hubiese levantado ampollas).  Podemos (para abreviar) ha asistido a las manifestaciones por su cuenta, queriendo apropiarse de vuestra causa como quiso apropiarse del 15-M gracias al cual unos ideólogos con mucha trayectoria pudieron fundar su "nuevo" partido, y ahora se erige en vuestro defensor sin querer compartir su pretendido liderato feminista con sus socios de gobierno.   Lo que nos lleva al Partido Socialista.  El grado de apropiación de esta formación lo marca Carmen Calvo.  Nadie olvida su respuesta a una periodista que le preguntó si el feminismo era una conquista de todas las mujeres: "No, bonita", fué la expresión con la que la secretaria de igualdad socialista negó la mayor, "nos lo hemos currado en la genealogía del pensamiento progresista, del pensamiento socialista".  Y así, con esa desfachatez, negó la contribución al feminismo de cualquier mujer que no fuera socialista.  Imaginaos a una líder de derechas, por ejemplo a Cayetana Álvarez de Toledo, diciendo a una periodista: "No, bonita. El feminismo no es de todas".  La calificarían cuando menos de "condescendiente", cuando no de "facha".  Y no digamos ya si fuera un hombre..   Pero los grandes profesionales de la apropiación de causas sociales son los partidos nacionalistas.  Siguiendo una tradición heredada del fascismo que dice que todas las conquistas sociales llegarán con el advenimiento de la nación soñada, el nacionalismo nos ha vendido una república "acogedora" (por la inmigración), "tolerante" (por los derechos LGTBI), "antifascista", "antiracista" y evidentemente una "república feminista".  Que la mayoría de estas luchas se basen en la igualdad cuando el nacionalismo se basa en la diferencia y la supremacía de un colectivo sobre otro no parece impedirles arrimar cualquier ascua a su sartén.   Entre tanto, todo el espectro de centro y derecha se convierte en el gran excluido, como si las mujeres que integran ese sector fueran meras esclavas sin autoestima, traidoras a la causa.  Ciudadanos es obligado a huir protegido por la policía ante las masas espoleadas por la extrema izquierda.  ¡Es que pactaron con VOX! Vocifera una mujer.   ¿Cómo osan participar? ("How dare you!" que diría Greta Thunberg).  Mientras, el Partido Popular sonríe y da gracias por que de algún modo se les permite asistir pese a haber llevado a cabo los mismos pactos.  ¿Quien sabe qué oscuros intereses consideran menos rival a un partido que a otro?  Y luego está el propio VOX, que en uno más de entre sus múltiples sinsentidos niega la causa feminista para vergüenza de todos.   Y así un sector de la política pretende "excluir de la igualdad" a millones de mujeres porque piensa que el feminismo ha de ser de izquierdas, combativo, furioso, deslenguado, escenificado con la forma de la vagina y con un grito de rabia "¡el violador eres tú!".   Y no me entendais mal.  El feminismo tiene derecho a expresarse con rabia.  Las mujeres han aguantado y aguantan una discriminación sexual y salarial evidente, pero también una dolorosa invisibilidad que hace que sus problemas hayan sido menos atendidos que los del género masculino.  Y la pasividad, la dolorosa pasividad de tantos hombres que creían (creíamos) que la igualdad plena llegaría sola, gradualmente, como por inercia, tal vez en otro par de generaciones.. Pero los cambios no esperan, y no se producen solos.  Este es el momento y el mundo se tiene que mover.  Y para moverlo, esa rabia está justificada.   Pero la rabia es fácilmente manipulable.  Por eso es importante que exista un feminismo igual de combativo y de inflexible, pero más crítico, centrado y reflexivo.  Un feminismo que se mantenga alerta ante las fuerzas que lo pretenden capitalizar para sus propios intereses.  Un feminismo que cuando vea a ciertas fuerzas políticas señalar con el dedo a mujeres de partidos rivales y gritar "¡Fuera de aquí!, ¡Tú no puedes ser feminista!" se plante y diga que feminista es quien quiere serlo, quien defiende la igualdad entre sexos, vote del color que vote.   Elena Maseras fué la primera mujer española en estudiar una carrera universitaria.  Clara Campoamor fué una de las principales impulsoras del sufragio universal en nuestro país, Concepción Arenal luchó por la igualdad en todos los ámbitos de su vida y Rosalía de Castro cambió el mundo a mejor con su prosa y su poesía.  La inclinación política de cada una de ellas me es totalmente indiferente, porque cada una hizo su propia aportación a la causa de la igualdad.   No dejeis, mujeres, que ningún partido os diga que para lograr la igualdad entre sexos hemos de levantar muros entre los pueblos, que para que la mujer rompa el techo de cristal hay que expulsar de las calles al único partido que, en el día de la mujer, ha elegido a una como su líder por aplastante mayoría.  Que la lucha de todas (y de todos) es solo la lucha de unas pocas.. o de unos pocos.   No hagais caso a nadie.  No me hagais caso a mi.  Pero, sobre todo, no dejeis que la rabia y la furia inducidas por quienes os espolean os impidan pensar por vosotras mismas, porque ese pecado es nuestro, de los hombres.   De vosotras esperamos mucho más.

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¿Qué puede conseguir Puigdemont en Perpiñán?

Este sábado Carles Puigdemont, expresidente de la Generalitat de Cataluña y prófugo de la justicia española, ha llevado su desafío a la localidad francesa de Perpiñán, a la que el nacionalismo más expansionista denomina pomposamente la “Cataluña Norte”. A la performance han asistido decenas de miles de nacionalistas catalanes llevados en autobuses subvencionados por "entidades civiles" subvencionadas a su vez por la Generalitat de Cataluña con dinero de todos los catalanes. Más allá de los habituales bailes de cifras, que podrán oscilar entre unas pocas decenas de miles y los poco creíbles 200.000 asistentes que afirma Puigdemont (y que no salen ni sumando la totalidad de autocares mas el censo completo de Perpiñán), las grandes dudas son ¿Qué se pretende conseguir realmente con este nuevo órdago? y sobre todo ¿Cuáles pueden ser las consecuencias reales del mismo? He aquí algunas reflexiones.   ¿Qué se busca?   Autoafirmación. El propósito primero y más evidente es una nueva reivindicación de la imagen del líder fugado. Desde luego presentarse en Francia a muy pocos kilómetros de la frontera española, moviéndose con total libertad y ostentando su condición de eurodiputado es todo un golpe de efecto. "¡Eh españoles!. ¡Estoy en Cataluña y no podéis tocarme! ¡Europa es más democrática que vosotros y no comparte vuestra persecución!". Ese es el mensaje a transmitir, por más que no sea todo cierto (Francia no es Cataluña y Europa aún ha de pronunciarse sobre una posible suspensión del acta de Eurodiputado de Puigdemont que permitiría su extradición), pero semejante "chuleo" será sin duda un golpe de efecto catartizante, muy del agrado del independentismo más radical, que necesita más que nunca nuevos estímulos ante la postura dialogante de Esquerra Republicana. Golpe a la disidencia. Otro de los objetivos del expresidente prófugo sería el de acabar con las discrepancias dentro de su partido con una llamada al orden a las distintas corrientes, y muy especialmente a aquellos ex-convergentes que añoran aquél catalanismo pactista que Esquerra parece haberles arrebatado y cuyo retorno vinculaban a la imagen de Artur Mas, a quien tras expirar su inhabilitación algunos veían como la esperanza de un nuevo liderazgo más alejado de la confrontación. Sin embargo la presencia en Perpiñán del quien puso en marcha el Programa 2000 de Jordi Pujol (y al hacerlo acabó con la formación convergente) junto a los mensajes de "movilización permanente" de Puigdemont son para este sector moderado toda una bofetada, pues todo el pactismo ha quedado ya en manos de Esquerra, dejando huérfano al espectro nacionalista más posibilista y bussiness-friendly, que ocupaba el centro-derecha y que ahora no tiene literalmente a quién votar, forzado a elegir entre un nacionalismo de izquierda y anti sistema o un centro derecha no nacionalista al que hasta hace poco señalaban con el dedo y llamaban "fascista". Inicio de campaña. En Cataluña estamos permanentemente en campaña, pero esta performance sería un mal disimulado inicio en toda regla para las próximas y aún no agendadas elecciones catalanas.   ¿Qué puede provocar?   Pasemos ahora a analizar las diversas consecuencias que este encuentro podría tener en el panorama político actual.   Evidenciar la división del nacionalismo. Como he comentado antes, el acto se ha percibido en el resto de partidos nacionalistas como un acto de campaña, lo que ha llevado a las críticas de Esquerra Republicana (que apenas se ha dejado ver) y al rechazo de la CUP (que no ha querido ni presentarse) pese a que es de los tres partidos nacionalistas el que con más ímpetu reivindica el expansionismo y la anexión de los llamados "Païssos Catalans". Respuesta del gobierno francés. No podemos pasar por alto que el acto de Puigdemont pretende atraer la atención mediática europea sobre Perpiñán en lo que se va a considerar una reclamación de esa zona del sur de Francia como parte de la "república catalana". Francia es un estado mucho menos tolerante a las formaciones nacionalistas que España, por lo que este desafío expansionista difícilmente va a ser pasado por alto. Los franceses aún tienen recientes los daños causados por los cortes en la Jonquera y los enfrentamientos de radicales secesionistas con la Gendarmerie, y el gobierno de Macron ya tiene suficientes problemas en casa como para que venga nadie a excitar posibles nacionalismos periféricos en territorios que ya de por sí son complicados de gestionar en la distancia. Rechazo de las instituciones europeas. Europa considera a los nacionalismos uno de sus principales problemas. Sin embargo hasta ahora la diplomacia europea ha evitado inmiscuirse en el movimiento nacionalista catalán por considerarlo "un asunto interno del gobierno de España". Desde el momento en que el desafío nacionalista catalán supera las fronteras españolas para reclamar una parte de otro país miembro, como es el caso del Estado francés, el problema deja de convertirse en un asunto interno del gobierno de España para convertirse en un desafío a la cohesión de los estados miembros. Esto podría hacer que Bruselas tuviese finalmente una coartada para involucrarse y tomarse en serio las bravatas de los nacionalismos. Este nuevo clima facilitaría la revocación del acta de diputado de Puigdemont, cuyo ansia expansionista ya amenaza con desestabilizar a dos de los estados más antiguos de Europa (o tres, si tomamos en serio sus declaraciones sobre la localidad italiana de el Alguer). En Europa ya se está unificando la lucha contra el Nacionalismo, el Fascismo y el racismo como una lucha combinada contra los tres ejes de un mismo problema (lo demuestran organizaciones como United for Intercultural Action www.unitedagainstracism.org). En este sentido el capricho auto indulgente de Carles Puigdemont podría salirle muy caro a su causa. Reacción de los Perpiñaneses. Perpiñán es un municipio pequeño, de poco más de 100.000 habitantes, tantos como las personas que pretende traer Puigdemont en autobús. La mayoría de los Perpiñaneses hablan francés (su único idioma oficial) y según la última encuesta, solo un 2% de la población se siente exclusivamente catalana, ya que un 11% se siente tan catalana como Francesa y un 86% completamente francesa. Por tanto la reclamación de Puigdemont sobre Perpiñán no tiene apenas apoyos en esa localidad, por lo que casi todos los aplausos que arranque su comparecencia en la "Catalunya Nord" serán de la gente que ha traído en autobús. Muchos Perpiñaneses que aguantan con paciencia las injerencias del nacionalismo catalán en su zona pueden empezar a pensar que la cosa va en serio y denunciar la situación, como ha sucedido con el alcalde de l'Alguer (italia) que ha denunciado a Omnium Cultural por "prácticas coloniales". Reacciones a la amenaza del coronavirus. Parece un tema baladí pero la explosiva propagación de este patógeno es ahora la principal preocupación de los ciudadanos europeos. La Organización Mundial de la Salud ha recomendado limitar los desplazamientos a pocos kilómetros y las reuniones multitudinarias a poco más de 1000 personas. Es muy mal momento para que nadie pretenda desplazar a 100.000 personas de un país a otro durante cientos de kilómetros y varias horas de viaje, encerrados en autobuses para concentrarse en una localidad cuyo número de habitantes apenas alcanza a la cantidad de gente que Puigdemont pretende reunir. Una invasión en toda regla que no solo pretende inundar de nacionalismo una localidad en la que el apoyo a su causa es minoritario, sino que también puede concentrar y propagar el temido Covid-19. Aparte de la manifiesta irresponsabilidad de no cancelar este acto por puro orgullo personal, las posibles consecuencias de producirse un contagio masivo serían lamentables en términos de salud pública y catastróficos si hablamos de la imagen del líder nacionalista. Titulares como "El virus nacionalista invade Francia" serían evidentemente de lectura muy superficial, pero también una imagen subliminal muy poderosa del peligro que para la cohesión de los estados europeos suponen los nacionalismos.   Solo el tiempo confirmará el impacto que este desafío tendrá en la escena política.

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¿Qué es más 'cultura catalana'? ¿La sardana o la lengua española?

Mariàngela Vilallonga, consejera de Cultura de la Generalitat de Catalunya, ha protagonizado una reciente polémica al afirmar que la sardana, la danza propia de Cataluña, es parte del folklore que define a "la raza catalana", una afirmación que la actual consejera realizó el pasado septiembre y ha tratado hacer pasar como un "lapsus" pese a que afirmó lo mismo en enero de 2010 en una conferencia, refiriéndose, para más inri, a una frase escrita por ella misma en un libro que publicó en 1986.   Y se da también la casualidad de que la consejera Vilallonga es firmante del llamado "manifiesto Koiné" que defiende el catalán como lengua única de Cataluña, siguiendo la tónica anti-español de su antecesora, la ahora fugada Clara Ponsatí, que pedía perdón orgullosa (como solo un nacionalista sabe hacerlo) por no poder defenderse correctamente en español.  Porque aunque el español es la lengua más hablada de Cataluña, para la consejería de cultura de la Generalitat no es cultura catalana.   Esto nos plantea una interesante reflexión que vamos a resolver en este mismo artículo. ¿Qué es más catalán?  ¿La lengua española o la Sardana?  ¿A cuál de las dos se la puede considerar con más argumentos "cultura catalana"?   La Sardana   La palabra sardana aparece por primera vez en un documento del siglo XVI relatando la prohibición que de ella hicieron los jurados de Olot el 5 de agosto de 1552 al considerarla, al igual que otras danzas de la época, un baile “deshonesto”.​  Sin embargo no hay información de en qué consistía ni si se parecía al baile actual con el mismo nombre (que difícilmente puede calificarse de "deshonesto").  Registros muy posteriores ya empiezan a definirla como un baile circular, derivado de los existentes en otras partes de europa y, especialmente, de Grecia.  Pero en realidad la versión actual de la sardana fué creada en el siglo XIX por el andaluz José María Ventura Casas, de Jaén, que se trasladó con sus padres a Cataluña, donde fué más conocido como Pep Ventura. Ventura consideraba la sardana demasiado corta (solo duraba dos minutos) y muy limitada, por lo que la renovó completamente con compases ilimitados y añadiendo la popular cobla y los instrumentos de viento (que antes no existían), inspirándose en óperas de su tiempo y en algo tan español como la zarzuela.   No he podido encontrar una estimación de cuantas personas en Cataluña bailan sardanas, aunque podríamos aventurar que varios millares a lo ancho y largo de Cataluña.   La lengua española   Aunque en Cataluña se hablan ambos idiomas y aunque ambos han evolucionado a partir del latín, el Catalán fué el primero en Cataluña, apareciendo en el siglo XII, mientras que el Español no empezó a implantarse hasta el siglo XV.  En 1490, cuando los primeros impresores Alemanes se establecieron en Barcelona ya publicaban más en Español que en Catalán.  En el siglo XVI el filósofo Cristofol Despuig afirmaba que en las grandes ciudades ya apenas quedaba nadie que no supiera hablar Castellano, y en los inicios del siglo XVII Miguel de Cervantes constata que el Español ya es lengua de uso común junto al Catalán, y que los barceloneses se refieren a él como "nuestra lengua".  Evidentemente todos estos hechos sucedieron mucho antes de la guerra de sucesión, del tán cacareado 1714 y, evidentemente, antes de Franco.   Actualmente la Lengua Española, el Español o Castellano, es la lengua materna de aproximadamente el 51% de los catalanes (más de cuatro millones), frente al Catalán, que lo es de aproximadamente el 36% (menos de tres millones) según los datos de la Generalitat de Cataluña de un estudio realizado durante la presidencia de Artur Mas).  Además, la gran mayoría de los catalanes son plenamente bilingües.   Análisis   Si hemos de comparar ambas expresiones culturales (y de no ser por el sinsentido nacionalista ni se nos ocurriría compararlas) podríamos atenernos a estos criterios:   - Su antigüedad en Cataluña: El Español llegó a Cataluña mucho antes que la Sardana (siglo XV frente al siglo XVI), y eso siendo muy generosos y considerando que el "baile deshonesto" referenciado en aquellos escritos guardase alguna relación con la sardana actual. - Su popularidad entre los catalanes: El Español lo hablan casi todos los catalanes, y para más de cuatro millones es la lengua nativa.  Pese a no poder constatar cuantos miles de sardanistas hay en la actualidad, no vale la pena ni empezar a comparar. - Su origen: El Español nació en Castilla (aunque podría precisarse que en la zona de la Rioja), mientras que la sardana tiene sus orígenes más probables en las danzas circulares de la antigua Grecia y su versión actual fué acuñada por un catalán nacido en andalucía. Ninguno, por tanto es una expresión cultural creada netamente en Cataluña por Catalanes.   Conclusión   La que cada lector quiera sacar.  Para el que suscribe, tan catalana es la sardana como la lengua española.  Considerar que una define a "la raza catalana" mientras que la otra es "la lengua del enemigo" es una reflexión que demuestra muy poca cultura y que solo puede deberse a un pensamiento profundamente supremacista cuya finalidad es amputar a Cataluña una parte imprescindible de su propia cultura por un sentimiento de superioridad que ojalá se hubiese extinguido en Europa después de ocho décadas.  

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Mossos nacionalistas libran una vergonzosa batalla por el "derecho a acosar"

Hay batallas que daría vergüenza ganar, y el nacionalismo está librando una. La asociación "Drets" (Derechos) se define en twitter como "Asociación de profesionales del mundo del derecho que nace para defender la sociedad catalana de los ataques sistemáticos que padece en forma de odio e insultos". Tras una denominación tan victimista (nos odian, nos insultan..) este chiringuito nacionalista (y van..) ha difundido con regocijo en las redes sociales el sobreseimiento de la denuncia de la agente de los Mossos d'Esquadra Inma Alcolea contra el también agente que colgó en internet fotos de sus hijos para señalarlos como hijos de una discrepante. El sobreseimiento ha estado debido a que, según Facebook, compartir fotografías de niños por Facebook no es delito si esas fotografías han sido compartidas antes por los padres en la misma red social, acción que lleva implícito el consentimiento de difusión.   Pese al sobreseimiento de la denuncia, el hecho moral continúa siendo el mismo. Ciertos mossos de Esquadra secesionistas, encabezados por el enfant terrible Albert Donaire (un mozalbete venido a más debido a la impunidad que supone que cualquier gamberrada se le permita si es en nombre de "la nacíò") sienten que todo vale y que se puede y se debe señalar y acosar a los hijos de una agente que protesta por la politización de un cuerpo policial que debería servir a todos.   Sin embargo Inma Alcolea no piensa dejar que la silencien. Su recurso de reforma y apelación ya está en marcha y hace hincapié tanto en la invasión del derecho a la privacidad de sus hijos como en el uso que de esas imágenes (extraída de una cuenta personal, y no de un perfil público y abierto) está haciendo el secesionismo.   Porque nada queda ya de aquella supuesta superioridad moral, de aquél "Nosaltres som més democràtics", de aquella falsa honestidad y dignidad. La acción de los nacionalistas contra la familia de Inma Alcolea no es más legítima que el acoso a la mujer y a los hijos de Frank Cuesta por proteger las especies salvajes en Tailandia. Pero al nacionalismo le parece bien, y así lo demuestran las felicitaciones y apoyos de seguidores nacionalistas a lo largo y ancho de las redes sociales (Enhorabona, Albert!). En ningún momento se critican los métodos ni se discrepa del resultado, pues la discrepancia o la autocrítica colocaría a cualquier nacionalista en el bando de los "botiflers" (traidores).   Tampoco tienen desperdicio los comentarios triunfalistas del propio Donaire (¡Otra! Solo encadena malas noticias), aunque lo cierto es que la inmensa mayoría de las denuncias interpuestas por Inma Alcolea contra las maniobras de acoso del Mosso nacionalista y contra el propio cuerpo de los Mossos han acabado en sentencias favorables a ella.   El problema es que la mosso Inma Alcolea tiene un serio enemigo en la forma de la División de Asuntos Internos (DAI), un cuerpo presuntamente politizado por miedo al cual la mayoría de mossos que discrepan de las tesis nacionalistas optan por guardar silencio. Esta organización, según testimonios de algunos agentes entrevistados por este medio, hace lo posible por librar a agentes como Donaire de las denuncias, haciendo que los numerosos expedientes abiertos caduquen y queden sin efecto, desde los relacionados con su participación en la votación ilegal del 1/10/2017 hasta los relacionados con la aplicación del 155 o con un activismo político en el que se implica como agente de la ley de una forma a todas luces incompatible. Las fuentes consultadas nos han manifestado que en alguna ocasión la DAI ha llegado a comunicar a Donaire que, para guardar las formas, debían aplicarle alguna sanción de cara a la galería "para que no se note tanto el favoritismo" pero que procurarían que fuese siempre de forma leve.   Por otra parte los mossos que no siguen las consignas nacionalistas, como Inma Alcolea o aquél mosso que fue grabado pronunciando la frase "La república no existe" son represaliados con un bombardeo de expedientes, traslados injustificados… También hay ya sentencias condenando a los Mossos por tales prácticas.   Por más que lo intente, el nacionalismo no logra demostrar la superioridad moral que quiere aparentar. El lazo amarillo que muchos ostentan no significa ya lo que ellos pretenden, porque el símbolo ha sido pervertido, como la cruz gamada lo fue antes que él. Quien enarbola el victimismo es ahora verdugo. En la guerra, dicen, todo vale. Y el nacionalismo está librando una guerra unilateral y sin límites morales contra un rival que no les considera enemigos. Una guerra, por tanto, tan abusiva y vergonzosa como presumir de quedar impune al señalar y acosar a los hijos de quien no piensa como uno.   Estaremos atentos a la evolución de la causa y a la futura sentencia, que a buen seguro será a favor de la democracia y, sobre todo, de los derechos de esos niños.

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El espíritu de la ley

Tras los resultados negativos del partido socialista de hace dos elecciones generales (o sea, anteayer, como quien dice) asomó al televisor un hombre que comentó el resultado de su partido con coherencia y sentido común. Aquél hombre me pareció centrado, lógico, honesto. Su nombre era Manuel Ábalos, y pocas veces me he equivocado tanto con alguien.   Hoy ese mismo político, ya en el gobierno y presa de la necesidad de todo político de defender sus actuaciones y las de su partido, sean coherentes o no, está entregado a un malabarismo argumentativo capaz de hacer enrojecer de vergüenza incluso al más despistado.   Y todo esto viene a cuenta de sus declaraciones respecto a su presunta reunión con Delcy Rodríguez, la número dos de Nicolás Maduro.   Primero la ristra de contradicciones respecto a si la vio o no. Que si no me reuní con ella, que si a quien fui a ver es al ministro de turismo venezolano, Félix Plasencia, pero Delcy estaba en el mismo avión…   Pero por si no fuese suficiente, las contradicciones aumentaron al tratar el hecho de que Delcy Rodriguez tiene prohibido el acceso a la Unión Europea. Ábalos insistió vehementemente en que, al no bajarse del avión, ya que fue él quien lo abordó, técnicamente Delcy no llegó a poner un pié en la Unión Europea. De hecho, la ley sustenta este punto.   ¿Es esto excusa para que el ministro hinche el pecho de orgullo por su ejemplar cumplimiento de la ley? Evidentemente no. Y no vamos a entrar en el tema de los testigos que afirman que la diplomática venezolana fue caminando hasta la sala VIP del aeropuerto. Probablemente Ábalos dirá con el mismo rostro de cemento que Delcy no ha tocado suelo español porque llevaba zapatos de tacón alto.   El auténtico problema es que cuando se buscan vueltas a la letra de la ley para burlar su intención, se está siendo deshonesto. Cuando la Unión Europea prohibió la entrada de la ministra de Maduro en su territorio no fue porque prefería llevar a cabo relaciones internacionales en los aeropuertos, ni en yates anclados en aguas internacionales, sino por que se pretendía cerrar una puerta de Europa a un representante de un gobierno non grato. El comportamiento de Ábalos (con el beneplácito del Gobierno de España) es por tanto deshonesto, al buscar trampas en la ley para violar su espíritu. Ya pueden felicitarse, como hacía Artur Mas cada vez que presumía de su "astucia" al usar los entresijos legales en su beneficio. Ganar así una jugada es perder la democracia.

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"Solo puede cesarme el pueblo" y otras famosas frases fascistas

No una vez, sino muchas ha aseverado el Líder nacionalista Catalán Quim Torra que a él "Solo puede cesarle el pueblo porque es el pueblo el que le ha elegido", y con ello ha hecho suyas las palabras del líder nazi Hermann Goering.  Unas palabras no exentas de ironía, ya que trazan un círculo cerrado en torno a estos tres axiomas:   1. El líder encabeza la lucha por la nación. 2. Solo se es pueblo si se ama a la nación. 3. Solo se ama a la nación si se apoya la lucha.   Es evidente que el caso de Torra difiere un poco de el de Goering, ya que en Alemania el nacionalismo ganó por mayoría absoluta de votos, algo que el independentismo jamás ha conseguido, y Goering fué votado para el puesto que ocupaba, mientras que Torra era prácticamente un desconocido puesto a dedo por Puigdemont (que había quedado segundo tras Arrimadas) y los únicos votos a su favor fueron los de la CUP, como en el caso de Puigdemont.   En cualquier caso Torra fué hecho presidente por una ley española, la que permite a un partido cambiar a un líder electo por uno elegido a dedo.  Y la misma ley que le ha investido y que se ha saltado puede dar lugar a su destitución.   Pero esta no es la única frase inequívocamente fascista que ha encontrado eco en nuestros días.   "Solo aceptaré el resultado de estas elecciones si gano".  Esta frase la dijo Donald Trump en la recta final de la campaña electoral que le llevó a la Casa Blanca.  Con estos antecedentes tan antidemocráticos nadie puede sorprenderse de todos los escándalos que se han sucedido ni del "impeachment" actual.  Aceptar la ley únicamente si te conviene es uno de los principales rasgos del fascismo.   "Lo que se decide en este parlamento no podrá ser invalidado por ninguna ley superior".  Esta frase pertenece a la famosa ley habilitante que otorgó a Hitler poderes plenipotenciarios, pero también a las famosas "leyes de desconexión" promulgadas en el Parlament de Cataluña durante el intento de golpe de estado del 6 y 7 de septiembre de 2017.  De tales leyes se desprendía que lo que se decidiese en la cámara no se sometía al Estatut de Cataluña ni a la constitución Española, ni a las leyes Europeas ni a la Carta de Derechos Humanos ni a otras leyes, humanas o divinas.   "Bestias con forma humana que beben odio", el famoso calificativo que usó el después president de la Generalitat Quim Torra para referirse a los Españoles que no eran Catalanes quedó por escrito en su famoso artículo "Las lengua y las bestias".  Este calificativo y otra decena de permutaciones fueron empleados con profusión por el nazismo para deshumanizar al "otro" y hacer imposible la empatía.  Pocas frases representan tan claramente el fascismo.   Evidentemente el fascismo actual ya no hace ostentación de su nombre.  Los nuevos fascistas huyen de la palabra "fascismo" como de la peste por sus innegables connotaciones negativas, pero las ideas, las acciones, los sentimientos..  eso no ha cambiado.   No está de más repasar los rasgos principales del fascismo en este vídeo.  

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Próximas manifestaciones contra Pedro Sánchez por romper sus promesas

Pedro Sánchez tiene un rostro descomunal.  Un rostro de cemento, o de hormigón armado, por si alguien duda de su dureza.  Porque que los políticos dicen una cosa en campaña y otra al gobernar es ya algo habitual, pero lo de nuestro eterno presidente en funciones supera todos los límites.  Y mucha gente ha perdido la paciencia. Nunca en la historia de la democracia española un presidente había roto todas sus promesas electorales antes de ser investido.  Sanchez lo ha hecho, y es plenamente consciente de ello.  El presidente en funciones que más tiempo ha ostentado tal condición minimiza su exposición en los medios, y cuando no tiene más remedio que comparecer no admite preguntas.  Sus portavoces han de tragarse la vergüenza al "vender" a los medios argumentos contrarios a los que defendían hace unos días y los barones socialistas se revuelven incómodos en sus poltronas por miedo a protestar y perderlas.  Los partidos minoritarios también callan y miran hacia otro lado mientras dan su SI a cambio de migajas de su propio país.  Solo el ejemplo de Revilla, presidente regionalista de Cantabria y hasta hace poco uno de los mayores valedores de Sanchez, muestra algo de dignidad al retirarle su apoyo ante tales despropósitos.   Repasemos algunos de los más flagrantes giros de timón de Sánchez:   "No dormiré tranquilo con miembros de Podemos en el gobierno, y la mayoría de Españoles tampoco".   Es la frase con la que justificó las elecciones en las que no solo perdió poder, sino que redujo el bloque de la izquierda.  El abrazo de Pedro y Pablo, como si acoger a la extrema izquierda en el seno del gobierno hubiera sido siempre el objetivo, fue una imagen para encabezar la definición de "hipocresía". ¿Ahora sí puedes dormir, Pedro?   "No puedo permitir que el gobierno de España dependa de los independentistas"   También con esta frase justificó la última repetición electoral.  Pues bien, en el momento actual no solo el gobierno depende de los independentistas, sino que el partido socialista ha asumido todo el marco mental nacionalista, desde la "judicialización del conflicto político" hasta la "bilateralidad".  Las concesiones a nacionalistas son fulgurantes y escandalosas, mientras las pensiones y los salarios han de esperar a que la poltrona esté asegurada.   "Pienso sacar una ley que ilegalice los referéndums ilegales"   Con esta frase Sánchez pretendía asegurar que la soberanía nacional no sería cuestionada, pero en cuestión de días ha cambiado el "digo" por el "Diego" y, haciendo malabarismos, ha pasado directamente a plantear un referéndum legal sobre lo que se debata en la mesa "bilateral" con quienes dieron el golpe de estado.  ¿Los límites? "Medios legales y democráticos", reza el acuerdo.  Ya no se hace ninguna mención a la constitución.  Y aquí hemos de recordar que para los nacionalistas catalanes el referéndum ilegal y unilateral del 1 de octubre era democracia y los atentados en Barcelona de "Tsunami Democratic" también lo eran.  Recordemos que para ellos unas leyes se cumplen y otras no.  "Ya, pero Esquerra ha renunciado a la unilateralidad", que dijo Ábalos un día y desde Esquerra contestaron, minutos después "No. No hemos renunciado a nada".   A un político la hipocresía se le supone, tanto como a un torero el valor.  Es imposible mantener un 100% de coherencia con las ideas propias cuando se arrastra toda una estructura de partido, cuando se quiere contentar a todo el mundo y cuando un gobernante se enfrenta a la realidad de pactos, pagos de favores y límites presupuestarios que conforman la arena política.  Pero nadie en ningún partido político de España ha alcanzado las cotas de hipocresía en las que se mueve nuestro actual presidente en funciones.   Y debido a eso, estos próximos días previos a la investidura se preparan numerosas manifestaciones en las principales capitales de España contra las decisiones de un presidenciable que antes de ser investido ha dado un giro de 180 grados a las políticas por las que ha sido votado.   El 4 de enero en Madrid, Barcelona y Zaragoza, el 6 de Enero en Barcelona, y el 12 de enero nuevamente en Madrid, aunque posiblemente estas fechas se amplíen.  Mucha gente indignada, (ya veremos cuantos, pues las fechas no son propicias para las manifestaciones) piensan decir a Pedro Sánchez, sin políticos de por medio, que "para esto no te hemos votado".

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Cuando dicen "Sit and Talk" pero hacen "Hit and Burn"

Llegué a pensar que los muchachos de Tsunami Democratic me decepcionarían.  Al fín y al cabo sus exigencias eran la libertad para colgar pancartas reivindicativas en el campo y que el gobierno se sentase a hablar con los golpistas, y ambas cosas estaban garantizadas.  Pedro Sanchez el no-durmiente tenía un equipo negociador dejándose los glúteos en las sillas de la mesa de negociación compartida con ERC y se había genuflexionado telefónicamente ante Torra, el delegado del fugado de Waterloo, mientras el Barça cedía al chantaje y permitía que las pancartas reivindicativas ondeasen insultantes en las gradas. Pero ¡que narices!, como decían en Braveheart, "No nos hemos pintado así para nada".  Así que los "Tsunámicos" (el hashtag del día era #Tsunamicdemocratic) empezaron con media hora de cánticos y kumbayás. Todas las graciosas performances orquestadas (presuntamente) desde Waterloo tenían como finalidad dar una imagen inocua y festiva del evento.  Lanzamiento de "democráticas" pelotitas (amarillas) inflables, carteles, máscaras de Messi.. pero en seguida aquella fórmula pacifista se fué agotando.  Pronto entre los coros de paz empezaron a colarse los consabidos "vivas" a cierta banda terrorista que tiene el vergonzoso récord de ser la más ineficaz de la historia (Terra Lliure provocó más muertos entre sus propios miembros que entre sus objetivos). Varios "tsunámicos" se dedicaron a acosar a los asistentes, antes de empezar el partido.  Algunos intentaban dificultar su acceso.  Muchos cantaban "Els segadors" a voz en grito, como si cada una de las palabras pudiera herir. "Bon cop de falç!" (¡Buen golpe de hoz!) "esmolem ben bé les eines!" (¡Afilemos bién las herramientas!) "Que tremoli l'enemic!" (¡Que tiemble el enemigo!).  Vamos, amor y sonrisas.  Entre la gente algunos debían preguntarse "¿Cuando la vamos a liar de verdad?". Así que, una vez calentados los ánimos, los "tsunámicos" cambiaron el aburrido mantra del "Sit and Talk" (Sentémonos y hablemos) por el más divertido "Hit and Burn" (golpear y quemar).  Empezaron con timidez, rodeando y acosando a la periodista de Televisión Española, a la que acabaron arrojando excrementos "democráticos" por su osadía de querer informar de lo que pasaba.  Después empezaron a arrojar objetos a los furgones de los mossos, pero estos no paraban a responder, así que no era tan divertido.  Volvieron a la periodista, y como se preparaba otra conexión en directo esperaron la señal para quemar el primer contenedor.  Ahí algunos asistentes empezaron ya a animarse, pues hasta ahora solo habían conseguido un buén dolor de piés y perderse el partido.  Las sonrisas asomaron a sus rostros ante el fuego purificador.  Y empezaron a hacer lo que les gusta.  Como no hay nadie a quién pegar, se lian con los Boixos nois, pero estos no son novatos a la hora de repartir.. Tienen que salir corriendo.  Eso no es para lo que se han preparado.  Vuelven a terreno conocido. Contenedores ardiendo.. desafíos a los mossos.  "¡Corred todos, que ya cargan!"  Las hormonas disparadas mientras jóvenes encapuchados viven con épica unas escaramuzas que después TV3 emitirá a cámara lenta exponiendo las imágenes más gloriosas en un vidiwall sobre una mesa de debate llena de independentistas indignados.  Más ataques a periodistas (lástima, ahora llevan casco).  Bueno, al fin y al cabo eso no lo emitirá TV3.. y eso que el partido aún no ha terminado.  Entonces si que la podemos liar.. E inevitablemente llegan los heridos.  Las cargas de los mossos llenan a algunos de moratones.  En el calor por los ataques de "los valientes" algunos agentes dan más golpes de los estrictamente necesarios.. aunque nada que no veamos en cualquier otra manifestación con jóvenes enfrentándose a la policía.  Muchos de esos jóvenes ponen cara de sorpresa o indignación, sin entender que los policías no pueden ser golpeados con impunidad, que van a responder.  Otros, más osados atacan una furgoneta policial y consiguen abrirla aunque no logran entrar en ella.  Caos. Terror. Y poco más sucede (como si lo descrito no fuera ya una salvajada) porque después de una noche de quemar y romper cosas, ni siquiera eso es ya noticia en Barcelona.  Gracias a Sánchez, a Torra y a Colau, el verdadero tridente invencible que ha arrasado en Barcelona.  El odio ha vuelto a campar por las calles.  Se ha producido una trágica noticia que ya no es noticia. Cero a cero.  Es el final del encuentro.  También es el resultado que ha conseguido Tsunami Democrátic.  No ha llamado la atención internacional sobre Cataluña.  No ha hecho temblar los cimientos de nada.  Solo un día de gloria local, un Trending Topic que llevarse a los labios resecos, un desfogue para unos vándalos con mono de un mes sin quemar cosas.  Pero ni un gol a favor ni en contra.  Algún comentario a pié de página de como unos miles de independentistas pedían diálogo y respeto por los derechos humanos y luego rompían y quemaban cosas, como de costumbre. Me es fácil imaginar a dos europeos comentando el tema mientras almuerzan: "¿Qué tal el partido?" "Flojo.  No hubo goles.  Y creo que han dicho algo de unos disturbios de los nacionalistas" "¿Aún están con eso? ¿Y qué hace el gobierno de España?" "¿No lo sabes? Hace un año que no tienen gobierno". "Creo que este verano visitaré Roma". "¿No ibas a Barcelona?" "No sé.  Ya veremos".

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Todas las malas decisiones de Sanchez

Quisiera que nadie tomase este artículo como un ataque al rival desde una posición opuesta, sino como la honda decepción de quien en su día votó repetidamente al partido socialista como la opción política más razonable de centro-izquierda.  Y lo que quiero transmitir con ello es un gran temor por el futuro que nos espera.   El presidente en funciones que más tiempo ha retenido tal condición en toda nuestra historia está tomando en estos meses de poder latente todas las malas decisiones posibles y repitiendo los peores errores de todos sus predecesores en la Moncloa.  Solo que en su caso no parecen ser errores, porque los comete con conciencia de lo que hace.  Y se mantiene firme en sus posiciones pese a que su plan A ha fracasado, así como el B y el C, pero el inquilino de la Moncloa encara el futuro con la sonrisa que tendría cualquiera a quien la suerte sonríe.   El conflicto en Cataluña:  En los últimos meses el señor Sanchez ha desarmado toda la ventaja moral que el gobierno de España tenía sobre el secesionismo.  El primer error ha sido la vergonzosa aceptación del marco mental nacionalista, que como ocurrió con el nacionalismo abertzale califica de "conflicto político" a un desafío ilegal que ha causado una ruptura social, odio, heridos y muertos (desde crímenes hispanófobos como los cometidos por Rodrigo Lanza hasta el francés fallecido mientras cargaba con sus maletas por la carretera durante el asedio al aeropuerto del Prat, pasando por los policías y mossos de Esquadra gravementes heridos por CDRs y "Tsunamis" alentados desde Waterloo y el Parlamento Catalán..)  Este "conflicto político" ha provocado un éxodo empresarial sin precedentes, un desplome del turismo interior, la incalculable pérdida de oportunidades de negocio y prosperidad (la Agencia Europea del Medicamento, posiblemente la Gigafactory europea de Tessla y a saber si se renovará el Mobile World Congress..).  A parte de eso ha legitimado a los golpistas presos y huidos, mandando a sus emisarios (desde Pablo Iglesias hasta los líderes sindicales) en lamentable romería a Lledoners para suplicar la intercesión de Junqueras, quien amenazó con paralizar la economía de su tierra y presionó a Puigdemont para consumar el golpe cuando este dudaba).  Sin necesitarlo, también da carta de legitimidad a la "cumbre" en Waterloo entre Torra y Puigdemont, dos reconocidos líderes de extrema derecha a quien solo los nacionalismos europeos de extrema derecha apoyan y que son para él interlocutores legítimos mientras todas las fuerzas políticas constitucionalistas, del centro a la derecha, no tienen esa legitimidad que parece dar el nacionalismo.  Y media España recuerda el bochorno que sintió cuando el presidente afirmó ante los medios tener el control de la fiscalía, tropiezo que rápidamente aprovecharon los secesionistas para afirmar que en España no hay separación de poderes. Lamentable.   La corrupción: El escándalo de los ERE ha superado ampliamente el expolio a los ciudadanos que supusieron los vergonzosos casos que provocaron la caída del Partido Popular.  Esos escrúpulos democráticos que le hacían a Pedro Sánchez no poder soportar compartir hemiciclo con alguien que "no es decente" se han disuelto como azucarillos en el agua ante los escándalos de su propia formación, que usa sin ruborizarse los argumentos que un día rechazó de sus rivales políticos.  Ni entro a valorar la doble moral de los líderes de Podemos.  Nada nuevo bajo el sol.   Las alianzas: Siguiendo con Podemos (o debería decir "Unidas Podemos", en un ejercicio de "Hembrismo" o "antimachismo" pasado de rosca), Pedro el incoherente repitió elecciones porque "no podía dormir" teniendo a miembros de Unidas Podemos en su gobierno y condicionado por separatistas.  ¡Toma ahora dos tazas!  Pues Pedro sigue sonriendo como todo se fuera cumpliendo según sus designios.   La estrategia: El adelanto electoral tuvo lugar justo en el momento de la sentencia del juicio del "procés", cuando Torra desató la furia concentrada a lo largo de dos años en una explosión de odio que tenía fecha y hora.  El gobierno de España, conocedor de lo que iba pasar, se mantuvo ausente mientras Barcelona ardía, en el momento en que mayor fortaleza era necesaria y las consecuencias de ese hecho aún no se han llegado a contabilizar.  Eso sí, las elecciones ni un día más tarde, no fuera a ser que la sentencia de los ERE mermase la campaña.   La coherencia: Ya la hemos mencionado.  Ningún político en su vida ha sido más maltratado por la hemeroteca.  Sus frases de hace unos años (o solo unos meses) le escupen a la cara su cinismo actual, rebaten sus excusas, le afean sus bajos valores.  No hay peor enemigo para el Pedro Sánchez de hoy que el Pedro Sánchez de ayer.   La visión de estado: No existe.  Cuando la inmensa mayoría de Españoles (y entre ellos la mayoría de Catalanes) rechaza el nacionalismo, Sánchez descarta a todos menos a quienes han demostrado jugar fuera del tablero democrático.  Su "novedosa" estrategia: contentar a la bestia alimentándola.  Un error del que el resto de fuerzas políticas ha aprendido.  Los nacionalistas (y no Cataluña) poseen ya las competencias en educación, en sanidad, en transportes.. pero aquí está Pedro Sánchez, valorando otorgar también infraestructuras clave como puertos y aeropuertos.  Nuevas "estructuras de estat" para el nacionalismo, que ni siquiera finge que con eso vaya a apaciguarse, ya que solo son nuevas conquistas en su camino irrenunciable a la ruptura.   Este es nuestro futuro inmediato.  Españoles abandonados por su gobierno.  Y entre ellos millones de catalanes que siguen siendo leales a su país pese a que tal lealtad no sea correspondida desde su gobierno, por que afortunadamente ni España es Pedro Sanchez ni Cataluña es Quim Torra.  Aunque desde fuera lo parezca.   España está dirigida por un político cuya conducta solo muestra un objetivo claro: El poder a toda costa.  Y la comunidad Catalana se haya secuestrada por políticos que no gobiernan por consignas políticas, sino de fe.   Una combinación que no puede depararnos nada bueno.

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Tres carteles en las afueras

Este sábado fui a visitar a unos amigos a Sant Feliu de Llobregat, y durante el corto trayecto entre el lugar en el que había aparcado el coche y mi lugar de destino encontré profusión de carteles, imágenes y pintadas reivindicativas. Dado que recorrí la zona de influencia del ayuntamiento, casi todas las reivindicaciones eran pro-nacionalistas (jornadas "antirepresivas" convocadas por quienes reprimen la libertad de discrepancia, reivindicación de la cultura catalana por quienes prohíben la lengua más hablada de su tierra, etc..). Sin embargo tres imágenes me llamaron de alguna manera la atención. La primera no tenía en principio nada de particular. Era tan solo un cartel electoral de la última campaña de JuntsXCAT. Aquí podéis verlo.     Este primer cartel mostraba la imagen adusta i confiada del fugado de Waterloo. En la esquina inferior izquierda podía leerse con claridad la leyenda "Laura Borràs nos representa" (la muestro ampliada junto al cartel). Efectivamente, el caracter desafiante, radical e incisivo de la neoconvergente representaba los "valores" defendidos por el mesías Puigdemont y su delegado en la Tierra, Quim Torra. Pero el paso del tiempo (aunque se trate tan solo de unas semanas) hace que el cartel pueda verse ahora bajo una nueva luz. La luz de la investigación que se lleva a cabo sobre los tejemanejes de la líder neoconvergente, que incluyen cargos por malversación, falsedad documental y prevaricación, al favorecer la adjudicación "a dedo" de contratos irregulares a un amigo suyo, detenido por tráfico de drogas y billetes falsos a través de la "dark web". Este caso despierta ecos de los casos de sus colegas neoconvergentes. No hay suficiente espacio en este artículo para referirnos a Pujol y el caso Banca Catalana (que lo empezó todo) ni a su hijo y el caso de las ITV, ni el de las prótesis caducadas, ni las investigaciones a Puigdemont por el caso Aigües de Girona o el desvío de subvenciones para costear su estancia en Waterloo por medio de Víctor Terradellas (su presunto enlace para la trama rusa).. En fin, que al parecer, Laura Borràs, efectivamente, les representa. No pude dejar de fotografiar ese cartel.     El segundo cartel tenía mucha más mala intención, y dudo mucho que fuese obra de nacionalistas, pues de ser así habría que afirmar que su criterio está mucho más perjudicado de lo que parece. Este cartel, realizado a modo y manera de los que reivindican la libertad de los detenidos por el intento de golpe de estado (Junqueras, Forn..) o el asedio a los juzgados de Vía Layetana (Los Jordis) reclama la libertad para el "preso político" Oriol Pujol. El delfín del clan Pujol condenado por tráfico de influencias, cohecho y falsedad documental, está de hecho en semilibertad tras cumplir menos de 60 días de los dos años de condena que le corresponden por fraudes como los del caso ITV. Insisto: Seguramente el cartel no sea obra del nacionalismo, sino de alguien que quiere sacar a la luz la hipocresía de un partido que suele tapar su corrupción bajo la estelada. Y a fe mía que lo consigue, por lo que consideré este cartel merecedor de otra fotografía.     Y llegando ya cerca de donde había aparcado mi coche encontré no ya un cartel, sino una pintada. Una de tantas que exige "Llibertat", realizadas precisamente desde la libertad que tiene quien sabe que no se juega el cuello por hacer esa pintada, ni por quemar un contenedor ni por insultar a la policía o salir a la calle con un lazo amarillo, como sucedería si realmente viviesen bajo un régimen represivo. Sin embargo otro artista había ampliado y matizado la pintada original con el añadido de la palabra "Tabarnia" (aunque es evidente que una tercera persona ha intentado inútilmente borrarla). Un concepto que nació como un inteligente ensayo de marketing constitucionalista, devino un ingenioso revulsivo que ponía al aire las vergüenzas del nacionalismo excluyente y luego pareció decaer y enquistarse entre las mordaces chanzas de Boadella y el debate entre quienes ven el concepto como un espejo deformante y quienes lo consideran una opción real. Lo cierto es que Tabarnia, ese territorio imaginario y poco definido, es también una realidad que se resiste a desaparecer (como la propia pintada) porque las causas que la han originado siguen presentes. Tabarnia es una realidad social y cultural, pese a su curioso nombre y a su imperfecta definición. Una utopía que probablemente jamás se haga realidad, ya que es igual de inevitable pero a la vez igual de imposible que la propia república catalana. La foto era inevitable.   Tres carteles que provocan diferentes sensaciones. Solo tras constatar que había hecho tres fotografías recordé aquella oscarizada película "Tres anuncios en las afueras", protagonizada por una excelente Frances McDormand y que recomiendo a quien aún no la haya visto. Aquella película también giraba en torno a tres carteles colocados en un recorrido y su influencia en quienes los veían.

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6 de diciembre - Cuando catalanes y demás españoles ejercimos el derecho a decidir

Un día de otoño los catalanes acudieron masivamente a las urnas para votar.  Lo hicieron festivamente y con alegría.  Estaban ejerciendo su derecho a decidir.  Habían vivido durante años bajo la sombra gris de una dictadura, y por fín podían alzar su voz para opinar. El referendum les permitía votar "Si" o "No", pero la forma de votar de este pueblo dió un caracter propio al resultado.  Los catalanes no solo dijeron si, como la mayoría de españoles, sino que dieron un SI más contundente que la media de sus compatriotas.  Y no solo en la proporción de su respuesta afirmativa se hicieron notar, sino que pudiendo mantener su participación en la media nacional, la superaron ampliamente.  La respuesta fué notoria e inequívoca. Habían votado SI a esa España postfranquista.  Habían ejercido su derecho a decidir.  Habían votado y habían ganado. Ese es el día que se conmemora el 6 de diciembre.  El principio de la ilusión, del contrato común rubricado por nuestros padres (por eso hablo de ellos en tercera persona) para que sus hijos tuviesen un marco de convivencia que les protegiese de futuras tiranías. Hoy los nietos de quienes ganaron la ya entonces lejana guerra civil (Puigdemont, Marta Pascal, Lluis Llach y tantos otros que cambiaron el nacionalismo español por el catalán y la Falange por Convergencia o Esquerra) quieren volver a llevarnos a la sombra gris del nacionalismo excluyente, al monolingüismo y la cultura dirigida impuestos desde un régimen fascista, al proteccionismo y el aislacionismo que alza muros entre nosotros y nuestros sueños. Por eso niegan sentirse obligados por la constitución que votaron sus padres, como niegan el daño que inflingen y el caracter totalitario de sus métodos e ideología, como quien niega el holocausto, el cambio climático o la violencia de género. Pero la constitución que votaron mis padres me obliga también a mi, como lo hace la carta de derechos humanos que tampoco voté por el motivo peregrino de no haber nacido aún. Y por eso hoy más que nunca es un día para reconocer la importancia de lo que varios grandes hombres, de todos los puntos cardinales de nuestro país y dotados de sentido de estado, hicieron posible al aparcar sus diferencias y su tacticismo político y actuar para no dejar escapar aquella ocasión única de lograr no solo la paz, sino también la convivencia para aquellos a los que representaban. Miro a los políticos de hoy, especialmente a los líderes que encabezan la mayoría de formaciones, y palidecen en comparación. Se demostró hace 41 años que éramos capaces de algo más.  Es necesario que lo volvamos a demostrar. Por nuestra constitución.

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Comienza la batalla por la lengua

La hegemonía de la lengua es uno de los objetivos clave del nacionalismo catalán, en un grado muy superior al caso del nacionalismo vasco.  El uso de la lengua como herramienta diferenciadora ha sido siempre una prioridad para el movimiento independentista, y solo la necesidad de ampliar su base social ha hecho posible que un partido tan firmemente monolingüista como ERC (solo hay que recordar cuando el ex-líder de ERC Joan Puigcercós se negaba a responder en español a otro catalán, en directo y en televisión, argumentando que así "le hacía un favor") tolere la presencia del idioma español hasta el punto de hacer posible que el principal portavoz del partido sea Gabriel Rufián, un "charnego" hispanohablante, algo que apenas tolera una parte importante de su partido y que el político nacionalista intenta hacerse perdonar día sí y día también defendiendo con uñas y dientes la marginación de su propia lengua materna. Pero este objetivo, que pocas veces se cuestiona, se discute o tan siquiera se menciona, ha sido cuestionado de forma oficial por el partido que hasta ahora menos podía preverse que lo hiciera: El PSC. Y es que los socialistas catalanes, con Iceta al frente, se habían caracterizado hasta ahora por defender a ultranza la inmersión lingüística en catalán o "immersió".  Tal normativa, impuesta por el nacionalismo y que jamás ha podido ser refrendada por los ciudadanos de Cataluña, había sido posible gracias a las competencias cedidas desde Madrid por los partidos mayoritarios, y hasta ahora solo había sido confrontada por Ciudadanos, aunque esta oposición se hizo cada vez más leve según el partido de Albert Rivera fué dejando de centrar todos sus esfuerzos en rebatir el nacionalismo y los dedicó a competir con el Partido Popular por su espacio electoral, con los resultados que todos conocemos. Sin embargo esta pasada semana el líder de los socialistas catalanes se ha descolgado sorpresivamente con una propuesta para "flexibilizar" la "immersió" de forma que el idioma español pueda volver a ser lengua vehicular en algunas clases y en algunos colegios haciendo que la Inmersión Lingüística sea "más flexible", reforzando el catalán en algunos centros (aunque si ya es el 100% no veo como puede ser posible), reforzando el español en otros y el inglés en todos los casos. Ignoro si las motivaciones de Iceta son genuinamente mejorar la calidad de la enseñanza en Cataluña o si está asumiendo algunas de las premisas de Ciudadanos para ampliar su base electoral.  Si se trata de esto último, no puedo negar que la jugada es inteligente.  Es bien sabido que la Inmersión Lingüística tiene como defensores a los nacionalistas catalanoparlantes más identitarios, pero que de ser votada en referéndum sería seguramente rechazada por la mayoría de catalanes, muchos independentistas incluidos, pues no quieren que a sus hijos se les prive de una poderosa herramienta de comunicación como es la segunda lengua materna más hablada del mundo tras el chino.  Y esa falta de consenso es la razón por la que el nacionalismo nunca ha permitido que se vote. La propuesta de Iceta mejoraría la situación actual, pero no es ni de lejos la idónea.  Permitir a cada centro o a cada municipio regular el procentaje de aplicación de la Inmersión lingüística solo acrecentaría la diferencia entre catalanes.  Existen muchas fórmulas mejores, como la propia enseñanza trilíngüe propuesta en su día por Ciudadanos en la que español, catalán e inglés tuviesen el mismo peso.  Otras propuestas más asimétricas podrían otorgar un 25% a cada una de las tres lenguas dejando el 25% restante a la libre disposición de cada centro.  Una propuesta así permitiría que en escuelas de la Cataluña interior se diera un 25% en Español, un 50% en Catalan y un 25% en inglés, mientras que en Hospitalet o Castelldefels el Español podría llegar al 50%, con un 25% de Catalán y un 25% de Inglés.  Casos especiales como el Valle de Arán, que tiene una lengua adicional podría tener un 25% para cada lengua y dedicar el 25% restante al Aranés.  Si la propuesta de Iceta fuese en ese sentido, asimétrica pero con unos mínimos sólidos, estaríamos ante una propuesta con capacidad de asentarse como modelo educativo adaptable pero no divisivo. Otro movimiento inteligente es el de no plantearlo ante los partidos nacionalistas como una derogación de la "immersió", sino como una "adaptación" o "flexibilización", ya que el nucleo más duro e identitario del nacionalismo tiene como uno de sus axiomas más sagrados "la llengua no es toca" (la lengua no se toca). Quienes se han quedado sin palabras son los partidos constitucionalistas, posiblemente por no haberse atrevido a plantear esa iniciativa (o a defenderla adecuadamente en el caso de Ciudadanos).  Muchos padres hispanohablantes (más de la mitad de catalanes, según la propia Generalitat) verían con buenos ojos esta flexibilización, lo que permitiría al PSC arañar en unos próximos comicios catalanes un buen porcentaje de votos hispanohablantes procedentes de Ciudadanos o de los "Comunes" y superar de ese modo a Esquerra Republicana. Sea como sea, lo indudable es que volver a poner sobre la mesa la cuestión lingüística tiene varias interesantes consecuencias en el futuro inmediato: - Se ha roto la espiral de silencio sobre el tema de la lengua, algo que ha de reflejarse en las asociaciones de padres, los partidos políticos y en asociaciones por los derechos de los hispanohablantes tales como "Hablamos Español". - Hará que los partidos nacionalistas reaccionen fieramente defendiendo su territorio y desmintiendo sus afirmaciónes de "aixó va de democracia.." porque esto va de supremacismo cultural. - Hará que los partidos constitucionalistas entren en una pugna por defender algo tan sensato como el derecho al bilingüísmo en las comunidades españolas que disponen de esa riqueza cultural. Finalmente, y dado lo pertinente del tema, me permitiré finalizar este artículo con el reciente video de la serie monográfica #HablemosClaro en el que analizamos el uso de la lengua por parte del nacionalismo.     Y dado que en este medio SI aplicamos el trilingüísmo no está de más señalar que tanto este artículo como el vídeo están realizados en Español, Catalán e Inglés, por lo que solo teneis que cambiar de idioma en el menú superior para leer o visionar el contenido en el idioma de vuestra elección.

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Torra, no nos dejes nunca

Si nos remontamos siete años atrás, a aquella diada festiva y "kumbayá" de 2012 en la que cientos de miles de catalanes sonrientes se echaron a la calle enarbolando esteladas y defendiendo "el govern dels millors", la "Catalunya sense corrupció" y la "revolució dels somriures", se nos haría muy difícil anticipar en qué se ha convertido ese movimiento hoy.   Pero uno de los motivos por lo que ahora podemos verlo ha sido la progresiva degeneración de los líderes que lo han encabezado, siendo el mejor de ellos Jordi Pujol, el presunto corrupto y confeso evasor, seguido de Arturo (Artur) Mas, el converso oportunista que hizo desaparecer su propio partido sumando un giro suicida a la galopante corrupción.  Puigdemont vino a sucederle (con la imposición y la bendición de la CUP) para ocupar el papel de reemplazo y de tonto útil, siendo algo menos tonto de lo esperado, pero también mucho menos útil.  Y la anécdota se convirtió en tradición cuando la huida del "presidentlegítim" (aunque nadie le había votado) dió paso a Torra, otro gran desconocido, tras la preceptiva fumata blanca CUPaire.   Y es a Torra a quien todos debemos el conocimiento que ahora se tiene de ese fenómeno excluyente y totalitario conocido como "Nacionalismo Catalán".  He aquí algunos de sus hitos:   - Ha demostrado su supremacismo en artículos de prensa, tuits y declaraciones.  Su calificación racista de los españoles como "Bestias con forma humana", su afirmación de que los catalanes discrepantes "tienen una tara en su ADN" o de que "no es natural que los niños catalanes hablen en español" harían soltar una lágrima al mismísimo Goebbles.   - Ha demostrado su falta de respeto a los fundamentos de la democracia, ejecutando en primera persona la ocupación del espacio público con símbolos políticos, autoinculpándose del delito y declarando estar por encima de la ley que lo enjuicia.  Ha reclamado la vía Eslovena para Cataluña.. Cualquier totalitario le ovacionaría.   - Ha dejado patente su compromiso con la violencia y las vías no democráticas, apoyando los atentados y sabotajes de los comandos de represión autodenominados CDR, a los que considera "amigos" y "familia" y que ha encabezado personalmente en su bloqueo de carreteras, cuya esposa (también CDR) ha participado en el asedio al aeropuerto del Prat, el coche de su hija Helena (también CDR) fue cazado en los cortes fronterizos, y su hijo Guillem es enlace de los CDR detenidos en la "Operación Judas".  Su compromiso con los comandos creados en la era Puigdemont es tal que todo el mundo se los adjudica a él.  Cuando los CDR han gritado "¡Independencia o Barbarie!" Torra les ha secundado.   - Ha hecho pública su admiración por los hermanos Badia, creadores de milicias paramilitares fascistas, algo muy presente para el máximo valedor de los CDR.  Recordemos especialmente a Miquel Badia, "Capitá Collons", racista y violento hasta no poder más, amén de torturador.  Todo un ejemplo de vida.   - Ha presumido de zafiedad y de escaso nivel de comportamiento al amenazar entre risas con expulsar ventosidades en sede judicial.  Es un dato menor, es cierto, pero nos da una idea del nivel real del "embajador de la ratafía".   - Ha renunciado a gobernar.  Así mismo.  Durante el primer año su gobierno no aprobó ninguna ley y el segundo año apenas ha hecho algo más.  El parlament ha estado más tiempo cerrado que abierto y Cataluña se mantiene operativa por pura inercia.  Si no es el gobernante más inepto que ha ocupado el despacho de "president" es por que también ha renunciado a ocuparlo, pues lo tiene reservado para el fugado de Waterloo.   En resumen.  Que un individuo así sea president de la Generalitat Catalana y sus fieles por la calle le jaleen "president, president" ofrece un retrato terrorífico y vergonzante del nacionalismo catalán que nadie en Europa puede pasar por alto.  Todas las supuestas virtudes, todo el pacifismo, esa superioridad moral.. todo está por los suelos.  Muchos independentistas (me consta) renuncian a hablar de él, molestos y avergonzados.  No les gusta como se desarrolla esta epopeya que un día les pareció un sueño.   Por eso, muchos constitucionalistas desean que Torra no se vaya, que aguante un poco más.  Ojalá su inhabilitación tarde en llegar.  Ojalá dure en el cargo los meses necesarios para verse forzado a convocar elecciones autonómicas, en lugar de arrojarse a la dudosa épica de ser condenado a una jubilación dorada, de que el "Estado Español" le haga el favor de arrebatarle un cargo que nunca ha querido.   Quédate con nosotros un tiempo más, Quim.  Que toda Europa vea quien eres y lo que representas.

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El fascismo ha cambiado de bando

Hoy hay mucha gente en España preocupada por el auge de la extrema derecha y el fascismo.  Y es una preocupación lógica, solo que están mirando en la dirección equivocada.   No digo con esto que VOX, el partido emergente que ha arrasado en votos en las últimas elecciones, no tenga algunas características de la extrema derecha.  Ese proteccionismo a lo Trump (con muro incluido), ese cuestionamiento del feminismo, esa nostalgia de un pasado glorioso, su patriotismo exacerbado y la bendición de los ultraderechistas de la Lega Norte de Salvini.. son rasgos que apuntan en la mala dirección, y ciertas salidas de tono de sus líderes (como la referencia a las "trece rosas") están de más.  Pero sus votantes probablemente no comparten todos sus postulados, sino que acuden a VOX como respuesta a los excesos de los nacionalismos y de la extrema izquierda.  Por desgracia, por ahora, las formaciones políticas han de votarse como un todo, no solo las características que nos interesan.  Hasta ahora VOX se ha comportado de forma democrática.  Ya veremos más adelante.   Sin embargo parece que hasta ahora ha habido una enorme ceguera hacia una extrema derecha que lleva oprimiendo a Cataluña desde hace casi ocho años.  Una extrema derecha también bendecida por la Lega Norte, que reconoció a su igual sin dificultad.  Una extrema derecha que no solo piensa en términos fascistas, sino que lleva años actuando según los postulados del fascismo, pero que (como predijo el senador Americano Huey Long) se denomina a sí misma "antifascista".  Estoy hablando evidentemente del nacionalismo catalán.   ¿Por qué ahora diversas voces empiezan a llamar al monstruo por su nombre? ¿Qué ha cambiado de repente para que muchos nos demos cuenta de algo que antes no veíamos?  La respuesta es nada. Las propuestas y métodos del nacionalismo son los de siempre.  Simplemente sus posiciones se han radicalizado y, al hacerlo, el disfraz de democracia se ha resquebrajado, dejando ver con claridad los propósitos y métodos que esconde realmente.   Así pues el nacionalismo, que en el pasado negaba la violencia, el adoctrinamiento en las escuelas, el uso propagandístico de TV3 y la persecución, señalamiento y acoso a los discrepantes, alienta ahora todas estas prácticas inequívocamente fascistas, aunque aún trate de justificarlas bajo conceptos como la libertad de expresión.  Todas estas prácticas han sido denunciadas la pasada semana en el Parlamento Europeo.   Así que es cierto: El fascismo, el autoritarismo y la represión amenazan a Cataluña.  Pero miremos en la dirección correcta, por favor.    Y para tener claros los conceptos, nada mejor que ver este vídeo que (en seis minutos) deja claro qué es el fascismo, para que esa palabra no vuelva a ser tergiversada.         Porque el fascismo es nuestro enemigo, y para defendernos de él, hemos de conocerlo.

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El independentismo pasa del "autosecuestro" a perder el control de sus CDR

Aún está por ver si se trata de una performance o de una auténtica voz de alarma, pero el caso es que la Generalitat avisa que "ya no controla a los CDR", según una información difundida por elconfidencialdigital.com. Las recientes declaraciones de uno de los detenidos en las que confirma el plan de asaltar el parlament con la complicidad del propio Quim Torra y el llamado "CNI Catalán" ha hecho saltar las alarmas en la cúpula nacionalista. Las declaraciones del CDR interrogado (que fue presentado por Junqueras en los inicios de su andadura en Esquerra Republicana) han hecho a la Generalitat confirmar que temen que los CDR lleven a cabo sus amenazas de boicotear las elecciones generales del 10-N en Cataluña ocupando los colegios electorales y saboteando el dispositivo electoral. Por ello, y de forma preventiva, se desvinculan ahora de los Comandos que ellos mismos ayudaron a crear e impulsaron ("Todos somos CDR") hasta ayer mismo.  Ahora, por lo que se ve, ni "sus CDR" son sus CDR, ni "los infiltrados" son infiltrados ni "la nostra policía" es su policía.   Lo cierto es que ninguna de las dos posibilidades es positiva para ellos, y menos aún para su imagen internacional. La defensa desde la élite política de unos comandos autónomos que ya nacieron radicalizados y su progresiva escalada violenta es algo que no puede ser entendido ni aquí ni al otro lado de los pirineos, y la endeble disculpa del Govern afirmando que "CDR no es lo mismo que Tsunami Democrátic" tampoco les ayuda, ya que el Govern sigue cerrando filas con "Tsunami Democrátic", la organización secreta que controla las manifestaciones nacionalistas y que está acusada de promover actos terroristas.   En suma, una llamada de auxilio que los CDR interpretarán como una "barra libre" para actuar a su antojo sin perjudicar la imagen del gobierno que los ha creado, aunque la pérdida de control del nacionalismo sobre sus comandos radicalizados pueda ser simplemente una estrategia para que actúen sin cortapisas (como el supuesto autosecuestro de Torra alegado por los CDR detenidos) o si se repite la fábula del Golem, en la que el monstruo creado escapa al control y desata su furia, lo que mostraría al mundo una imagen del nacionalismo catalán muy alejada de la que intentan vender.   Ande esta desesperada situación, el presidente de la Generalitat, Quim Torra, recurre ahora al cuestionado conseller d'interior, Miquel Buch, para que movilice a los Mossos d'Esquadra para garantizar las votaciones.

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¿Financia el nacionalismo catalán los sabotajes?

La semana en la que Barcelona ardió bajo las acciones de los radicales nacionalistas fué una semana de noticias ciertas, pero también de leyendas urbanas. Alguna de ellas, como la de los "violentos infiltrados" enviados por el gobierno espanol fue rápidamente vencida por la fuerza de la evidencia, ya que todos los detenidos resultaron ser activistas independentistas, muchos de ellos adscritos a organizaciones radicales. Sin embargo hubieron otras noticias a las que no pudo darse credibilidad por no estar suficientemente documentadas. Pero una de ellas está adquiriendo visos de realidad a raíz de las últimas detenciones practicadas por los Mossos de Esquadra.   Primero os voy a contar el rumor, la leyenda urbana a la que nos referimos. Esa leyenda partió de un audio que se viralizó por WhatsApp afirmaba ser el testimonio de una mujer que hablaba en catalán y que relataba como en unos disturbios a la altura de La Roca del Vallès una un amigo de su sobrina se unió a los grupos de manifestantes de última hora, cubriéndose la cara con una capucha negra y haciendo lo que veía hacer a los demás. Tras ver a la policía, el chaval huyó con el resto y se refugiaron todos en una portería. En estas aparecen dos personas en moto, cubiertas, y entregan un sobre a cada uno. Como el amigo de su sobrina iba tapado como el resto, el también recibió uno de los sobres. Cual no sería su sorpresa cuando al volver a casa, dentro del sobre el chaval encontró 3.000 euros. La autora de la grabación llegaba a la conclusión de que algunos grupos de radicales estaban cobrando por sus acciones violentas. Que alguien les dictaba los objetivos y se personaba in situ para pagarles de forma anónima, con sobres de dinero, para asegurarse de que cumplían lo acordado.   Insisto: Lo que acabo de narrar es un audio de WhatsApp sin pruebas que lo respalden, por lo que la primera vez que lo escuché mi reacción automática fue descartarlo. Había de ser necesariamente un audio falso. Una fabricación de algún "patriota" para alimentar teorías conspirativas (como si el secesionismo necesitase más). El hecho de que no apareciesen pruebas posteriores me hizo olvidar el hecho.   Sin embargo, ayer los Mossos de Esquadra, (y esto si es ya una noticia real) detuvieron a un grupo de CDR que pretendían cortar la autopista AP-7 a su paso por la Junquera. Y la sorpresa para todos fue que en el momento de la detención los chavales llevaban sobres de dinero que sumaban la cantidad de 9.900 €. El contenido de cada sobre era muy similar a lo descrito en aquél audio anónimo, con billetes de 10 y 20 euros. Los jóvenes detenidos, miembro de una organización independentista conocida como La Forja, afirmaron ante los Mossos que el dinero iba destinado a proyectos sociales, incluso mencionaron que se destinaría a "mejorar el transporte público comarcal", pero los Mossos no creen esa versión y han procedido a abrir una investigación para intentar localizar la fuente del dinero. A parte del dinero, a los activistas también se les requisaron otros materiales como cascos y líquidos inflamables.   La noticia es preocupante, y la coartada esgrimida por los detenidos poco menos que increíble. Por que lo cierto es que cuando alguien va a manifestarse de forma ilegal lo último que piensa es en llevar consigo los fondos de un proyecto social, distribuidos en sobres sin marcas y en billetes pequeños. Si estás montando una barricada con líquidos inflamables y llevas 3.000 euros encima una de las pocas cosas que lo justificaría sería que alguien te los acabe de dar. Y si ese alguien no te los ha dado antes, es por que quiere verificar que estás donde quiere que estés, haciendo lo que quiere que hagas.   En cualquier caso, mi anterior párrafo no es más que una elucubración. Una hipótesis, probablemente muy similar a algunas de las que los Mossos deben estar barajando. Ahora más que nunca es necesario saber diferenciar entre una hipótesis (por probable que pueda parecer) y un delito probado. El futuro nos dirá si la hipótesis se cumple o si hay otro motivo (más inocente o tal vez mucho más sórdido) para que un puñado de activistas comentan actos de vandalismo llevando en un bolsillo lo que para muchos mileuristas es el sueldo de tres meses.

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"¡Las aulas son de todos!"

El colectivo juvenil es el más frágil en Cataluña, y no por que sus mentes sean mas permeables a ideas radicales o su revolución hormonal les haga más proclives a la violencia. La fragilidad estriba en que los jóvenes, y muy especialmente los de grado universitario, están atrapados por una pinza formada por maestros (muchos) y compañeros (algunos) que les dicen que han de defender las ideas del nacionalismo porque eso es lo correcto, sin lugar a réplica ni debate.   La discrepancia está muy mal vista en el ambiente nacionalista, pero la discrepancia en la adolescencia y la juventud pueden ser dramáticas para la alienación de un joven adulto. Pensar por ti mismo, si tus conclusiones te alejan del pensamiento hegemónico, es algo que no te puedes permitir. Solicitar tu examen en español, aunque la ley lo permita, puede llevar a que tu nombre sea anotado en una lista. Tener una foto en Facebook en la que sales celebrando el día de la hispanidad puede dar lugar a que en un futuro un jefe nacionalista te descarte por sistema en un proceso de selección, algo que es muy difícil que ocurra si la situación es la inversa.   Hasta que la injusticia es tan manifiesta que no solo muchos alumnos se juegan el dar la cara, sino que también muchos profesores que se habían mantenido en silencio se liberan de la atadura del miedo y se juegan su puesto de trabajo para decir a los cuatro vientos que el futuro de sus alumnos no puede estar secuestrado por ninguna ideología.   Este miércoles la indignación cristalizó finalmente en protestas en la Facultad de Derecho de Barcelona cuando los responsables permitieron (como tantas otras veces) que cuatro encapuchados (y no es una frase hecha, eran cuatro) se atrincherasen en la facultad y prohibiesen a los estudiantes acudir a clase "hasta que llegase la república". La connivencia de la dirección, que a la mínima opta por cerrar el centro, provocó que un centenar largo de estudiantes protestaran a la entrada de la facultad entre gritos de "Las aulas son de todos" y "Queremos ir a clase".   En este vídeo publicado por Cronica Global podemos ver como este jueves otros encapuchados bloquean los accesos a la facultad de económicas.     La asociación de jóvenes constitucionalistas S'ha Acabat, que durante estos días ha organizado protocolos para intentar que los alumnos puedan asistir a clase, ha denunciado esta situación en el campus de Diagonal, que se ha extendido a otras facultades en las que los alumnos se niegan a seguir perdiendo clases porque unos radicales se lo impongan.   Entre tanto, colectivos secesionistas se concentran repetidamente bajo el lema "A nuestros jóvenes no se les toca", aunque de lo que hablan es de liberar a los detenidos por ejecutar los actos vandálicos en Barcelona, pues esos y no otros son "sus jóvenes". Los jóvenes catalanes cuya vida permanece paralizada a expensas de los radicales no parecen ser suyos.   Finalmente los estudiantes han logrado superar las barricadas de los encapuchados y han logrado acceder a la facultad. Una pequeña victoria de la que a buen seguro no informarán en TV3. Una victoria contra el totalitarismo que pretende secuestrar no solo su presente, sino también su futuro.

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¿"Españolistas infiltrados" o "Familia y amigos"?

Si el "otoño caliente" de Torra ha desvelado algo es la gran cantidad de contradicciones en el nacionalismo catalán.   No solo el argumentario hace aguas, sino que la estrategia brilla por su ausencia y los partidos secesionistas se pelean entre sí mientras sus antaño fieles reniegan ahora de ellos.  Revisemos las principales contradicciones. ¿Son "Españolistas infiltrados" o "familiares y amigos"?. Porque ambas cosas es imposible.  Durante los altercados que convirtieron Barcelona en un campo de batalla campal "con una violencia nunca antes vista" (según declaraciones de los agentes desplegados sobre el terreno) fueron detenidos cientos de vándalos violentos que usaban tácticas de guerrilla urbana.  El relato que machaconamente repiten tanto el President Torra como el jefe de los mossos, Miquel Buch, insiste en que tales vándalos son completamente ajenos a la causa independentista, ya que los nacionalistas son, a tenor de sus líderes, "implícitamente pacifistas".  Sin embargo el independentismo no ha tardado en rodear las comisarías de los mossos de esquadra para solicitar la "inmediata puesta en libertad" de los arrestados, ya que son sus familiares y amigos, inocentes manifestantes que "pasaban por allí" y, obviamente "presos políticos".  Porque resulta que la mayoría de detenidos han resultado ser jóvenes independentistas del entorno de Arran, seguidos de estudiantes independentistas y una ínfima proporción menores inmigrantes no acompañados y finalmente algunos anarquistas extranjeros residentes en la ciudad.  Esta categoría, la de "presos políticos" al parecer vale tanto para un líder detenido por violentar el estado de derecho (Junqueras) como para quienes asediaron los juzgados de Vía Layetana (los "Jordis"), para quienes propinaron una paliza a dos parejas en Alsasua por ser guardias civiles, para quienes fabricaban bombas para atentar en Cataluña o para los que lanzan adoquines a la policía y prenden fuego a la capital catalana.  La verdad, yo que Junqueras lamentaría pertenecer a tan selecto grupo. Si la protesta es por la sentencia ¿Por qué solo se exige "diálogo" para la "autodeterminación"?.  La respuesta más evidente sería que los llamados "presos políticos" son únicamente una excusa.  El nacionalismo parece no querer reconocer que, ahora que tiene transferidas las competencias en prisiones, sus "Jordis" podrán estar en casa con sus familias dentro de dos meses.  Se han cuidado mucho de no poner énfasis en esa realidad.  Miles de jóvenes han sido enviados a tomar las calles, un centenar han sido detenidos y un puñado de ellos han perdido la visión de un ojo por el impacto de las pelotas de goma o foam por exigir la liberación de unos presos que de todos modos estarán en sus casas en dos meses (los Jordis) o dos años (Junqueras).  Y el president que les animó a "apretar" dice ahora que los violentos "no son de los suyos" y en lugar de pedir su liberación (o abrir él mismo las cárceles) pide lo único que realmente quiere: que se reconozca para Cataluña un "derecho de autodeterminación" que la ONU ya ha dicho por activa y por pasiva que no es aplicable. Si todos los nacionalistas son pacíficos ¿Por qué la mujer de Torra participó en el asedio al Prat?.  Estoy seguro de que Torra considerará que el cierre del aeropuerto del Prat fue pacífico, con la cancelación de centenares de vuelos, la pérdida de centenares de miles de euros, la afectación en los negocios, el daño en infraestructuras y los miles de pasajeros que tuvieron que huir por carretera arrastrando sus maletas, aunque posiblemente uno de estos pasajeros, el ciudadano francés que falleció de un ataque al corazón por la ansiedad y el sobreesfuerzo, probablemente no lo vería tan "pacífico".  ¿Para el nacionalismo?  Un "daño colateral", como el policía herido grave por un adoquín. Si el referéndum del 1 de Octubre de 2017 fue veraz y democrático, ¿por qué Torra quiere hacer otro?.  Junqueras desde la cárcel debe haber abierto los ojos como platos (y no pretendo hacer un chiste) al conocer que el president Torra, el delegado de Puigdemont, dice ahora que hay que "volver a ejercer el derecho de autodeterminación en esta legislatura".  Pobre Junqueras, que ya cuando se planteó el referéndum de 2017 él lo calificó como una "pantalla pasada" porque en la consulta ilegal del 9-N los catalanes ya "habían decidido".  Y ahora viene Torra y le dice que va a pasar encarcelado nueve años (que en realidad serán cuatro contando desde 2017, por lo que solo le quedan dos) y que todo ha sido para nada.  Que la mejor forma de llegar a un final diferente es volver a hacer exactamente lo mismo. En fin, el argumentario del nacionalismo está seriamente tocado, y probablemente los guionistas de TV3, la televisión nacionalista, lo van a tener bastante complicado para hilvanar un relato capaz de convencer al independentista más razonable y crítico.

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Fake news - Así manipula el nacionalismo la realidad

Esta semana en Twitter los trending topics a nivel de España están siendo tales como #tsunamidemocratic, #Barcelona, #155ya o #SpainIsAFascistEstate (por cierto, alguien debería informar a los activistas que estado es "State" y no "Estate", que significa propiedad inmobiliaria). Pero da igual cual sea el trending topic.  Un ejército de perfiles de twitter (algunos antiguos, muchos recién creados) se dedican constantemente a retuitear las nuevas consignas que difunden contínuamente los voceros del régimen.   Por ejemplo, se hizo viral el vídeo en el que varios independentistas, tras levantar las manos en señal de paz empujaban y tiraban al suelo a una agente de los Mossos de Esquadra y la emprendían a patadas con ella.  Al instante un hombre con mochila sacaba una porra y se interponía entre la agente caida y sus agresores: se trataba de un guardia civil de paisano que velaba por la seguridad.  Pues bién, lejos de ocultarlo, los ciberactivistas difundieron el vídeo relatando que era "la prueba de que los actos violentos los están cometiendo infiltrados".  Algo que no cuadra para nada con las imágenes, pero que puede hacer que un observador extranjero tenga dudas.   Otros casos entran ya por completo en el terreno de la fabulación.  Vídeos de los actos vandálicos llevados a cabo estas noches por los violentos activistas, en los que solo se ven hogueras y furgonetas de los mossos, se están difundiendo con alarmantes comentarios como "¡Por favor, ayuda! ¡La policía española ESTÁ DISPARANDO A LOS BOMBEROS que tratan de apagar el fuego!".  Por supuesto, las imágenes nada tienen que ver, pero algún observador confuso puede relacionar el ambiente de tensión del vídeo, de noche, con hogueras y luces de policía, con el texto y pensar realmente que un agente de policía podría disparar a un bombero por intentar apagar un incendio.  Otros tuits, aún más osados, tratan de "demostrar" que quien realmente hace arder calles y coches es la propia "policía española", aunque realmente se refieren a los mossos d'esquadra, pero no necesitan dar ese detalle porque realmente se dirigen al lector internacional, y por ello la mayoría de estos comentarios están hechos en Español o en Inglés "Oh, my god! Police agents are SHOOTING firemen!  Please help!", porque a la parroquia nacionalista (mayormente catalanoparlante) ya la tienen convencida.  Su objetivo principal son los catalanes hispanohablantes y, sobre todo, la opinión europea, mucho más sensible a las fake news al estar lejos de los hechos.   Una de las manipulaciones que peor les ha salido ha sido la de los "infiltrados".  Desde que el president Torra declaró que la violencia nacionalista no existía y que los actos violentos estaban protagonizados por "infiltrados", los ciberactivistas del nacionalismo catalán hicieron suya su consigna y llenaron Twitter de tuits sobre imágenes y vídeos de la violencia en los que los textos alarmistas intentaban "demostrar" que los independentistas que causaban incendios eran realmente "españolistas" disfrazados.  "No soy catalán, pero estoy viendo cosas extrañas" afirma un tuit con el hashtag #tsunamiinfiltrado "hay grupos de jóvenes que bajo la sudadera llevan chalecos antibalas".  Para darse credibilidad, el tuit parece remitir a un artículo que denuncia algún tipo de conspiración españolista.  Un simple clic nos revela que no hay artículo, sino tan solo una imagen recortada hecha probablemente con un procesador de textos.  Material con la calidad mínima para un "like & retweet".  Lamentablemente para ellos la profusión de vídeos detallados desmienten completamente la teoría de los infiltrados.  Jóvenes estudiantes llevando la estelada a modo de capa mientras avivavan las llamas con cartones, CDRs que se hacían "selfies" con su hoguera tras prenderla.. incluso algunos de los violentos, indignados por que se les considerase "infiltrados" se dirigían a cámara y declaraban "no somos infiltrados, somos gente que está harta".  Inmediatamente twitter reflejó el efecto contrario del buscado por los ciberactivistas, es decir, el hashtag #tsunamiinfiltrado empezó a llenarse de memes y bromas jocosas sobre los presuntos "infiltrados", con burlones montajes (¡Eh! He encontrado a un infiltrado! anunciaba un tuitero acompañando sus palabras con una foto de una hoguera con un burdo corta/pega de la efigie de Franco) o haciendo referencia a que la infiltrada era la mujer de Torra (que participó en la "toma" o asedio al aeropuerto del Prat).   Sin embargo, y a diferencia de lo acontecido el 1 de octubre de 2017, esta vez las fake news lo tienen mucho más difícil para prosperar, porque en esta ocasión la violencia ha sido muy superior, porque en esta ocasión la policía ha mantenido sus intervenciones al mínimo, pese a los teatrales y desgarradores lamentos de algunos políticos que exigen la cabeza del responsable de los Mossos, siendo este otro cambio esencial, el de hacer que sean los Mossos d'Esquadra la principal línea de defensa contra el terror, lo que para el nacionalismo les hace pasar instantáneamente de ser "la nostra policía" a ser "forces d'ocupació".  Las imágenes son níticas, los vídeos son claros.  La relación de causa-efecto del president Torra con los actos violentos es innegable sin necesidad de que se haya levantado aún el secreto de sumario respecto a las investigaciones de los 7 CDR detenidos ni de las grabaciones en las que presuntamente se le oye conspirar con los CDR para el sabotaje de infraestructuras y les ofrece apoyo institucional.  Pero el broche de oro lo representa su amenaza en sede parlamentaria de volver a repetirlo todo de nuevo, el referéndum ilegal, otro desafío a la democracia.. un "hooliganismo" que nadie en Europa va a entender y que ni el propio nacionalismo (ya sea en Esquerra o en el PDECAT) puede ya soportar.  Ni siquiera el lamentable enfrentamiento violento de un reducido grupo de radicales españolistas con símbolos fascistas tras cuatro días de asedio es capaz ya de dar argumentos al relato nacionalista. Desde mitad de semana, otros hashtags han desbancado a los anteriores y los trending topics han mutado a otros como #TsunamiTERRORISTA.   Y este sábado, como acto final, numerosos ultras de extrema derecha acudirán a Barcelona a apoyar al nacionalismo y alimentar los disturbios.   En definitiva, el "relato" ya no se sostiene.  Las "fake news" no solo no van a ser creidas, sino que probablemente abran los ojos de quienes creyeron las de hace dos años.

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Barra libre de violencia en Cataluña

La situación se le ha ido de las manos al President de la Generalitat.  Porque el tan cacareado "Tsunami Democrático" ya no es democrático, ni mucho menos Tsunami.  Ahora es un incendio.   Esta noche en Barcelona las calles han ardido.  Y en Tarragona, Lleida y Girona, literalmente.  Y en Sabadell.  Radicales encapuchados han prendido fuego a todo lo inflamable que había a su paso.  Contenedores, papeleras, bancos, calles..  No en vano tenían "barra libre", patente de corso, complicidad institucional, en forma del apoyo explícito del Presidente de la Generalitat, Quim Torra y su portavoz, Meritxell Budó.  Ya habían circulado las imágenes de la agresión a una señora mayor y el ataque a una joven que portaban banderas españolas.  Ya se había difundido el vídeo del intento de linchamiento a una mossa d'esquadra, afortunadamente frustrado gracias a la ayuda de un agente encubierto.  Ya ardía la Vía Layetana frente a la comisaría de la policía.. y Torra y Budó apoyaban pese a todo a los vándalos mostrándoles su "comprensión, simpatía y apoyo".   Mensaje captado.  "Barra libre".   Por eso los vecinos de Barcelona han bajado a proteger sus calles, no de los CDR, sino del fuego que las devoraba mientras los camiones de bomberos eran retenidos por barricadas, y han acudido cargados con extintores y cubos de agua, siendo entonces agredidos por los radicales encapuchados que querían ver sus hogueras arder.   La violencia, presente desde el inicio, se recrudece, convenientemente dirigida por una misteriosa entidad de nombre "Tsunami Democrático" cuyas instrucciones desdicen el nombre que se atribuye.  Un origen que nos lleva a una marca registrada por el expresidente fugado Carles Puigdemont en el paraiso fiscal de Saint Kitts & Nevis, donde conviven las webs de crowfunding con las que recauda fondos para mantener su tren de vida en Waterloo.  El mismo Carles Puigdemont que ayer mismo reclamaba al gobierno español que le devolviera sus privilegios y volviese a ingresarle su sueldo de expresidente para pagarle su "exilio".   ¿Nos hemos vuelto locos?  ¿Cómo justifican Puigdemont y Torra el alentar a sus acólitos para que salgan a la calle sabiendo que están siendo dirigidos por una entidad aparentemente anónima que les indica como, cuando y donde atentar?  Si admiten conocer a quien dirige los ataques estamos ante un gravísimo delito, y si lo niegan, ante la mayor irresponsabilidad de un gobernante vivo.   A mí mismo me costaría creer esta relación, pese a lo evidente que parece a la luz de los hechos.  No puede ser, no existe nadie tan maquiavélico.. a no ser por que cuadra perfectamente con los planes desvelados tras las detenciones de los CDR, según los cuales planeaban atentar con explosivos, secuestrar el Parlament (presuntamente con la connivencia de Torra y Puigdemont) para que el president "se viera forzado" a una nueva declaración de ruptura.  Desde luego que cuadra.   El problema es que si un gobernante permite y alienta que se recluten jóvenes en "Comandos De Represión", que realicen actos violentos e intimidatorios, y les dice que así van bién, y les demuestra que su propia familia está con ellos (como se ha podido constatar), y que "su rabia es comprensible" y que "cuentan con su simpatía" y que "lo volverán a hacer".. pues entran en acción las revolucionadas hormonas de aquellos jóvenes a los que sus profesores envían a enfrentarse al "fascismo" sin darse cuenta de que son ellos quienes lo están representando.  Que la "radicalidad democrática" no existe, porque la democracia no es un Tsunami.  La democracia es una marea, tranquila y calmada, pero inexorable.  Y aunque Barcelona está hoy en bajamar, la pleamar es inevitable.   Europa, siempre sensible a las imágenes impactantes, se estremeció hace dos años ante el portentoso fotomontaje de realidad y fake news con el que el independentismo vendió su ideal de "gente de paz" reprimida por querer "votar".  Nunca sabremos cuan cerca estuvo algún país de tragarse el cuento y dar su apoyo a un fascismo disfrazado de pacifismo, pero hoy la cosa ha cambiado.  Ya nada puede evitar que Europa presencie como desde un poder regional y cuasi feudal se arenga al caos y a la violencia de forma mal disimulada, y no por votar, ni por las sentencias a un juicio abierto que todo el mundo ha presenciado, sino por identitarismo y odio, bajo insultos (también grabados hoy) de "botifler" y "¡Vete a tu puto país!".  Algo injustificable.  Algo que en el actual clima de amenaza por los nacionalismos emergentes no puede ser tolerado.  No más fronteras.  Si acaso, menos.   Hoy como ayer, y cada día un poco más, Torra demuestra sus enormes limitaciones como político, porque no lo es.  Torra es un creyente en una fe que reclama sacrificios.  De Pujol a Mas, de Mas a Puigdemont y de Puigdemont a Torra, el pragmatismo ha cedido a la fé.  No se requieren argumentos, solo el fuego purificador que quema lo que no les gusta, como otros regímenes fascistas hicieron antes que ellos.

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Torra lo deja todo en palabrería

El ejemplo del 1 de octubre de 2017 está aún muy reciente para Quim Torra, así que el actual presidente de la Generalitat de Cataluña, pese a sus discursos incendiarios y sus llamadas a la desobediencia, está evitando decir o hacer nada que pueda llevarle a la misma situación que sus colegas encarcelados.  Pongamos algunos ejemplos:   * No ha descolgado la bandera española de la Generalitat, pese a que lo de colgar y descolgar pancartas es lo suyo. * No ha abierto las cárceles para liberar a sus compañeros presos, pese a que él tiene las llaves (metafóricamente hablando), ya que las competencias penitenciarias están transferidas a Cataluña. * No ha declarado la independencia, pese a que es lo que sus fieles esperaban de él.   El independentismo en su conjunto juega esta semana al doble juego de siempre.  Un juego de poder entre neoconvergentes y republicanos, con la mente puesta en el tablero electoral de cara no solo a las próximas elecciones generales, sino sobre todo a unas próximas (y tal vez definitivas) elecciones autonómicas, donde no solo se decidirá la hegemonía dentro del independentismo, sino si este es capaz de conservar la mayoría de escaños (ya que la mayoría de votos no la ha tenido nunca).   Sin embargo hay dos cuestiones clave que hacen que las fuerzas independentistas necesiten seguir movilizando a las masas de la forma en que lo hacen.   * Han puesto toda su maquinaria mediática en marcha y no es imposible que se produzca alguna muestra de apoyo, por pequeña que sea, en alguna parte.  Por el momento no parece que vaya a suceder, pues los primeros apoyos (de Francia y de Alemania) han sido para España, su democracia y su sistema jurídico. * No pueden admitir ante sus fieles que el juego ha cambiado.  El primer partido en admitirlo abiertamente contará con el rechazo de los sectores más radicales y aún convencidos de que sus deseos, pese a ser quiméricos y minoritarios, pueden aún realizarse.   En este punto ERC y el PDECAT (o como decida llamarse) juegan a aquél estéril juego de nuestra adolescencia en la que nos daban las tantas en la discoteca y queríamos irnos a dormir, pero nadie quería ser el primero en reconocerlo por no quedar como un "nenaza" (perdónenme esta expresión hoy tan políticamente incorrecta).   A primera vista es ERC quien tiene los números para abrazar antes el posibilismo y pragmatismo que un día perteneció a su oponente, con la actitud menos agresiva de Junqueras y el viraje (relativo) a un cierto sentido común de Gabriél Rufián, por el cual sus seguidores están a punto de convertirse en sus verdugos.  Sin embargo, una vez quemado este último cartucho de conflicto civil (y si tenemos la suerte de que no se produzca ninguna desgracia grave) será el momento de la política de las realidades, y en ese momento el PDECAT probablemente quiera recuperar ese espacio que los republicanos le están arrebatando.   Hoy aún resuena la edulcorada épica de las performances de ayer, pero ya empiezan a agolparse los documentos gráficos de una violencia de la que a Torra cada vez es más difícil desvincularse.  Agresiones a una señora mayor, ataques a una chica, patadas en el suelo a una mossa por parte de los mismos que levantan las manos como "gente de paz"..  Imágenes cada vez más lamentables, que no sorprendentes, que no contribuyen en nada a dignificar una protesta que nunca tuvo sentido.  El teatro está a punto de terminar, y pronto la lucha por el control del nacionalismo (y por su propia hegemonía) será encarnizada.    

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En la calle de al lado no pasa nada

Este artículo es de especial interés para la gente que no está hoy en Barcelona.   Se que ni este titular ni la foto que lo acompaña impulsará a mucha gente a leer la noticia con avidez, como sí lo haría si me pusiese a hablar de "apocalipsis", "tumultos" y "cargas policiales", con lo que probablemente os acabaría relatando algo parecido a lo que os están contando otros medios, seguramente mucho mejor y con mas detalle.  Pero a las alturas que estamos creo que es de responsabilidad hacer también este enfoque.   No pienso negar que el nacionalismo se está empleando a fondo.  Jóvenes desalojados de sus aulas con petardos y botes de humo, maestras acosadas por adolescentes imbuidos de autoridad por las arengas del régimen nacionalista.. puñetazos a una señora que (con muy poca inteligencia, todo sea dicho) "toreaba" a los independentistas con una bandera española (¿No se daba cuenta esa mujer que los instintos no se pueden contener y que cuando se cita a un toro, el toro embite?).  Cierto es también que las "sentadas" en la Renfe, las presuntamente ingeniosas maniobras para bloquear el aeropuerto del Prat (con compra masiva de billetes de avión que a buén seguro usted y yo hemos sufragado de algún modo), las cargas con las que son respondidas y los hoolligans callejeros que bloqueaban taxis y turismos para "paralizar la economía catalana" han llenado páginas y pantallas.  No voy a negar nada de eso.   Pero como suelo decir a los amigos que me llaman desde otras comunidades preguntando sinceramente (creo) si estoy bién: "Tranquilo, amigo.  Cada vez que enfocan una calle con disturbios es por que en la de al lado no pasa nada interesante".   Y esta aseveración es hoy mucho más cierta que hace dos años.  Recuerdo como vivimos en casa y en la oficina los días de la promulgación de las leyes totalitarias 6 y 7 de septiembre de 2017, el vértigo y el bochorno del vergonzoso 1 de octubre y su torpe respuesta por parte del gobierno y, finalmente, la incredulidad cuando el ahora "Muy Huido President" Puigdemont se debatía entre la llamada a la serenidad de su colega Iñigo Urkullu y el hooliganismo de Junqueras, Rufián y sus "155 monedas de plata".. y acababa por ceder a esto último.  En esos días hubo algo que no se está viendo esta semana.  Gente en las calles portando esteladas, lazos amarillos luciendo con orgullo en las solapas y ambiente prerevolucionario lleno de sonrisas ilusas, confiadas en que los políticos que les arengaban eran sinceros y que un futuro tangible estaba a la vuelta de la esquina.   Aunque muchos creais estar viendo eso en los informativos de hoy no debeis llamaros al engaño.  En las calles de Barcelona la gente deja pasar el día con hastío.  Los negocios abren, la gente (independentista o no) va a trabajar desprovista de símbolos y aguantando con resignación las restricciones y los escasos vandalismos.  El día a día pesa más que cualquier revolución simbólica y básicamente todo el mundo va a lo suyo deseando que la semana pase y el temporal amaine, mientras los hooligans del procés y los medios se persiguen unos a otros en zonas muy concretas de la geografía Barcelonesa sin notarse apenas nada en el resto, a la par que en muchos bares de la Cataluña rural decenas de payeses se reunen en bares en los que solo se sintoniza TV3 y se dan codazos pensando "aixó es imparable".   Esa y no otra es la auténtica realidad de la capital en su primer día de asedio.  Es previsible (y ojalá no me equivoque) que a lo largo de la semana esta presión se reducirá paulatinamente hasta llegar a un jueves casi en calma, para dispararse el viernes, cuando tendrá lugar la "huelga de país" auspiciada por el pseudosindicato del exterrorista Carles Sastre, que junto al empujón final de los CDR intentarán soltar la traca final y nos dejarán sin duda con alguna lamentable imagen que contradiga el carácter pacífico que aún algunos les atribuyen.  Y, en este caso, ojalá me equivoque.   En este preciso instante existen dos Barcelonas.  Una la representan un puñado de violentos a los que el gobierno de la Generalitat ha dado barra libre para causar disturbios y que logran colapsar las comunicaciones con la ayuda del gobierno nacionalista.  El resto son los ciudadanos, que intentan continuiar con su vida.

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Que desobedezca el pueblo - Torra y los suyos no se arriesgan

Ya lo dijo la mujer de Torra la misma semana en que la CUP votó a su marido como presidente de la Generalitat Catalana: "Nosotros no pensamos ir a la cárcel". Y es que la cruda realidad de ver a compañeros de partido juzgados y próximos a responder de sus presuntos actos delictivos ha hecho de la estrategia de Quim Torra un alarde de gesticulaciones desafiantes en las que no llega a romperse un plato. Porque si nos remitimos a los hechos, la mayor desobediencia del delegado de Puigdemont ha sido jugar a quitar y poner la pancarta en la que se refiere a los presuntos golpistas como "presos políticos". Un juego que siempre acaba con Torra obedeciendo con la mano derecha y con la izquierda haciendo que algún amigo cuelgue otra pancarta diferente pero parecida.   Ya lo expresó la portavoz del govern (y humorista involuntaria) Meritxell Budó, cuando esta pasada semana manifestó que estaban a favor de la "desobediencia civil" pero que ellos, como gobierno, no podían practicarla.   Esto, más que un posicionamiento puntual, parece una estrategia conjunta que ya ha llamado la atención en casos como la proclamación de Amer, el pequeño pueblo (unos 2000 habitantes) que vio nacer a Puigdemont y que desinfecta con vinagre el suelo cuando lo pisa Inés Arrimadas. El manifiesto leído en la plaza mayor venía a decir que el pueblo ya no se consideraba parte de España ni estaba bajo su soberanía. Una declaración épica, valiente, arriesgada, al menos hasta que añadieron la coletilla de que, en cualquier caso, no cometerían ninguna falta administrativa. Vamos, que nada de nada.   ¿Y qué propósito tiene todo este juego? Seguramente el que todos pensamos. Quieren que, al igual que el 1 de octubre de 2017, sea "el pueblo" el que salga a la calle a librar su lucha. Quieren que sean otros quienes se pongan bajo las porras de la policía, pero sobre todo que sean otros los que acaben con sus huesos en la cárcel, porque la foto de Junqueras en plan pacifista vende mucho, pero la libertad vale más, y los mártires vienen muy bien pero ya hay suficientes.   Y es con estas cartas con las que el gobierno de Torra prepara su "respuesta" a la sentencia del "procés" (como si una sentencia judicial necesitase otra respuesta que el acatamiento). Porque el actual plan de Torra (una vez descartado el simulacro de secuestro del Parlament tras ser detenidos los CDR que presuntamente iban a llevarlo a cabo) es la "marcha hacia Barcelona", una marcha con reminiscencias de la que llevó a cabo Mussolini sobre Roma como pistoletazo de su régimen fascista, pero que el nacionalismo prefiere emparentar con ejemplos menos violentos, mencionando (como no) a Ghandi, Mandela y otros líderes pacifistas cuya memoria desvirtúan con cada comparación.   Solo nos queda ver qué seguimiento y efectividad tendrá esa marcha, que a buen seguro finalizará con un buen asedio a la ciudad como no se ve desde 1714. Torra espera que los caminantes blancos (o amarillos) colapsen las vías durante tres días cortando las comunicaciones con la ciudad, aunque es más que posible que el auténtico propósito sea el mismo que hace dos años, es decir: obtener vistosas fotos de la policía dando palos a diestro y siniestro para desalojar las vías, y así poder llorar ante Europa por la "represión" ("nos detienen por caminar" podrían decir) mientras los mártires del pueblo se llevan los palos y las condenas, algo con lo que Torra y los suyos no piensan cargar.   Así que no esperéis que Torra arríe la bandera de España en el Palau de la Generalitat, ni que abra las puertas de las cárceles de Lledoners y deje libres a los presos, ni que salga al balcón a proclamar la República Catalana, porque ya hay suficientes políticos en prisión y el nacionalismo no necesita más mártires, gracias.

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1-O: Apocalipsis político y pasividad en la calle

Si cualquier nacionalista de los que ayer se lanzó a la calle portando una antorcha leyese el titular de este artículo no estaría de acuerdo en absoluto. Para él, rodeado de otros nacionalistas portando igualmente antorchas (¡Ah, Qué recuerdos de esa Alemania de los años treinta del siglo pasado!) el mundo estaría transformándose frente a él. Del mismo modo, si algún nacionalista algo más perezoso se quedó ayer encerrado en su casa viendo TV3 llegaría a la conclusión de que el mundo giraba en torno a esa fecha. Las imágenes de la televisión nacionalista mostraron en bucle los palos que la policía propinaba dos años antes a aquellos votantes que se resistían a dejarlos pasar o a abandonar los centros de "votación". Golpes, golpes y más golpes (excepto el más importante, que fue el golpe de estado), entrevistas a adorables ancianitas que relataban lo mucho que les habían dolido los hematomas y portentosas gráficas explicativas y detalladas analizando las zonas del cuerpo estadísticamente más afectadas, que si el cuello, que si los muslos. TV3 hizo lo indecible para trasladar a cada espectador el dolor de las "víctimas" y señalar a un único culpable. No, no se trató de Junqueras y Puigdemont, quienes habían alentado a sus fieles a encerrar a sus hijos todo el fin de semana en los colegios para interponerlos en el camino de la policía y les animaron a enfrentarse y recibir los palos martirizantes para conseguir una buena foto. Tampoco el culpable último fué la policía española ni el torpe gobierno del Partido Popular encarnado en Mariano Rajoy, ni el "pérfido" rey Borbón que había tenido la osadía de decir que el referéndum ilegal era un desafío a la democracia. El culpable era la propia España, como concepto indivisible. Cada uno de sus habitantes, cada ciudadano que se considerase asimismo español estaba detrás de cada doloroso golpe recibido por los nacionalistas.. perdón, por el "pueblo de Cataluña". Sin embargo, este tercer Primero de Octubre los catalanes hicimos mayoritariamente "zapping". Un zapping metafórico, se entiende. La gente se levantó por la mañana para ir a trabajar y eso fue lo que hizo. Algunos nos aproximábamos a los accesos a las rondas de Barcelona con cierta aprensión, esperando a que algún hiperventilado aparcase su coche en el acceso y se tumbase en el asfalto, como en otras ocasiones, teniéndonos enfadados media mañana. Nada de eso sucedió. Fuimos a trabajar, dimos nuestra jornada y volvimos a casa con los deberes hechos.   Por supuesto que hubieron manifestaciones, y humo, fuego y violencia. Según las cifras proporcionadas por la Guardia Urbana se concentraron 18.000 personas para reivindicar el "Día de los palos", lo que comparado con las 180.000 proclamadas un año atrás da una caída del 90% en el apoyo al "mandato del pueblo". Como suelo decir a menudo a los amigos que me llaman preocupados desde fuera de Cataluña cada vez que ven el apocalipsis televisado de antorchas y linternas: pensad que a izquierda y derecha de esa calle en la que se desata la histeria y unos energúmenos escupen y empujan a los periodistas, hay otras calles en las que no está pasando absolutamente nada. La ciudad está en calma. Simplemente a las cámaras de televisión les parece mucho más interesante la calle en conflicto.   Y la bonita coreografía de leds, bengalas de colores y espectaculares antorchas tiene tres lecturas la mar de interesantes.   1- Por más que se vista de democracia, el nacionalismo catalán no deja de recurrir a las técnicas y símbolos que tanto funcionaron durante el nazismo. 2- Esa miriada de antorchas de larga duración no es barata y con seguridad no las trajeron los manifestantes desde su casa. El dinero para todo eso sale de las entidades nacionalistas subvencionadas con los impuestos de todos los catalanes. 3- Si despojásemos todas esas escenas de su vistosa pirotecnia, la espectacularidad de la foto se reduciría bastante. Es gente. Mucha. Pero muchísima menos que antes.   Porque los tuits del nacionalismo en las redes sociales ya no disimulan su nerviosismo. "¡Somos cuatro gatos!" decían ayer cuando se dirigían a acosar a las fuerzas de la ley en Girona. Como cuatro gatos (o en este caso veinte) eran los congregados por la CUP este pasado fin de semana para "echar al ejército" del cuartel del Bruc en Barcelona. A la convocatoria, sin embargo, respondieron también alrededor de 200 barceloneses con rojigualdas que se interpusieron entre los escasos convocados y el cuartel, mirándoles como quien dice "¿Y solo para esto hemos venido?". Muchos menos de lo esperado, como en este último once de septiembre, del que el nacionalismo aún se pregunta el por qué de la baja afluencia. Fueron más violentos, menos sonrientes, pero sobre todo, fueron menos.   ¿Será tal vez que la gente está cansada de llevar siete años enfadada? ¿Será por que los políticos dicen una cosa en sus mítines y otra en los juzgados? ¿Será por que hace tiempo que no tienen hoja de ruta? ¿O tal vez por sus "prietas las filas" con los acusados por terrorismo y los "selfis" de sus líderes con aquellos "demócratas" de cloratita y goma-2?   El caso es que este 1 de Octubre se desató el infierno político (gritos de "desobediencia" de quien ha descolgado el lazo al recibir la orden, proclamación de un "parlamento bis" por parte de quien grita "ni un paso atrás" desde Waterloo, la declaración de "no sometimiento a la soberanía de España" del pueblo de Amer, afirmando sin embargo que no cometería "ninguna falta administrativa" por si acaso..), pero la calle no acompañó. Muchos nacionalistas han "desconectado" de sus líderes.   Se anuncia un "otoño caliente" en el que el nacionalismo quemará todos sus cartuchos, si.  Pero al mismo tiempo parece que refresca.

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El presunto plan de Torra: Que los CDR le "aprieten" a él

No podemos olvidar en ningún momento que nos movemos en el terreno de las hipótesis y que es más necesaria que nunca la palabra "presuntamente" (aunque el nacionalismo parece desconocerla cuando acusa de "montaje" al gobierno español).   Y es en este terreno, el de la hipótesis más debatida, en el que se perfila un plan muy nítido. Si hay que creer la versión de uno de los detenidos en la operación "Judas", el president de la Generalitat, Quim Torra, estaría al tanto al menos de una de las operaciones del ERT (Equipo de Respuesta Táctica) de los CDR: La ocupación y secuestro del Parlament de Catalunya durante varios días. De hecho el detenido habría declarado que el propio Torra facilitaría la entrada del grupo al Parlament, como aparentemente el president ha hecho este viernes con varios activistas nacionalistas que han colgado una segunda pancarta en el balcón de la Generalitat tras acatar él la orden judicial y mandar descolgar la primera con el lazo amarillo.   Evidentemente que uno de los detenidos diga "me contaron que Torra estaba al corriente y nos facilitaría la entrada" no es una prueba de nada, pero sí una declaración muy preocupante. Y si la declaración viene reforzada por el hecho de que el president Torra si que llegó a reunirse con otro de los integrantes del ERT en fechas recientes, pues la cosa preocupa mucho más.   Dicho esto insistiré de nuevo en que los medios de comunicación hemos de actuar ahora más que nunca con responsabilidad. La portada del ABC del día 28 titula en portada "TORRA PLANEÓ CON LOS CDR TOMAR EL PARLAMENT TRAS LA SENTENCIA DEL 1-O" así, en mayúsculas. Lo siento, pero no siendo un hecho probado y demostrado ningún medio serio puede salir a la calle con esa portada. Es cierto que bajo el título, en letra más pequeña, se matiza "Uno de los detenidos acusados de terrorismo confiesa al juez.." pero eso no enmienda el hecho. Eso no se debe hacer, porque pone el periodismo a la altura de esas publicidades online buscadoras de clicks del tipo de "Intenta no gritar cuando veas como ha cambiado tal o cual artista". La prensa seria no puede caer en eso. El "presuntamente" o "aparentemente" son obligados, hasta en el titular.   Por supuesto eso no puede hacernos olvidar la cada vez más preocupante defensa a ultranza que todos los partidos nacionalistas (y también los autodenominados "comunes", para su propia vergüenza) llevan a cabo, sin prueba alguna, sobre unos detenidos que no lo han sido hasta que las pruebas contra ellos y el riesgo que suponían han sido tan evidentes que no se les podía dejar en libertad (y aquí también añadiré que presuntamente). Ni aun tras confesar dos de los detenidos sus planes la masa acrítica ha dejado de serlo. En las calles los nacionalistas piden, o mejor: "exigen" su libertad inmediata. Les reivindican con fuego, con petardos. Tras varios días de intentar justificarles (que si solo tenían "un saco y una olla", que si eran "petardos para los correfocs", que si "no pensaban causar muertos") ya no se molestan en intentar defender su inocencia. Ya no escuchan a las fuerzas de la ley, ni a las (escasas) personalidades que este fin de semana han pedido calma y prudencia. Por no escuchar, no escuchan ni a los propios CDR detenidos. Simplemente los quieren en la calle, aunque sean culpables, aunque tengan bombas y aunque fueran a hacerlas estallar contra infraestructuras catalanas. Mientras algunos manifestantes aún repiten que son "radicalmente democráticos", ya todos demuestran estar definitivamente al otro lado de la democracia, es decir, donde esta ya no existe.   Y hablando de eslóganes, ya se mezclan el "son inocentes" con el "Libertad presos políticos" con el "P**a España", con el "¡Pim, pam, pum, que no quede ni uno!", con el "Mueran los Borbones" y con el "¡Lo volveremos a hacer!" (que al parecer debe referirse al levantamiento popular). Este galimatías reivindicativo solo nos deja clara una cosa: Aún no se sabe si Torra tenía un plan para que los CDR le "apretasen" a él y así poder declarar la independencia, lo que sí es evidente es que nunca tuvo un plan por si todo se descubría antes de tiempo.   Pongámonos en la hipotética situación de que Torra fuese inocente. ¡Qué demonios!, pongámonos en la inverosímil situación de que los CDR y sus "Equipos de Respuesta Táctica" fuesen mansos corderitos preparando un "correfoc" para las fiestas del pueblo. De ser ese el caso, la airada respuesta de Torra seguiría siendo una bomba incendiaria intentando capitalizar un incidente para convertirlo en un estallido social.   Ya que en el momento actual el nacionalismo que sale a la calle, azuzado por sus líderes, es simple rabia sin eslogan, sin dirección, sin propósito. El absurdo negacionismo de Quim Torra, que se niega a condenar cualquier posible violencia afirmando que "no puede condenarse algo que no existe", está provocando una huida hacia adelante que solo puede perjudicarnos a todos. Una irresponsable llamada al odio al "enemigo" y a la insurrección en las calles. El "otoño caliente" prometido.  Un conflicto inflamado en su punto máximo que difícilmente se solucionará a no ser que lleguen a celebrarse unas elecciones autonómicas catalanas en las que el apoyo al nacionalismo retroceda, como es previsible, castigando definitivamente esta deriva totalitaria.   Porque a fecha de hoy el nacionalismo catalán ha abandonado la democracia y se prepara para el enfrentamiento civil.

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Ni un líder nacionalista condena aún la violencia de los detenidos

Cuando hace pocos días un operativo de la Guardia Civil detuvo a siete miembros de un CDR por preparar presuntamente explosivos para atentar durante los próximos días, se produjo en las filas independentistas una reacción totalmente desproporcionada. El nacionalismo salió en tromba a asegurar que todo el movimiento era "radicalmente democrático", que todo era un "montaje de estado" y que los detenidos eran también "presos políticos".   La visceralidad de tal reacción posiblemente fuese fruto de una negación instintiva, urgente, pero también de una enorme falta de estrategia.   Porque lo que es inverosímil es que cuando la policía aún estaba estudiando pruebas y anteponiendo condicionales en todos sus informes ("presuntamente" organizándose, "precursores" de esploxivos, "potenciales" atentados) el nacionalismo tuviese ya como certeza absoluta la inocencia de los encausados y la culpabilidad de las fuerzas de la ley.   Lo que no esperaban los jerarcas nacionalistas (y hubieran debido esperarlo) es que la Guardia Civil no estuviera actuando por oportunismo político, sino por una buena razón, y no en base a meros indicios, sino tras dos años de investigación, tras haber recopilado numerosas pruebas y solo ante la inminencia de un posible atentado grave.   Y el mazazo definitivo: Dos de los detenidos lo han admitido todo. Así es. Dos de los integrantes del ERT o Equipo de Respuesta Táctica (un comando aún más violento dentro de los CDR) han rechazado la asistencia de la organización independentista Alerta Solidària (que es la que suele defender los intereses de los encausados nacionalistas) y han preferido pedir un abogado de oficio y explicarlo todo.   No pormenorizaré aquí los hechos porque no son objeto de este artículo. Baste saber que admitieron comprar los materiales precursores, elaborar los explosivos, detonar bombas de prueba en diversas ubicaciones abandonadas y urdir un plan para atentar contra infraestructuras catalanas. Sin embargo los detenidos dijeron que "eso no era terrorismo" porque "no pensaban matar personas".   Ya no había excusa. Los líderes del nacionalismo necesitaban rectificar. Debían alterar su precipitado relato y desmarcarse del comando detenido. Decir algo así como "Estos no son nuestros CDR", "nosotros jamás ampararemos la violencia" o cualquier otra campaña de marketing que les escriban sus publicistas.   Pero no lo hicieron.   Todos, insisto, todos los líderes de todos los partidos nacionalistas han cerrado filas en torno a los acusados. El propio President Quim Torra los define como "ciudadanos comprometidos con su país" aunque la Generalitat los esté acusando paralelamente de disturbios, violencia y robo por causas anteriores. Una vez más, nadie parece querer darse cuenta de que dos de los acusados lo han admitido todo sin dar tiempo a los líderes nacionalistas para poder urdir un relato de coacciones o torturas (impensables para casi cualquiera, pero un argumento no descartable para el nacionalismo al que posiblemente aún no han recurrido por falta de tiempo o imaginación).   Y muchos pensamos "tal vez en los próximos días..". Pero los días pasan. TV3, la televisión nacionalista, ha emitido en "Polonia", su programa de humor de referencia, un elaborado sketch en el que la Guardia Civil entra en la guarida de los CDR y, al no encontrar pruebas, se las inventa y las coloca en la escena. Los agentes de la Guardia Civil, a los que retratan como simples y torpes, acaban muertos al provocar con sus descuidos una explosión de gas. Este es el humor de la televisión nacionalista, como cuando retratan a los líderes de Ciudadanos como nazis o muestran a Casado y Abascal en paños menores porque "han salido del armario del franquismo", la versión actualizada de aquello que hacían los auténticos nazis cuando ponían a los judíos un capirote y los hacían desfilar por las calles para que los niños se riesen de ellos. Sin disimulos.   Y el tiempo no se detiene. La Guardia Civil posee videos de los integrantes del comando de ERT detonando explosivos al aire libre. La documentación incautada es corroborada por los detenidos. Admiten haber planeado atentar contra la infraestructura eléctrica. No hace ni una semana desde las detenciones y negar la evidencia es ya poco menos que una locura.   Pero los líderes nacionalistas continúan rasgándose las vestiduras ante la más leve posibilidad de que se vincule "Independentismo" con violencia. "¿Como os atrevéis?" gritan, indignados. "¡Es intolerable!".  Y exigen que la Guardia Civil sea expulsada de Cataluña.  ¿Por haber impedido un atentado?  Sin los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado la historia de Cataluña sería muy diferente. ¿Hubieran detenido los Mossos a los CDR?  ¿Hubieran investigado a Pujol o la trama del 3%?  Todas esas tramas seguirían ocultas y en activo.   Y los días siguen pasando. Las tertulias nacionalistas empiezan tímidamente a mencionar que, tal vez, existan "dos relatos": el de la policía y el de sus líderes. El nivel de los agravios relatados comienza a disminuir y el mensaje ya bascula desde el "montaje de estado" hasta el "desprecio a la presunción de inocencia", la misma presunción que ellos desprecian al acusar al estado de montaje. Los nacionalistas jamás han dicho "presunto montaje". Sin embargo los partidos siguen siendo puro hormigón inalterable. Y la distancia entre su relato y los hechos es ya tan grande..   ¿Qué pensará de esta situación el resto de Europa? ¿Qué pensarán quienes dieron apoyo y cobertura al nacionalismo creyendo realmente su mensaje pacifista?   ¿Qué pensarán los nacionalistas no violentos (me consta que son la mayoría) que les han votado y pensaban seguir haciéndolo? ¿Qué opinión tendrá ahora la "gent de pau"?   Finalmente algún líder independentista deberá admitir que el rey va desnudo. ¿Quién será el primero? Porque es evidente que los demás le saltarán al cuello. El riesgo para el primero que admita la realidad y la condene es tremendo. ¿Tal vez Junqueras? El mártir republicano permanece en silencio. ¿Se sumará al despropósito o profundizará en su personificación de "Mandela nacionalista" y dará un golpe de efecto?   Tic, tac. El tiempo no se para.

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Preparando a Cataluña para el terror

Esta semana se ha producido un hecho aterrador. Y no me refiero a que miembros de un CDR hayan sido detenidos por preparar presuntamente un atentado con explosivos (cosa que ya han reconocido a la policía), ni siquiera hablo de la reacción en bloque del nacionalismo que, con una sola voz, lo negó todo, denunciando sin prueba alguna un "montaje del estado". Me refiero a las manifestaciones de nacionalistas catalanes reivindicando a los presuntos terroristas y amenazando a las fuerzas de la ley al grito de "Pim, Pam, Pum, Que no en quedi ni un!" (Que no quede ni uno).   En este momento de ánimos artificialmente caldeados, si hiciéramos el ejercicio de retroceder siete años y trasladarnos a aquella primera diada politizada, a aquél 11 de septiembre de 2012, probablemente nos quedaríamos muy sorprendidos del cambio que ha experimentado el nacionalismo en este periodo.   Entonces los ánimos eran calmados, y los argumentos, aunque más tarde se demostrarían falsos, parecían lógicos. "El Estado español mantiene unas balanzas fiscales descompensadas que perjudican a Cataluña", se difundía. "Permaneciendo en España jamás saldremos de la crisis", era otro axioma. "En Cataluña tenemos el gobierno de los mejores", "menos corrupto", "más europeo".. Y la gente salía a la calle creyendo realmente que aquello era una revolución de sonrisas. Si hubiésemos preguntado a cualquier asistente de aquella diada en la que Gerard Piqué ya paseaba a su hijo con confianza y optimismo hubiéramos constatado alegría, orgullo por los líderes del "procés" (el mesiánico Artur Mas y el intachable Jordi Pujol) y mucha, pero que mucha superioridad moral, pero nada de la cuantiosa bilis que hoy destilan las referencias a España. Los asistentes nos hubieran hablado (entre sonrisas condescendientes) de la mediocridad de los políticos españoles, de su poca disposición a lo que entonces se llamaba "diálogo" y hoy se sabe que significaba "claudicación".. pero nadie hubiera hecho referencias al nazismo ni al franquismo, ni a la inferioridad genética de los españoles, ni a la "lengua única de Cataluña". Los independentistas que asistían a aquél fabuloso e hiperfinanciado "kumbayá" ni se plantearían que sus líderes se hiciesen fotos con ex-terroristas como Otegui, Sastre o Bentanachs, contratasen como abogados a condenados por terrorismo como Boye o fuesen a emprender acciones unilaterales, y menos aún un golpe de estado.   Y desde luego no se hubieran identificado con la violencia de las agresiones de Arràn contra la prensa discrepante, ni hubieran "desinfectado las calles" donde pisase un rival político, ni roto los cristales de una sede, ni cantado "vivas" a ETA ni a Terra Lliure, y hubieran rechazado a sus líderes si les conminasen a preparar un "otoño caliente", "apretar", o "llevar la lucha a otro nivel". Y nunca, jamás, hubiesen amenazado a la policía con el conocido grito terrorista "¡Pim, pam, pum, que no quede ni uno!", aunque sus líderes les repitiesen esa consigna desde un megáfono, como al parecer ha pasado esta semana.   ¿Qué puede haber cambiado en estos siete años?   Tal vez muchos nacionalistas responderían a esta pregunta con una larguísima lista de agravios presuntamente cometidos por el gobierno de España. Muchos de ellos serán falsos, desde luego, otros exagerados y otros serán ciertos, aunque seguramente ninguno hubiera tenido lugar de no existir la ofensiva nacionalista.   Pero la auténtica respuesta está en los medios de comunicación nacionalistas. El estado de opinión que ha sido capaz de crear el entramado mediático financiado o subvencionado por la Generalitat es el mayor poder del nacionalismo. Una enorme maquinaria que tiene como combustible el dinero de todos los catalanes y que, da igual lo que suceda, sea la noticia grande o pequeña, tiene siempre preparada su propia versión. Cuando se acusó a un italiano y a un catalán de matar a otro catalán en Tailandia, la prensa nacionalista anunció que un italiano y un "ciudadano español" habían matado a un catalán, cosa que no dejaba de ser lo mismo pero también una horrible manipulación, cuando tan catalán es el asesino como la víctima y tan española esta como aquél. Cuando una niña fue agredida por su profesora nacionalista por dibujar una bandera Española, ahí fue toda la caverna mediática a negar la mayor y encargarse de que la profesora no fuese despedida. Cuando los padres de los compañeros de clase de la niña agredida acompañaron a sus hijos para pegar corazones en la puerta del colegio en señal de solidaridad, ahí estaba el diario "La República" para llamar a ese acto un "ataque fascista contra el colegio".   No parece haber escapatoria. La prensa nacionalista no necesita hechos, sino tan solo un relato. Ni siquiera necesitan consultarlo entre ellos, tan obvia es siempre la respuesta. Ahora que la guardia civil ha detenido a un grupo de CDR al que llevan dos años siguiendo y grabando sus llamadas, porque ya no solo están elaborando explosivos, sino que han explosionado algunos en diversas canteras para medir su poder destructivo, y ahora que se les han encontrado planos de un cuartel de la guardia civil a pocos días del aniversario del 1 de Octubre.. el nacionalismo en bloque anuncia "Un montaje del Estado". Lo curioso es que la prensa no nacionalista está informando con prudencia, a la espera de más datos para poder resolver las dudas que aún quedan. La prensa nacionalista no tiene ese problema, porque no necesita hechos, ya tiene su relato: Es una conspiración del estado. ¿Qué podría ser si no? Y si las detenciones no se hubieran llevado a cabo, y si el día 1 de octubre estallase una bomba en el cuartel de la Guardia Civil o, peor aún, si el 12 de octubre, día de la hispanidad, un artefacto explosivo segase la vida de decenas de sus rivales políticos. ¿Qué dirían? ¿Reconocerían al fin la violencia que han contribuido a crear?. Tal vez incluso la justificarían.   ¿Creéis que estoy yendo demasiado lejos? ¿Creéis que la antigua "gent de pau" no está aún preparada para asumir como propia la violencia terrorista? Ojalá, pero los mensajes son claros.   Y no me refiero solo al "¡Apretad, apretad!, ¡Que hacéis bien en apretar!" del presidente delegado Quim Torra, ni a dos cargos públicos de la CUP que han amenazado a la policía y a discrepantes con que deben "mirar bajo el coche" en alusión a las bombas lapa con las que ETA masacraba a los servidores de la ley. Me refiero a que el nacionalismo y los medios llevan años blanqueando al terrorismo, al que ahora vuelven a llamar "lucha armada", cuando entrevistan al fundador de Terra Lliure, Freddi Bentanachs, i lo anuncian, orgullosos, como "gran reserva del independentismo". Cuando Puigdemont y Torra comparten un abogado ex-terrorista y ex-convicto, y otro ex-terrorista, Carles Sastre, planifica y ejecuta las Huelgas (sabotajes) "de país". Cuando la Generalitat compra "armas de guerrilla urbana" para sus Mossos de Esquadra y hace lo posible para politizar a su directiva y dos de los tres partidos del tripartito que (des)gobierna Cataluña apuestan no ya por la desobediencia, sino directamente por la confrontación en las calles. El "!Pim, Pam, Pum, Que no quede ni uno!" de los desacomplejados CDR. El "otoño caliente" anunciado por Torra.   Los medios del nacionalismo, y en especial los medios de comunicación, son los que han creado este clima de hostilidad, pre-revolucionario, que solo requiere una chispa para estallar, y los líderes nacionalistas se pasean por él con nitroglicerina.   Mientras tanto Cataluña, en términos generales, sigue viviendo igual que en 2012, sin recibir ni mejor ni peor trato que el resto de España (algunos dirían que mejor), sin que falte un plato en la mesa o un euro en el bolsillo más o menos que en otras comunidades, pero los incansables medios nacionalistas siguen alimentando una animadversión artificial, un odio sin fundamento.. hasta que todo estalle.   Menuda irresponsabilidad. Menudo crimen.  

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..y la gente defendió a la policía

Cuando una persona decide que quiere ser agente de la ley no piensa en medrar y hacerse rico, sino en contribuir al bienestar de la sociedad. Un agente sabe que los momentos de recompensa serán más bien escasos y que tendrá que jugarse el tipo más de una vez para proteger a la gente de amenazas serias o incluso de cosas más bien absurdas. Lo que un agente no espera es que hordas de ciudadanos enfadados, esos mismos ciudadanos a los que ha jurado servir y proteger, le sometan junto a sus compañeros a un terrorífico asedio. Eso es lo que pasó el 20 de septiembre de 2017 y eso es lo que el nacionalismo pretendía repetir este pasado viernes, conmemorando el segundo aniversario de aquél acto vergonzoso con un nuevo asedio a la Guardia Civil. Puedo imaginar que muchos agentes pensaron en pedir la baja este viernes pero también estoy convencido de que ninguno lo hizo. Sabían que les tocaba enfrentarse sin ayuda a las provocaciones y que no debían caer en ellas, porque ese era su deber, el verdadero uniforme bajo su uniforme, su vocación de servicio.   Cuando un agente ve que los vándalos van hacia él, envalentonados por el anonimato de las capuchas (y por la seguridad de que viven en un país libre y democrático en el que lo más grave que les puede pasar es que les identifiquen) lo que no espera es que mucha otra gente a la que también ha defendido acuda en masa a defenderle a él. "Esta es nuestra policía" anunciaban la mayoría de congregados ante los CDR, los comandos de represión, imaginativamente autodenominados "Comités de Defensa de la República", que asistían sorprendidos a una escena en la que los Barceloneses se interponían entre la abierta hostilidad de los CDR y la impasividad debida de los agentes de la ley.   Y no vayamos a exagerar ahora la épica. Seguramente de no haber aparecido esos ciudadanos indignados contra un nacionalismo mermante pero radicalizado, que alienta la violencia bajo un disfraz de pacifismo, lo peor que hubiera pasado es un espectáculo lamentable de agentes impertérritos manteniendo en la medida de lo posible su dignidad bajo los insultos, los símbolos de exclusión y los probables ataques con pintura amarilla. Probablemente no hubiera habido heridos, solo la triste humillación de quienes han jurado respetar la ley por parte de quienes han prometido violentarla. Pero por suerte no pasó eso.   Porque la gente congregada impidió la humillación. Porque ante las bravuconadas de los CDR reivindicando a Puigdemont, los constitucionalistas respondieron poniendo a todo volumen la canción "Waterloo" de Abba. Porque ante los gritos de "Els carrers seràn sempre nostres!" (Las calles serán siempre nuestras), sonó el himno de España para demostrar que las calles son de todos. Y esta vez no acudieron los mossos para detener a quienes ponían el himno, porque los mossos ya estaban allí, y entre la ley y el caos, los mossos de a pié de calle no tienen dudas, otra cosa son sus mandos cuando se empeñan a colocar a sus subordinados entre la espada y la pared, como sucedió hace dos años, pero no así esta vez.   Estoy convencido de que la reacción de la gente al salir a la calle y proteger su democracia y a quienes la defienden no puede haber dejado indiferentes a los servidores de la ley. Ni Guardias Civiles, ni Policías Nacionales, ni Mossos de Esquadra, ni ningún otro cuerpo que haya tenido conocimiento de esto puede ponerse de parte de quienes asedian y humillan a los servidores de la ley porque esta se interponga entre ellos y su objetivo político. Porque aquellos agentes, resignados y comprometidos a aguantar como siempre el envite del odio sin ayuda ni recompensa, se vieron recompensados por la gratitud y la solidaridad de aquellos a los que sirven. Si algún agente ha sentido flaquear su vocación, esa tarde debieron disiparse sus dudas. Solo por esto vale la pena.   Porque la policía está para defender a la gente, la ley y la democracia. Pero a veces, solo de vez en cuando, la gente sale a la calle para defender la democracia, la ley y a la policía.

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España, el Rey y el mando de la Play

Hoy me ha comentado una compañera, que se define como republicana, que su hija la trae por la calle de la amargura.  "¿Sabes qué va cantando mi hija?" me ha dicho, y acto seguido me ha acercado su teléfono móvil.  Un grupo de niños entonaba un coro simple pero pegadizo.  Esto era lo que repetían.   "Viva España, viva el Rey,  viva el mando de la Play".   No pude evitar reir, como sin duda mi compañera esperaba.  Y luego recordé otros ejemplos parecidos de los que he tenido noticia recientemente.  Por que lo que he descrito no es una tendencia masiva, ni creo que llegue a "trending topic", pero es un hecho real, y no es el único.   Y es que no hay acción sin reacción, y los niños no son tontos.  De un tiempo a esta parte centenares de escuelas públicas catalanas están imponiendo a los niños una lengua única que en la mayoría de casos no es la propia (según la misma generalitat solo el 36% de los catalanes tiene el catalán como lengua materna).  Ese control hace tiempo que se extiende a las horas no lectivas (entiéndase el recreo o el "patio" de toda la vida).  Los niños no entienden (ni deberían) de política, pero saben que sus padres y otros adultos se quejan porque se les enseñan cosas que no se corresponden con la realidad.  Muchos niños no están de acuerdo cuando sus profesores les dicen que no son españoles, o que deben hablar solamente catalán, siempre.   Hay que decir que cuando una persona está fresca, tranquila y concentrada, le es más fácil expresarse en un segundo idioma, mientras que el enfado, el cansancio o la indignación hacen inevitablemente aflorar la lengua materna.  Y tal vez sea por eso que la lengua materna suele ser la de la rebelión, la de la indignación.  Cuando mi generación tenía la edad de nuestros hijos nosotros también probábamos los límites de la paciencia de nuestros profesores pronunciando palabras prohibidas, antes de tapar con la mano nuestra propia sonrisa de asombro.  Ahora lo prohibido es la lengua propia de muchos.  Por eso muchos niños se sienten atraidos por lo que escandaliza a sus profesores nacionalistas, y no porque sepan que lo son (ya he dicho que los niños no se nueven por parámetros políticos), sino porque saben que a sus "profes" les escandaliza todo lo relativo a España y al idioma Español.   Algo así debió pensar aquella niña agredida por su profesora nacionalista cuando dibujó una bandera de España.  Solo estaba probando los límites de la profesora, incapaz de concebir que su maestra no tenía límites.  Y líbreme nadie de culpar al independentismo de la intolerable actuación de aquella individua (una sola persona no puede definir a un colectivo ni a una ideología), pero si que lo culpo de la prontitud con la que se enterró una noticia que de haberse referido a una bandera estelada hubiera dado lugar a manifestaciones, programas especiales en prime time y juicios televisados.   Los niños gustan de desafiar las prohibiciones.  Generaciones antes otros niños catalanes hablaban catalán a escondidas bajo la prohibición del régimen franquista.  De hecho aún resonaban los últimos ecos de aquél régimen extinto cuando yo mismo y otros niños cantábamos en un rincón del patio versiones absurdas del himno de España, como esta:   "Franco, Franco que tiene el culo blanco porque su mu-jer lo lava con Ariel.."   Hoy son otros niños los qu recitan a escondidas, bajo la prohibición de un régimen nacionalista, otras frases inocentes que aún no entienden.  Tal vez nunca serán monárquicos. Y tal vez tampoco unos campeones de "la Play", pero en cierto modo esas palabras serán una pieza más del puzle de su futura personalidad adulta.   "Viva España, viva el Rey,  viva el mando de la Play".  

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El fin del independentismo charnego

A más de uno le puede haber sorprendido la triste polémica de los insultos al diputado nacional de ERC Gabriel Rufián por parte de numerosos nacionalistas. Sin embargo no es algo de ayer, ni de anteayer. Es la última constatación de un fracaso, el fracaso de un experimento que ha durado seis años.   Todo empezó en 2013, al calor del "procés" diseñado por Jordi Pujol pero puesto en marcha entonces por Artur Mas. Esquerra Republicana de Catalunya era muy consciente de que Cataluña jamás se separaría de España sin los votos de los hispanohablantes, pues son más de la mitad de la población. El sueño de un país monolíngüe ejemplificado por Joan Puigcercós (que se negaba a responder en español a un catalán hispanohablante y decía que así "le estaba haciendo un favor") se esfumaba por momentos, por lo que decidieron crear un experimento a largo plazo. Un vivero en el que pescar votantes hispanoparlantes para la causa separatista. Nuevos argumentos, al margen de la lengua y la sangre, que convenciesen a los charnegos (un vocablo que significa "perro" o "mestizo" y con el que el nacionalismo identifica a los catalanes venidos "de fuera"). Tal vez incluso pudiesen conseguir un líder charnego carismático y competente con el que arrastrar a las masas hispanohablantes y lograr la mayoría que les permitiese construir su nación catalana. Una nación en la que el idioma Español, evidentemente, no sería lengua oficial. Ese experimento se llamó "Súmate".   Gabriel Rufián llegó a "Súmate" siendo el alumno aventajado de Eduardo Reyes, un hombre limitado cuyo único mérito era ser andaluz y defender el nacionalismo catalán, por lo que cobraba (y cobra) su buen dinero. Rufián supo aportar juventud y locuacidad, aparte de una actitud que cuadraba con su apellido y con lo que un nacionalista espera que sea un "españolazo" de libro. Su indudable energía le hizo superar a su maestro en las filas de "Súmate", de donde pasó a Esquerra. Allí formó un inesperado dúo con Joan Tardá y su locuacidad irrespetuosa y sus modos de sicario le granjearon protagonismo. Nunca fué el más espabilado (sus tuits se cuentan por "zascas") pero sí el más combativo, cosa que divertía e incluso animaba a las bases de ERC. Rufián era el azote del enemigo, capaz de llamar "fascista" a su interlocutor sin pestañear, sin dudar, sin saber siquiera el significado de dicha palabra.   Pero tal vez ni la misma historia podrá desvelar si Gabriel Rufián se movía solo por afán de medrar o si realmente había creído los argumentos con los que el nacionalismo le había seducido. Porque ya hace algunos años empezó a sentirse más que incómodo en algunos mítines de su partido en los que (ya sin máscaras) se hacían demasiadas referencias a la lengua única y a las características hereditarias de los irrecuperables españoles. No obstante, el ya diputado español aguantó. Por el sueldo que cobra, bien se puede aguantar.   Fue entonces cuando se produjo el intento de golpe de estado, que le pilló en Madrid, a salvo de cualquier implicación con consecuencias penales, pese a que posiblemente su tuit de las "155 monedas de plata" fuese uno de los detonantes de la DUI del acorralado Puigdemont. Momentos convulsos que dieron paso a la fuga de muchos compañeros y a la prisión de otros.   Quim Torra llegó al poder. Y el disfraz de tolerancia se resquebrajaba. La asociación "Súmate" tenía que comulgar con ruedas de molino al recibir entre sonrisas y apretones de mano a su presidente, el mismo que decía que "no es natural que los niños catalanes hablen español", el que escribió que los españoles eran "bestias parlantes con forma humana" y que los catalanes no nacionalistas tenían "una tara en su ADN". Pero tranquilos, que "Súmate" tiene buenas tragaderas. Al fin y al cabo su fundador, Antonio Baños, no dudó en insultar a Colau por hacerse Youtuber hablando en español. "No por eso es cosmopolita", afirmó Baños, "sino cosmopaleta".   Y fue por aquél entonces cuando los efectos terapéuticos de la reclusión de Oriol Junqueras hicieron mella también en Gabriel Rufián. El diputado, español e hispanohablante al fin y al cabo, probablemente escuchase con agrado las nuevas palabras de su jefe. "Yo amo a España", decía Junqueras, a la par que imprimía un giro progresivo hacia el autonomismo y hacia ese inteligente sentido común que los convergentes habían abandonado. Al parecer esa nueva moderación, ese halo a lo Nelson Mandela, fue muy del agrado del (aún) joven diputado, que empezó a hacer suya esa actitud conciliadora.   Los nacionalistas de su propio partido se lo echaron pronto encara. "Ese no era el mandato del pueblo", decían "No tenemos que enterarnos de estas cosas por ti, en español y desde Madrid".   Parecía una cuestión menor. Al fin y al cabo el giro al autonomismo de Junqueras había provocado divisiones e incluso la aparición de una facción discrepante, el "Moviment 1 d'octubre". Pero por algún motivo le insultaban a él, no a Junqueras.   Rufián mantuvo esa actitud "razonable". Y en un momento concreto expresó lo vergonzoso que le parecía que la generalitat siguiese subvencionando al Institut Nova Historia, una entidad de pseudohistoriadores que afirmaba cosas como que Colón, Shakespeare y Leonardo Da Vinci eran catalanes, o que defendía la existencia de un antiguo "Imperio Universal Catalán". Aquello no hizo ninguna gracia a gurús del "procés" y miembros de la entidad como Cucurull y Bilbeny, y ponía en cuestión el "pasado milenario y glorioso" de un imperio inexistente.   Pero ahora, al proclamarse la selección Española de Baloncesto campeona del mundo, Gabriel Rufián ha sido uno de los que ha felicitado al equipo por sus logros. Y eso ha sido demasiado para mucha de esta teórica "gent de pau" (gente de paz), que considera que al enemigo "ni agua". El nivel de los insultos y descalificaciones recibidos por el diputado de sus propios compañeros nacionalistas supera con mucho cualquier ofensa que haya podido recibir de sus rivales políticos. Y como ocurre cuando los ánimos se calientan, los reproches ilustran la auténtica mentalidad de quienes le vilipendian: "Charnego", "Botifler" (Traidor).. le insultan por ser Español, por hablar Español, por no tener sangre Catalana. Le prometen que "le enterrarán fuera de los muros de la ciudad".   Probablemente Rufián no lo entienda. Al fin y al cabo solo está haciendo lo que hace su jefe, Oriol Junqueras. Solo imita el proceder del "Mandela catalán" que pasó de cuestionar la genética de los españoles a ejercer de puente de reconciliación. ¿Por qué a Junqueras no lo insultan y a él sí, si ambos expresan las mismas ideas?   Pero es que Junqueras es catalanoparlante y Rufián habla español. Junqueras tiene sus ocho apellidos catalanes en regla y Rufián no encaja desde el primero. Junqueras es un catalán puro.. y Rufián solo un charnego.   Seguramente seguiremos viendo a Rufián defendiendo el nacionalismo, y seguramente volveremos a verle con su camiseta de "orgullo charnego", posiblemente algo tan estúpido como ver en el Bronx a un afroamericano con una camiseta que pusiera "orgullo negrata" o "ciudadano de segunda".   Pero la forma en que el nacionalismo trata a sus "tontos útiles" no puede ni debe pasar desapercibida para aquellos catalanes hispanoparlantes, ni para aquellos hijos y nietos de inmigrantes que pensaron que el nacionalismo podía llegar a ser inclusivo. Nunca serán aceptados como ciudadanos de pleno derecho. A la primera discrepancia, su legitimidad será siempre puesta en duda. Es el principio del fin del independentismo charnego.

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De tsunami a marejadilla

De "tsunami democrático" a "marejadilla totalitaria". Así podría calificarse una jornada que empezó amenazada por la lluvia pero acabó revelando bajo un sol resplandeciente los enormes claros que las bajas inscripciones sobre las que alertaba la ANC ya dejaban adivinar. Ni la guardia urbana y su presunto "factor Colau" fueron capaces de dar cifras que igualasen siquiera las de anteriores concentraciones, dejándolo todo en unos generosos 600.000 manifestantes, contando los 1200 autobuses fletados por la ANC que se suponen habrán traído hasta 60.000 seguidores desde pueblos y capitales de provincia.   La lluvia será, a buen seguro, la excusa que el nacionalismo más irredento esgrimirá para disculpar esta derrota anunciada. Lo que no tratarán siquiera de explicar es la progresiva degeneración de lo que fue una fiesta para todos en este aquelarre minoritario en el que tanto se queman fotos como se pasean guillotinas con la clara amenaza de cortar la cabeza al enemigo (o al disidente).  Numerosos disturbios, asaltos al parlament, insultos a periodistas e intentos de silenciarlos..  Desde luego, la democracia no ha hecho acto de presencia.   Tal vez el catalanismo moderado ya ha tenido bastante de relatos que cuanto más dramáticos menos se parecen a la realidad, y de líderes que dicen a sus seguidores que el paraíso está próximo mientras aseguran al juez que todo fue una pantomima. Tal vez las fotos del "presidentlegítim" fotografiándose sonriendo junto a Fredi Bentanachs, fundador de la banda terrorista Terra Lliure, les hayan parecido excesivas. O tal vez las imágenes del mismo Puigdemont dando un sermón en mitad de un parque encaramado a un puñado de Palets del "Mercabruselas" con su móvil a los pies y rodeado de una treintena de acólitos y una colla sardanera sexagenaria les haya recordado aquél mensaje del "exiliado": "Es un ridículo histórico".   Lo cierto es que el castillo de naipes se derrumba y no son pocos los que al caer se dan cuenta de que no hay nadie para recogerles. Son tantos ya los que cambiaron "digo" por "diego", los que se prejubilaron y los que ya se han establecido en otras monarquías sin hacer muchos aspavientos, que los partidos que aún portan la antorcha (o antorchas, como en la Alemania de los años treinta) del nacionalismo se enfrentan al hecho de que ya no tienen activos. Los "jovenzuelos" de Esquerra como Junqueras están probablemente próximos a responder de sus actos delictivos mientras que en el PDECAT la degeneración de Pujol a Mas, luego a Puigdemont y Finalmente a Torra ha bajado tanto el listón que ahora el segundo de la lista se postula para liderar de nuevo las juventudes nacionalistas. El desastre lo ilustra el hecho de que es ahora Rufián "el niño de la impresora" el mayor hombre de estado, el más moderado y sensato que queda en el nacionalismo. Y un grupo dentro de su propio partido ("El movimiento 1 de octubre") le persigue para decapitarle (tal vez con la guillotina exhibida) por autonomista, por residir en Madrid y por hablar español. Por los mismos motivos podrían estar persiguiendo a Junqueras, ya que ambos piensan igual, pero como este último es un mártir, habla catalán y tiene sus ocho apellidos en regla, pues mejor decapitar al charnego.   En fin, que hemos asistido tal vez a la tempestad antes de la calma, al gatillazo final antes de que por fin, de un lado y del otro, se pongan a trabajar.

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En el constitucionalismo hay sitio de sobra. ¿O no?

En un movimiento inesperado, el digital constitucionalista Crónica Global ha atacado al veterano Blog constitucionalista Dolça Catalunya. No ha sido en un artículo ni en dos, sino en toda una serie en la que presuntamente se "destapan" las personas detrás del fructífero Blog que ha sido y aún es referencia para la resistencia al nacionalismo. Pero lejos de quedarse en desvelar la identidad de un grupo de personas (que habían dicho por activa y por pasiva que querían salvaguardar sus identidades por temor a represalias nacionalistas) los artículos de Crónica Global han incluido ofensas, injurias y enormes difamaciones.   Porque una cosa es decir que el blog ha perdido la frescura de sus inicios, que podría ser, o afirmar que desprende un cierto tufillo a sotana, que también es cierto y nunca lo han ocultado. Pero ya es más serio afirmar que contrarresta al nacionalismo catalán con un nacionalismo español aún más exacerbado, o vincularlos alegremente a la masonería, a "movimientos clericales más extremos que el Opus Dei", o a elementos de extrema derecha, y ya es totalmente intolerable equipararlos con los acosadores de Arràn y mucho menos con el Ku Klux Klan, cosa que han hecho sin tan siquiera despeinarse.   Y aún no hemos tenido en cuenta que al desvelar esas identidades (y algunas ya han sido desmentidas por los propios señalados) el digital les ha puesto en el punto de mira de los independentistas, que no dudan en atacar a los medios críticos, como el propio Crónica Global ha podido experimentar. Además, el digital ha dado al independentismo armas y (falsos) argumentos con los que atacar al constitucionalismo en su conjunto.   Dolça Cataluña siempre ha mostrado como propios los símbolos catalanes tanto como los españoles. La senyera catalana (y no la estelada) convive con la rojigualda, y la mezcolanza única de catalán y español que emplean en sus artículos deja claro que para ellos amar una cultura no implica despreciar otra. La única respuesta del Blog a su atacante ha sido repostear un vídeo con numerosos y relevantes apoyos del constitucionalismo, ironizando sobre el calificativo recibido "El Ku Klux Klan catalán" pero sin entrar al trapo y sin mencionar siquiera el nombre del digital que les ha difamado. Algo a mi entender que les sitúa moralmente un escalón por encima de sus difamadores.   Finalmente os diré que escribo esto desde una humilde gaceta constitucionalista sin relación alguna con ninguno de los dos medios. Si quisiera ser rebuscado diría que Dolça Catalunya es la competencia, pero aquí estoy, reivindicándola, porque las luchas cainitas nos debilitan a todos. De hecho el medio al que esta gaceta está vinculado, la emisora de radio Onda Layetana, se llamaba anteriormente Tabarnia Radio, pero tuvo que cambiar de nombre porque cierto personaje logró registrar la marca antes de que pudiera hacerlo su propio creador (con cuya autorización contaba esta emisora) y usó ese poder para intentar imponer su fuerza, por lo que este medio decidió adoptar un nuevo nombre. Y antes de eso, otra emisora de radio, que se autocalifica como "LA radio constitucionalista de Cataluña", usaba las redes sociales para atacar a su competencia con el endeble y poco original argumento de que estaba "financiada por fuerzas de extrema derecha".   Lo que vengo a concluir es que, aunque es legítimo criticar o investigar a otros medios, estas "puñaladas fraternales" al vecino nos empequeñecen a todos. Si panfletos nacionalistas subvencionados como elnacional.cat o vilaweb quieren matarse entre ellos, pues adelante, pero quienes respetamos la ley y la democracia no podemos permitirnos estas luchas de poder que tanto agradan a nuestros políticos (y a los otros). Me da igual Dolça Cataluña que Somatemps, me da igual Crónica Global que Libertad Digital, y me da igual La Silenciosa que la Gaceta Layetana. Todos tienen distintos enfoques y voces diferentes, del más grande al más pequeño, y todos son necesarios, con sus fallos, en un mundo de prensa subvencionada. Los que descienden al barro, como el digital que ha motivado este artículo, pierden de un plumazo el prestigio que tanto les había costado reunir, y al hacerlo se dañan tanto o más que a su teórico rival.

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Linchamiento mediático al portavoz de Jusapol por una conversación privada

El día 12 de agosto un regalo a un Policía Nacional, consistente en una navaja, en una fiesta de Jusapol de Manzanares (Ciudad Real), causó estragos en los Medios de Comunicación Secesionistas, tales como Publico.es, Nacional.cat, e incluso en las redes sociales, como el Twitter de Izquierda Unida, o de iconos golpistas como Albert Donaire, mosso de esquadra colaborador con ANC que hace charlas a CDRs, y rematando la situación en televisión pública como las noticias de Antena 3, y el programa de Risto Mejide (Todo es Mentira) en canal Cuatro. Todo ello porque ciertamente hubieron unas desafortunadas palabras por parte de este Policía Nacional al recibir el regalo: "La cantidad de personas que voy a matar con ésto, que se preparen todos los Menas".  El jocoso comentario fué seguido inmediatamente de risas, pues NADIE dudó que se trataba de una broma expresada en un ambiente lúdico, bromista, festivo, familiar, incluso a esas alturas de la fiesta con ciertas cervezas ingeridas. ¿Nadie?  Falso.  Los medios secesionistas tomaron interesadamente las palabras de forma literal, pero ingoraron la principal característica de esa declaración bromista.  Una sola palabra mágica: "PRIVADA".   Esta frase, dicha en un vídeo que se viralizó a lo largo de un día, que no grabó ni publicó ni borró el afectado, fue un intento claro de desacreditación a la asociación Jusapol compuesta por Guardias Civiles y Policías Nacionales, usando la imagen conocida de este Youtuber, Jandro Lion.   Los Medios de Comunicación, amparados en en Artículo 20 de la Constitución Española, que es la LIBERTAD DE EXPRESIÓN, pusieron las imágenes, con la cara plenamente identificativa, con el nombre y apellido reales del policía y con unos calificativos tales como "FASCISTA, NAZI, ASQUEROSO" etc.   Absolutamente nadie ha dicho que el Artículo 18 de la Constitución Española habla del RESPETO AL HONOR, A LA IMAGEN PÚBLICA Y A LA INTIMIDAD PERSONAL Y FAMILIAR.   Tampoco nadie ha comentado que el Artículo 20, la libertad de expresión, en su apartado 2 dice que no habrá censura previa, pero claro, se ha de pensar que es lo que se va a publicar, porque en el apartado 4 exige tener ese respeto al artículo 18, es decir, la libertad de expresión encontrará limitación en el honor del afectado, la imagen pública y la intimidad familiar y personal, así como especial protección a la infancia. Si esto no se respeta, el apartado 5 facilita el SECUESTRO DE PUBLICACIONES, pero el problema es que será mediante resolución judicial, es decir, querellas, dinero, abogado y procurador, y claro, debido a que la gran mayoría de los ciudadanos somos mileuristas, no tenemos la capacidad para denunciar 20.000 querellas necesarias cuando pasa algo así, si tenemos en cuenta que cada querella tiene un coste medio de 1500 euros, mas la espera de mas de año y medio para que la justicia haga su trabajo y retire esas publicaciones, con el desgaste, y daño producido.   Pero, ¡ojo! También se han vulnerado la Ley 15/99 de Protección de Datos y mejorada posteriormente en otra Ley 3/2018, cuando su nombre y apellidos se publican sin ningún tipo de miramientos. Lo dice el artículo 6 de esa Ley de Protección de Datos. Necesita el CONSENTIMIENTO DEL AFECTADO.   Curiosamente algunos de los voceros nacionalistas que más han difundido estas palabras privadas se cuentan entre los que se rasgaban las vestiduras cuando se difundieron las conversaciones, también privadas, entre políticos nacionalistas de Esquerra Republicana bromeando con que el criterio para la selección de las candidatas nacionalistas era "la que tuviera las tetas más gordas".  Quiero pensar que tanto en aquel caso como en este solo se trata de bromas privadas, y que mientras los líderes de Esquerra no seleccionen efectivamente a sus candidatas en base a la talla del sujetador o el líder de Jusapol no empiece a "matar menas" no se ha producido ningún hecho reprobable a parte del cuestionable mal gusto de las bromas.   En resumen:   Muchos medios de comunicación buscan su audiencia generando falsas polémicas a base de vulnerar los derechos fundamentales y las leyes vigentes de los ciudadanos cuando quieren, y con la justicia actual no podemos hacer nada al respecto.   Necesitamos cambiar esta situación, ya que todos tenemos el derecho a poder expresarnos en privado sin cortapisas.  El uso fuera de contexto de conversaciones privadas tiene consecuencias tales como las amenazas de muerte que se han producido a raiz de la publicación de esta conversación por parte de periodistas remunerados y sin valores.  En otros casos y en otros lugares la irresponsabilidad de estos profesionales tan poco profesionales ha llegado a provocar el suicidio de los afectados que veían como una palabra desafortunada dicha en privado podía destrozarles la vida.   ¿Libertad de expresión? Desde luego.  ¿Respeto a la privacidad? Por encima de todo.

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Qué hacer si viene Hitler a dar un discurso a la Plaza Cataluña

Obvia decirlo, lo primero que tendríamos que hacer sería llamar a un investigador de lo paranormal como Iker Jiménez, dado el misterio y la incógnita que tal suceso implicaría, pero como se entiende que estamos tratando una analogía llevada al extremo, consideraremos que el discurso de Hitler en la Plaza Cataluña de Barcelona es una realidad y proseguiremos desde aquí.   Pongámonos en situación.  Un día en el metro vemos las marquesinas publicitarias anunciando para el domingo un mitin del mismísimo Adolf Hitler en la Plaza Cataluña.  En el cartel vemos que el mítin está patrocinado por "Grossdeustchland Cultural" y viene en la esquina del cartel una pequeña esvástica.   Al domingo siguiente, si por casualidad pasamos por la Plaza Cataluña, tal vez nos encontraremos media plaza vallada y a varias personas entre la gente, vestidas como los demás pero con una cinta roja alrededor del antebrazo en la que luce una esvástica negra.  Esas personas saludan a la gente con simpatía y reparten entre adultos y niños unos globos rojos con esvásticas negras, y también reparten entre los asistentes botellitas de agua mineral con etiqueta de la Asociación Nacionalista Alemana.  La escena nos enerva.  Entonces en un escenario montado en la mitad inferior de la plaza se descorre una enorme cortina y de pié, ante una enorme telón rojo que luce otra esvástica negra sobre un círculo blanco, aparece el mismísimo Adolf Hitler, fürher (líder) del fascismo alemán de principios del siglo pasado.   ¡Ese indeseable está regalando globitos a inocentes niños que no saben qué horror se esconde tras esos colores brillantes!  Ese ser lleno de odio y exclusión se cree con derecho a hablar a personas que quizá no estén bién informadas, que quizá no hayan recibido suficiente educación en las escuelas, suficiente cariño de sus padres, suficiente cordura, en fín, para distinguir el bién del mal que evidentemente representa.  Miramos a nuestro alrededor y comprobamos con alivio que no estamos solos.  Muchas personas se miran entre sí, incrédulas y también indignadas. ¡Algo hay que hacer!   Estas son nuestras opciones:   Primera opción: Gritamos enfurecidos.  Repartimos silbatos y procuramos tapar el ruido para que no se escuchen sus palabras.  Visto que no somos capaces de superar el volúmen de esos enormes amplificadores (¿Quién pagará todo esto?) y que la gente le sigue escuchando, comenzamos a arrojar al estrado nuestras botellas de agua.  Dos señoritas entran en el escenario situándose delante del führer, y levantando las manos al aire con las palmas abiertas en son de paz gritan con sonrisa desafiante: "¡Freiheit!, ¡Freiheit!" (Libertad, libertad). Miro la escena con incredulidad. ¡Son ellos los que quieren someter a nuestro pueblo!  ¡No tienen derecho a pronunciar esa palabra!  ¡Esa palabra nos pertenece!  ¡Nosotros somos los demócratas y ellos los fascistas!  Y tanto es así que los indignados nos lanzamos contra el escenario usando las vallas que acordonan la plaza para destrozar los equipos.  Un compañero arroja un pié de micro contra el propio Hitler y contemplo con satisfacción que le abre una brecha en la cabeza.  Arrancamos los carteles profusamente distribuidos por la plaza y los reunimos en el centro, donde un compañero indignado les prende fuego con su mechero.  Otros avivan el fuego con unos pequeños libros, la última edición del "Mein Kampf" que estaban expuestos y a la venta en un kiosco anexo al escenario.  Vemos con satisfacción como los libros arden junto a la efigie de Hitler mientras cantamos a coro "¡Fuera - fascistas - de nues - tros - barrios!.   Segunda opción: Escuchamos las primeras palabras del ex-dictador alemán y comprobamos que su discurso es el de siempre.  Los indignados y yo nos dirigimos a la policía y nos indican que no pueden hacer nada para interrumpir el acto porque el líder fascista resucitado ha solicitado el preceptivo permiso en el ayuntamiento y le ha sido concedido.  Algunos compañeros han grabado con sus móviles parte del discurso y un joven propone que pongamos una denuncia conjunta contra Hitler por comentarios xenófobos e incitación al odio.  Así lo hacemos.  La denuncia es admitida a trámite y estamos esperando fecha para el juicio.   Estimado lector, aquí termina la analogía que le quería plantear.  Llegados a este punto, ¿Qué opción elegiría usted?   ¡Ah! ¿Que cuál es ese partido que se esconde tras esta analogía?  ¿No se da cuenta aún de que eso es irrelevante?  No, no es el PDECAT ni VOX, ni ERC ni el PP, ni Podemos ni la CUP.  De hecho en España no existe ningún partido que pueda presentarse como análogo al NSDAP alemán, por más que algunos conceptos e ideas puedan encontrarse repartidos de forma desigual en algunos partidos actuales.  Es que el tema no es ese.  El punto al que quiero llegar es que da igual si somos constitucionalistas o nacionalistas, si somos de extrema izquierda, extrema derecha o centro extremo (permítaseme esta licencia).  Si nuestro rival ideológico quiere dar un mítin, está en su derecho.  Si quiere anunciarse, puede hacerlo.  Si quiere manifestarse y obtiene los oportunos permisos, puede manifestarse.  Nuestra democracia es así de garantista.  Y si lo que dice nuestro rival ideológico/político no nos gusta, digámoslo.  Denunciémoslo, recurramos a la ley y al estado de derecho.  Pero no saboteemos sus actos.  No persigamos a sus militantes hasta su domicilio.  No sigamos a sus hijos hasta sus colegios, no contramanifestemos ilegalmente sus manifestaciones, no atentemos contra su libertad de expresión, por horrible que nos parezca lo que piensen o digan.  No los echemos a patadas de "nuestras calles" cuando los consideremos indignos, porque las calles no son "nuestras", sino de todos.  Incluso de mismísimo Hitler resucitado, si apareciese con el visado en regla.   Porque si hiciéramos todas esas cosas, Hitler seguiría siendo nazi, pero los auténticos fascistas seríamos nosotros.

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Los centros escolares han de ser seguros

Todas las personas que hemos trabajado en centros educativos, con menores de edad, sabemos que no es fácil que personal ajeno al centro entre tranquilamente y sin identificarse en uno de ellos.    Esta circunstancia, lejos de ser percibida negativamente, es valorada como una medida segura tanto por el personal laboral como por las familias.     Desgraciadamente todas las alarmas han saltado ante la noticia de que en más de 50 centros educativos de Cataluña, personas externas al centro educativo, en este caso concreto miembros de "Plataforma per la Llengua",  han tenido no sólo acceso al edificio, sino además contacto con profesores y alumnos sin que los contactados supieran su identidad ni el objeto de su presencia en el centro.  Argumentan que sólo el  Consejero de Educación, Sr Bargalló,  conocía esta iniciativa y objetivo.    No me lo creo. Es imposible.  Es más, sería muy grave de ser cierto porque indicaría que o bien las direcciones de los centros implicados no han activado los protocolos aprobados por el mismo Departamento de Educación en referencia a la Organización y Gestión de los centros educativos, o que el Sr. Bargalló ha enviado un correo a los directores de los centros mintiendo sobre la titularidad de la organización que iba a entrar en los colegios y relacionarse con alumnos y profesores, y sobre los fines de dicha estancia. No olvidemos que la dirección o titularidad de los centros o servicios educativos son los responsables de difundir las normas de organización y funcionamiento del centro y de comprobar y asegurar que se cumplan.   Recordemos los documentos para la organización y gestión de los centros educativos publicados en la web del departamento de educación con fecha 21 de Junio de 2019.  (Cada año se publican con pequeñas modificaciones)   Seguros y reclamaciones patrimoniales y asistencia jurídica al personal.    "1.4 Seguros contratados por otras entidades con motivo de participación de personas sin relación laboral en actividades lectivas o complementarias.  Cuando se desarrolle una actividad organizada por el centro, en la que excepcionalmente, acompañen a personas sin una relación laboral que no estén incluidas en uno de los colectivos con derecho a cobertura del seguro contratado por la Generalidad de Cataluña, deben ser miembros de una entidad, como el AMPA o una asociación de voluntariado, y que la entidad haya contratado una póliza de seguro de accidentes y de responsabilidad civil y patrimonial que dé cobertura a estas personas."   Es decir, la dirección de los centros para permitir la presencia de esas personas debía de conocer el nombre de la entidad a la que pertenecían y que dichas personas contaban con póliza de seguro. Además, no olvidemos que cualquier persona que se relacione con menores ha de haber presentado su certificado de delitos de naturaleza sexual.    Toda esta sinrazón, sin olvidar la finalidad vergonzosa de espiar sobre la lengua de uso de nuestros menores y profesores en los patios, plantea una serie de preguntas que al amparo del documento Transparencia y acceso a la información pública, deberían exigir respuesta sindicatos, AMPAS y colectivos de derechos civiles en Cataluña entre otros, sin olvidar el primer organismo que debería estar investigando esta situación de menoscabo de sus derechos a la protección que afecta a menores, la Alta Inspección en Cataluña y los Ministros de Educación y de Justicia.    ¿Acaso el 100 % de los directivos y profesores de los centros educativos en Cataluña domina el inglés? ¿Nadie se percató de esa mentira? ¿Se respetaron las directrices sobre protección de datos personales? ¿Qué función educativa y orientadora se legitimó para dicho estudio? ¿Cuál ha sido el coste económico del estudio? ¿Cómo se seleccionó la muestra de centros, profesores y alumnos? Se grabaron las conversaciones? …   Hoy ha sido el espionaje sobre la lengua de uso de nuestros menores en los patios. ¿Cuál será el siguiente motivo de espionaje? ¿Pueden nuestros hijos estar seguros en los centros escolares sin que tengamos la certeza de quien o quienes tienen contacto con ellos?    Exijamos la respuesta de la  Administración educativa         Pilar Barriendos Clavero   Profesora de orientación educativa (jubilada)

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Sigue lloviendo

Cuando sin previo aviso aparece una gotera en casa, nuestra primera reacción es recoger las gotas en una palangana o cubo, tarea que nos mantendrá en vilo mientras el agua no cese.  Sabemos que tendremos que pintar el techo con toda seguridad, pero una mano de pintura no solucionará el problema si no tomamos las medidas oportunas reparando la causa de la gotera.   El orden de los factores, entonces es: Solucionar el problema. Pintar. Quitar la palangana. No tendremos resultados positivos si alteramos ese orden.   El Gobierno de la Nación no tiene nada claro éste sencillo concepto.  Cualquiera que sea la sentencia en el juicio por el 1 de Octubre, (que espero sea ejemplar y torne su risa burlona en una retorcida mueca de padecimiento, pues no han mostrado arrepentimiento alguno, afirmando que no han hecho nada, pero que lo volverán a hacer) siguen sin hacer frente a la raíz del problema.   Los Pujol siguen impunes. Las penitenciarías catalanas funcionan para Oriol como un resort cinco estrellas, mientras no se recupera un sólo duro de lo robado por esta infame familia.  El mismo destino les espera a los golpistas, caso de ser condenados, mientras diseñan una absolución a medida sin levantar demasiadas sospechas.   Eso es pintar sin reparar la gotera.   El 155 fue un desastre. Las medidas se aplican con firmeza o no se aplican.  No intervenir la enseñanza y los medios de comunicación del régimen restaron todo destello de efectividad. Una medida que nos vendieron como salvación y esperanza de los no nacionalistas terminó siendo inspiración de las chirigotas de Cádiz.   Eso es cambiar la palangana por una más grande.   La situación laboral de nuestros cuerpos de seguridad, vergonzosa sin remedio.  No sólo eso, sino que han permitido que pisoteen su honor con acusaciones de brutalidad policial, salvajismo y otras lindezas mientras eran acosados en los hoteles, hacinados en barcos con un piolín y otras situaciones similares.  Los separatistas que afirman que fueron aporreados, si lo hubieran sido de verdad, sólo la mitad de lo que lloran, hubieran llenado los hospitales, y no fue así.   Eso es cerrar la puerta para que no se vea la gotera.   El fracaso de nuestros políticos es evidente, diría que flagrante y alevoso.  La prueba irrefutable del nefasto resultado para todas las formaciones, tiene en Barcelona su mejor ejemplo:  Magdalena Colau, alcaldesa.  Una mujer que ha reventado el buen nombre de Barcelona, llenándola de manteros, invasores, okupas, mafias...cuya pésima gestión la abocó a perder la alcaldía y que ha resultado abucheada incluso por sus camaradas, pese a volver a colgar el maldito lazo amarillo en la fachada del Consistorio como primera medida, amén de la fuga de empresas de la que puede proclamarse protagonista, del hastío de comerciantes, vecinos y turistas…   Todos ustedes, candidatos a la alcaldía de Barcelona, son responsables directos de éste desaguisado. Todos ustedes han previsto tal posible escenario, pero han sido incapaces de tomar las medidas necesarias para que no se produzca. Todos volverán algún día a pedir a los barceloneses que depositen su confianza en ustedes.   Yo no sabría si reírme, llorar o correrles a gorrazos.   Después de vendernos a "la meona" como el menor de los males, no sé cómo piensan defender su posición y mantener su dignidad al mismo tiempo, si es que para entonces queda algo en Barcelona que no necesitemos depositar en el vertedero.   Eso es perforar el suelo y que la gota le caiga al siguiente.   El resto de España sufre también los desatinos de una casta política digna de una trilogía de Stephen Hawking.   Dios nos pille confesados...

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Ética y Educación

Se están convirtiendo lamentablemente en hechos cotidianos los episodios de violencia hacia grupos o personas que, por las circunstancias que sean, no proceden como otros quieren imponer. La Sra. Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, a la que no voy a juzgar en este artículo, fue objeto de insultos, gritos, acciones violentas y demás lindezas que hubieran sido quizás incontrolablemente violentas si no hubiera mediado la acción de los cuerpos de seguridad. Paradójicamente, se declaró desolada por haber sufrido esa violencia, con lagrimita y todo, quizás habiendo ya olvidado años atrás cuando ella capitaneaba las acciones violentas de carácter semejante desde el otro lado de la valla.   Dirigentes del Partido Popular fueron literalmente agredidos en la Universidad por comandos violentos encapuchados (cosa a la que en Cataluña ya estamos acostumbrados) por ir simplemente a manifestar verbalmente su ideología política de forma pacífica en campaña electoral.   Hace unos días dirigentes y representantes de Ciudadanos, que tristemente también saben lo que es sufrir agresiones, fueron objeto de un ataque multitudinario de gente violenta que les lanzó orines y todo tipo de objetos vejatorios y, si no hubiera mediado de nuevo la fuerza de seguridad, la violencia hubiera llegado no se sabe dónde. Y esto último fue en los actos conmemorativos del orgullo gay.   ÉTICA.- Conjunto de costumbres y normas que dirigen o valoran el comportamiento humano en una comunidad.   EDUCACIÓN.- Pautas mínimas de comportamiento social que nos permiten convivir en colectividad.   No creo necesario insistir en que los episodios que estamos viviendo en España presentan total ausencia de ética y educación por parte de los violentos, cuya misión es reventar cualquier acto de convivencia. No puedo creer que a los colectivos de gays, lesbianas, transexuales, homosexuales, binarios y demás debamos considerarlos gente sin el más elemental sentido de la ética y la educación, ni tampoco a los grupos independentistas o estudiantes universitarios, porque si así fuera el drama de nuestro país sería irrecuperable y con toda seguridad acabaría mal, como ya España tuvo ocasión de comprobar en 1936, por lo que creo que debemos hacer una cierta reflexión sobre el tema.   Es comprensible la celebración del orgullo de los colectivos despreciados, oscurecidos, insultados y arrinconados durante décadas o siglos, de igual forma que es comprensible que puedan manifestar su condición sin complejos, pero las figuras estrafalarias, ridículas y grotescas que vimos no creo que se correspondan con el conjunto. ¿No es verdad señor Marlaska, señor Iceta, señor Vila o señor Collboni por citar algunos ejemplos? Y supongo que tan solo gente sin ética ni educación fueron capaces de insultar, orinarse o lanzar objetos con odio irrefrenable a quienes no piensan como ellos.   Lo mismo podríamos decir de los violentos universitarios encapuchados, pues si todos los estudiantes fueran así, vaya futuras generaciones profesionales íbamos a tener en España. Y qué decir de los violentos radicales secesionistas cuya enfermedad y odio les induce a desgañitarse en insultos hacia unas personas que hace un tiempo estaban en su mismo bando y ahora por los azares de la política se hallan más o menos en el contrario.   Pues a todos esos colectivos quisiera decirles desde aquí que, o dominan a sus violentos radicales en sus fiestas, respetando la apertura social y el marco de convivencia, o la sociedad puede darles la espalda como pago por su violencia.   Quisiera acabar apelando a la Ética y la Educación como base del respeto a la sociedad en general y a la pacífica convivencia, siendo responsabilidad de todos y sobre todo de los dirigentes y cabecillas el control de las facciones extremistas. No dudemos que si nosotros no encontramos el secreto de poder convivir, nos lo encontrarán otros, también con otros métodos y soluciones.   ¿Y cómo se llama eso?

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¿Cuantas veces es capaz Puigdemont de engañar a sus seguidores?

El aguante de los seguidores de Puigdemont es a prueba de bombas.  Eso está claro.   De los creadores de "El lunes nos vemos todos en el despacho" llega ahora "El martes nos vemos en Estrasburgo".  Y realmente todo quedaría en eso, en un jugoso chiste, de no ser por que el expresidente huido ha utilizado hasta dos veces fotografías sacadas de contexto para hacer creer a sus fieles que estaba donde no estaba.  Y de no ser porque hasta dos veces les ha hecho vaciarse los bolsillos bajo cualquier pretexto.  Y lo que queda.  Pero veamos los cuatro casos más llamativos, que realmente son dos engaños, pero repetidos.   Primer engaño de la foto falsa: 30 de octubre de 2017:   La primera fotografía con la que Puigdemont timó a sus fieles era de las instalaciones del Palau de la Generalitat vistas desde un patio interior y acompañadas de un escueto "Bon día".  Puigdemont había declarado la independencia cuatro días antes, despidiéndose de sus colegas de secesión con un "El lunes, todos a los despachos".  Durante el fin de semana un millón largo de catalanes habían inundado Barcelona de rojigualdas. Y cuando llegó el lunes, mientras Puigdemont enviaba aquella foto, ya no se hallaba en España, pues había huido camino de Bruselas mucho antes de que la justicia emprendiese acción legal alguna contra él.  Cuenta la leyenda que huyó en el maletero de un coche, aunque bién podría haber ido sentado o "reclinado" en el asiento trasero de un vehículo con cristales tintados mientras su chofer, al volante, evitaba los tramos conflictivos.  En ambos casos, los primeros engañados fueron los propios compañeros de Puigdemont, como Artur Mas (dicen quienes le conocen que soltó uno de esos improperios que afectan a la familia) y Oriol Junqueras que, algo más consecuente con su condición de presunto golpista, afrontó las consecuencias de sus actos, que incluyeron la prisión preventiva gracias a que sus compañeros huidos demostraron ante el mundo que el riesgo de fuga era real.  Otros engañados picaban el anzuelo, como Josep Rull que añadía una foto desde su despacho con el texto "En mi despacho, ejerciendo las responsabilidades que le ha encomendado el pueblo de Cataluña".  Su foto sí era auténtica.  Minutos más tarde Forcadell se presentaba asimismo en el Parlament.  Tiempo después muchos reconocerían la desolación que sintieron al saber que Puigdemon y unos cuantos escogidos se habían largado sin decirles nada.  Habían hecho el ridículo.   El resto de engañados, como es fácil suponer, fueron los centenares de ilusionados seguidores que se habían quedado de botellón en la Plaça de Sant Jaume la noche de la declaración de independencia, lanzando vivas a quien horas antes amenazaban con colgar (por Twitter) boca a bajo ante la perspectiva de que "enmendara" el golpe del 1 de octubre con unas elecciones democráticas.  Muchos no lo admitirán, pero cuando se enteraron de la fuga debió quedárseles la misma cara que cuando Puigdemont declaró la independencia y la suspendió a los 8 segundos.  El "malvado estado español" aún no se había movido, pero el amado líder ya estaba a dos paises de distancia.  Menudo héroe.   Segundo engaño de la foto falsa: 2 de julio de 2019:   Lo dice el refrán.  Si me engañas una vez, es culpa tuya.  Si me engañas dos veces, es culpa mía.  Y en Estrasburgo más de dosmil culpables pudieron dar fe de ello.  Carles Puigdemont había convocado a todo el nacionalismo en Estrasburgo para la sexagesimocuarta jornada histórica del calendario gregoriano.  Porque el expresident, aún huido y ahora acompañado del exconvicto por terrorismo y colaboración con ETA en el secuestro de Revilla, el superabogado Gonzalo Boye, se dedicaba ahora a urdir jugada maestra tras jugada maestra, todas tan sumamente geniales que triunfaban incluso al fracasar, pues tras cada ridículo teníamos ahí al abogado Boye explicando al incrédulo espectador (sobre todo de TV3) que el resultado era exactamente el que estaban buscando y que todo era parte de un sublime plan maestro que se desvelaría en su momento.   Por eso, cuando el dos de julio de 2019 se concentraron en un cruce de Estrasburgo más de dosmil nacionalistas (más de diezmil según la ANC, y seguro que medio millón según la Guardia Urbana de Colau, aunque allí no pintaba nada), Twitter comenzó a arder con la fotografía twiteada por Gonzalo Boye de una calle de Estrasburgo, acompañada del comentario: "Excelente clima en Estrasburgo. Sol y mucha gente".  Los congregados debieron entrar en éxtasis, esperando esa gran jugada maestra que por fín iba a producirse.  Mas tarde les llegó otro Tuit, esta vez de Boye desde su coche, ya en las calles de Estrasburgo, dando a entender, sin decirlo, que el "presidentlegítim" viajaba con él.  Los congregados, que a buen seguro fantaseaban con persecuciones a lo Jason Bourne, recibieron el previsible jarro de agua fría cuando Boye les comunicó, con ese rostro de mármol de Carrara que solo Artur Mas ha logrado presentar, que Puigdemont "no iba a asistir" porque a lo mejor "le detenían".   La diferencia entre el primer engaño y este segundo la hacen los más de quinientos euros por barba (es un decir, lo de la barba) que ha tenido que "apoquinar" cada uno de los "oprimidos" que se ha desplazado a Estrasburgo en avión (en serio, es necesario ahorrar toda la vida para lograr ser un oprimido "com cal").  Los asistentes desplazados en autobús se gastaron algo menos, pero al menos han conocido una capital distinta de Barcelona y les queda el consuelo de suponer que posiblemente la mitad de su billete se ha pagado con los impuestos de todos los catalanes, incluidos los "botiflers".   Primer engaño del crowfunding imposible: 18 de noviembre de 2018    Volviendo a los aciagos tiempos en que Puigdemont homenajeó a su abuelo paterno emulando en un maletero la fuga pirenaica de aquél, la principal preocupación del fugado era la liquidez.  El empresario "convencido" Jami Matamala acompañaba al huido pagando todos sus gastos, pero eso no podía prolongarse eternamente.  La falta de dinero podía acabar rápidamente con sus espectativas y el lujoso palacete de Waterloo era un pozo sin fondo cuyo alquiler salía por unos 4000€ mensuales (jamás un autentico exiliado tuvo tanta liquidez) y cuyo gasto parecía muy difícil de justificar, por más que se le llamase pomposamente "la casa de la república".  En consecuencia el 19 de febrero de 2018 Puigdemont creó la organización CATGlobal destinada a canalizar el dinero de las donaciones ciudadanas.  Pero estas donaciones, inevitablemente, iban menguando.  Por tanto en noviembre del mismo año Puigdemont inventó el "Consell para la república" (Un reciclado de la antigua propuesta del "Consell de la república"). Una sociedad opaca de cargos no electos que actuaría como gobierno paralelo, pero que no se pondría en marcha hasta contar con (atención) un millón de socios.  Y cada socio tendría que pagar diez euros.  De salir bién, diez millones de euros que llenarían las arcas del inquilino de Waterloo.  El problema es que la gente no picó.  O más exacto sería decir que picaron 60.000 personas, que es un fracaso rotundo, pero que no dejan de ser 600.000 euros que pagan gastos varios del palacete.   Segundo engaño del crowfunding imposible: 10 de mayo de 2019   Se acercaban las elecciones Europeas, y Puigdemont no dudó en Presentarse aunque ello significase renunciar a ser el "presidentlegitim" y aunque hubiera cuestionado la propia institución Europea en directo y por televisión.  Al fin y al cabo lograr un escaño era viable y la codiciada inmunidad podría protegerle un tiempo de tener responder de sus actos.  Además, el sueldo de eurodiputado solucionaría parte de sus problemas financieros, que Matamala tenía dinero pero cada vez le costaba más soltarlo.  El consell de la república no servía para nada y animar a contribuir ya no daba más de sí.  Así que este pasado mayo el expresident puso en marcha otro crowfunding.  El objetivo esta vez era más modesto: solo pedía 250.000 euros para realizar, imprimir y enviar las papeletas electorales de su candidatura.  Poco en comparación de los diez millones que pidió antes.  Ninguno de sus fieles cuestionó que a dos semanas que faltaban de las elecciones las papeletas ya estaban diseñadas (con la vistosa foto del líder en lugar de logotipo alguno), probablemente impresas y muchas de ellas ya enviadas, amén de que tal hazaña se podía llevar a cabo por un importe mucho menor.  Nada de eso importaba.  Se pidió.  Y la gente picó.   ¿Y el próximo p'a cuando?   Los que sí han disfrutado de lo lindo han sido los internautas, especialmente los constitucionalistas (Y algunos indepes también. ¿Por qué no decirlo? Esto ya solo se lo toma a pecho Pilar Rahola).  Los memes sobre las próximas "jugadas maestras" de Boye y Puigdemont se han sucedido sin solución de continuidad.  Fotos como la de Estrasburgo usada por Boye (una de las primeras que encontrarás si buscas "Estrasburgo" en Google) han dado paso a fotos de la estación internacional con jocosos comentarios como "que buena noche se ha quedado aquí, en órbita".   En serio, para qué continuar.  Podeis imaginar el resto.  El tema da para mucho.

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La censura nacionalista

Soy Jandro Lion, policía nacional y youtuber a favor de la ley y la constitución.   Desde hace tiempo llevo notando en mis propias redes sociales que cada vez que hablo de EhBildu, La CUP, ERC, o hago críticas en contra del Independentismo o de los Mossos de Esquadra, que en vez de defender la unidad de España solo muestran acercamiento a plataformas como ANC y que evidencian una actuación grotesca a favor de un Golpe de Estado encubierto, postura que ejemplifican casos como el de Albert Donaire, el mosso nacionalista, o estas últimas detenciones por quitar lazos donde han agotado las 72 horas de privación de libertad, y a los detenidos les han metido hasta como "Grupo Organizado criminal", veo como se desmonetizan ese tipo de vídeos de mi canal, aumentan comentarios de usuarios insultándome, o incluso llegan finalmente a conseguir eliminármelos porque Youtube usa algoritmos, no puede revisar uno a uno todos los vídeos, y el independentismo aprovecha esta situación.   Quiero explicar con esto que estoy detectando campañas masivas por parte de grupos afines al separatismo, e incluso trabajadores de la Plataforma Youtube que detectan y denuncian masivamente en diversas redes sociales, especialmente Facebook, Twitter y Youtube. Tal es así que esta semana me han censurado el Twitter por 7 días, donde he podido comprobar que la actuación viene de Publico.es y del mosso Albert Donaire.   Lo mismo le ha pasado a mi amiga Inma Alcolea, Mossa de Esquadra Constitucionalista a la que han censurado su cuenta de Facebook.   ¿Hasta cuando?...   Está claro... Hasta que quiera el Congreso de los Diputados.   ¿Aguantaremos los ciudadanos?   Esa es la gran duda que tengo, porque a este paso creo que no.

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La agresión a la niña de 10 años por su maestra independentista no es tan importante

Una profesora grita a su alumna cuando ve que ha dibujado una bandera de España.  Rompe el trabajo de la niña ante los demás niños. La levanta en volandas de su silla, la tira al suelo y luego, agarrándola del cuello, la arrastra fuera de clase y la deja sola en el pasillo.   Estos son los hechos reconocidos por la niña, por sus padres, y por el resto de niños del aula.  Y son también hechos que cuadran con los partes de lesiones del hospital, aunque la profesora reconoce poco más que la expulsión del aula y la rotura del trabajo en clase, pero reduce la agresión a algo muy leve.   Esta noticia, que ha indignado a todo el mundo, no descalifica por sí sola al nacionalismo.  Al fin y al cabo, como seguramente algún separatista afirmará, esa maestra no les representa.  Una persona puede tener problemas personales, o psiquiátricos, o ser una radical que se sale del promedio del activismo de paz y sonrisas del independentimo más "razonable".  Podrían haber mil excusas para que el imperdonable acto de esta maestra no salpicase a todo el nacionalismo catalán, porque un movimiento que une a alrededor de dos millones de personas no puede ser juzgado por los actos de un solo individuo.   Sin embargo la reacción del independentismo si que es relevante.  Y ha sido una reacción variada, pero sobre todo espontánea, a menudo incluso desproporcionada.   Las voces más habituales se han apresurado a negar la mayor.  Empezando por el habitual Gabriel Rufián, para el que la noticia "pinta falsa, igual que el medio", refiriéndose el diputado al diario ABC (será que debe ser su diario de cabecera, ya que la noticia ha aparecido prácticemente en todos los medios de prensa, radio y televisión).  Otras muchas voces, que ante una situación inversa se rasgarían las vestiduras pidiendo justicia y mobilizarían a sus bases en concentraciones masivas, convirtiendo a la niña en poco menos que Ana Frank, se han apresurado a negar categóricamente un hecho del que apenas conocían nada pero que ahora es cada vez más difícil desmentir.   Muchos han optado por minimizarlo. Entre ellos el más relevante es el nacionalista Jesús Viñas, responsable de los Servicios Territoriales de Educación cuya sede se mantuvo durante tiempo adornada con lazos amarillos y que también comparte lazo amarillo con la profesora.  Viñas cerró la investigación con toda celeridad (en menos de 24 horas) redactando un informe que exculpa a la profesora sin haber hablado siquiera con todas las partes afectadas (los propios padres de la niña han conocido el informe por los medios).  En ese informe se apoya 100% el relato de la profesora diciendo que la agresión no fué tal, que las lesiones fueron algo muy leve y, sobre todo y por encima de todo, que el dibujo de la niña no fué rechazado por motivos ideológicos, que es el matiz que más parece importar al independentismo.  Para reforzar su tesis tanto la maestra como el responsable de educación alegan que otros dibujos de otros niños también fueron objeto de desaprobación.  Lo que ninguno de los dos explica es por qué únicamente se gritó a esa niña, por qué solo se la humilló a ella al romper en público su dibujo con banderas españolas delante de los demás niños, por qué solo ella fué expulsada de clase y dejada sola en el pasillo.  Y naturalmente, por qué solo ella fué objeto de esas agresiones tan "leves" pero tan documentadas por el parte de urgencias del hospital.   La reacción de los medios "a sueldo" también ha sido destacable.  No es necesario mencionar todas las negaciones y tergiversaciones de los pequeños pero hipersubvencionados digitales nacionalistas.  Todos podemos imaginar hasta qué punto pueden ocultar o incluso invertir los sucesos, pero una muestra sería el digital "La República", para el cual la reacción de los padres de los demás niños al día siguente de la agresión, colgando en la puerta del colegio dibujos de sus hijos con banderas de España y frases como "a los niños no se les pega" fue calificada literalmente como "un ataque fascista" contra el colegio.  Sin embargo lo más relevante es como se han pronunciado los grandes medios.  La Vanguardia del conde de Godò titulaba que se había abierto "una investigación" porque una maestra había "roto un trabajo de clase" de una alumna que "dibujaba banderas españolas", así en general, sin especificar cuantas ni donde las dibujaba.  Un titular tan abierto que dejaba todo en el aire, no ponía el énfasis en ninguna agresión y permitía al lector nacionalista consolarse pensando que la niña podía de hecho ser una pequeña gamberra que pintaba banderas españolas en las paredes de los pasillos.  TV3 tampoco se quedó a la zaga.  Para la televisión independentista lo que se investigaba fue si la profesora solo "rompió un dibujo de una bandera española".    Los sindicatos, más o menos dependientes de las subvenciones del nacionalismo, corrieron a defender a "su" víctima.. la maestra.  Criticaron duramente la "persecución" y la "criminalización" a la que estaba siendo sometida la presunta agresora.  Criticaron también que algunas personas la hubieran identificado públicamente.  En eso sí estoy de acuerdo.  Eso es totalmente rechazable y mas propio de CUPaires que de demócratas.  Sin embargo, a la niña agredida los sindicatos la dejaron abandonada.   Llegamos al ámbito más bajo pero más virulento: las redes sociales.  Quienes no querían o no podían negar u ocultar los hechos optaron por desprestigiar a las víctimas.  Dado que el colegio tiene un alto porcentaje de población de etnia gitana, árabe y de otras procedencias, no han tardado en llegar tuits en los que se afirma que la niña es gitana o incluso de que tiene familiares en la carcel.  Tanto si la niña es gitana como si no, la violencia no está justificada y el racismo y la gitanofobia esgrimidos por esta "gente de paz" han sido vergonzantes.   Finalmente buscamos las voces que, dentro del independentismo, condenan la agresión.  Si, las buscamos, pero apenas hay, o en todo caso no se las escucha.  Cualquier tímido intento del estilo "no me lo acabo de creer, pero si fuera así, condeno totalmente la violencia, tanto de un lado como del otro.." es prontamente silenciado o superado por las furibundas negativas del resto del independentismo.  Porque eso no puede ser.  Porque "la revolución de las sonrisas" no cuadra con una maestra que pega a una niña pequeña por dibujar una bandera.  Seguro que tuvo que ser al revés.  Seguro que la profesora debe haber aguantado lo indecible.  Seguro que Torra la propondrá, antes o después, para la Cruz de Sant Jordi.

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MENA a la CATALANA - Menor Escolar Nacionalista Adoctrinado

Escolares de corta edad paseando en fila por la calle custodiados por sus monitoras. En lugar de entonar Sol Solet, o el actual Baby Shark, el grupo escolar vocifera al unísono y en un bucle infinito la máxima separatista “llibertat presos polítics”.   Debe tratarse de alumnos pertenecientes a un centro formativo de alto rendimiento para niños superdotados, dado que a su pronta edad ya asimilan conceptos como política, que les permite discernir entre presos comunes y presos políticos de forma consciente, por propia voluntad y en un entorno de libre expresión.   De no ser así, se trataría de una muestra más de cómo numerosos docentes en Cataluña utilizan su influencia en unas mentes en formación para encaminarlas hacia intereses ideológicos partidistas, convirtiéndolos en unos “MENA a la catalana” (Menor Escolar Nacionalista Adoctrinado).   La Generalitat tiene competencia plena en materia de educación, por lo que es la responsable de estas prácticas de adoctrinamiento separatista ya sea por fomento, permisibilidad o negligencia. Lamentablemente la solución está en la mano de los mismos que han originado el conflicto, los “NINI políticos”: NI gobiernan, NI trabajan.   Estos pseudo-políticos vagan ociosos mirando con desprecio a la Constitución y con descaro a la Ley, con la tranquilidad de tener a sus hijos matriculados en colegios privados donde no se admiten las prácticas nocivas que promulgan sus progenitores.

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La niña que ya nunca será nacionalista

Este pasado lunes los niños del colegio Font del Alba realizaban actividades para despedir el curso escolar.  Una de ellas era dejar constancia en el álbum de la clase con un saludo, un dibujo.. Una niña de diez años dibujó una bandera y un "viva".  Nada fuera de lugar.  En las aulas catalanas es común que los profesores animen a los niños a dibujar banderas esteladas, vivas a Cataluña o lacitos de un único color.  El problema con el que se encontró la profesora es que la niña de diez años había dibujado varias banderitas Españolas.  Y el saludo que las acompañaba era "viva España".   La senyoreta Miriam, la profesora, apenas se detuvo a pensar.  ¿Quién sabe qué emociones debieron recorrerla? ¿Indignación? ¿Rabia? ¿Tal vez miedo a que padres y profesores viesen ese símbolo prohibido, ensuciando de forma indeleble el anuario de su clase, y la culpasen a ella por no haber sido tan enérgica en el aula con los mensajes nacionalistas como lo era en su cuenta de facebook?   El caso es que la profesora, según declara la niña, empezó a gritar a su alumna, agarrándola por la camiseta y tirando de ella (supongamos que simplemente para apartarla del perjudicado anuario) con lo que la hizo caer al suelo y golpearse con fuerza la espalda.  A parte de las contusiones y el dolor ("dorsolumbalgia" se describe en el parte de lesiones del hospital) la niña tiene una hernia inguinal que precisa intervención, con lo que la caida al suelo hubo de ser dolorosa de necesidad.   Podría considerarse un lamentable accidente producto de una reacción desafortunada si a continuación la maestra no hubiese agarrado a la niña por el cuello (según su declaración y la de sus padres en el hospital) y la hubiese expulsado de clase de esa indigna forma.  Completan el parte de lesiones los dolores de torax y una probable lesión en el meñique de la mano derecha.  Pese a todo y por fortuna, el hospital califica las lesiones como leves.  Los padres de la niña, en cualquier caso, han anunciado que denucciarán la agresión de la profesora por vía penal, para lo que cuentan con el apoyo de la asociación constitucionalista S'ha Acabat!, tal y como informa Crónica Global.    A los diez años una niña tiene muchas formas de saludar al verano.  Tal vez sea demasiado joven para hacerlo desde el patriotismo (cosa que sin suda ha copiado de los padres) y desde luego es demasiado joven para hacerlo desde el nacionalismo (que sin duda predica su profesora).  Pero el caso es que esta niña ya ha aprendido la diferencia entre ambos.  El patriotismo es orgullo por el pais en el que vives, y el nacionalismo también.  Pero el nacionalismo requiere un enemigo, alguien a quien odiar.   Probablemente esta niña jamás hubiera sido independentista.  Al fin y al cabo un niño no dibuja banderas de España si no lo ha visto hacer en su casa.  Pero ahora ya es una certeza.  Cada vez que esta niña vuelva a oir hablar del "mandato democrático", de la "gente de paz" o la "revolución de las sonrisas", probablemente recuerde las manos de la maestra en su cuello y la visita a la unidad de pediatría del Hospital de Terrassa.  O tal vez, lo que la recorra como un escalofrío sea el recuerdo de los gritos exaltados y reprobatorios de la de la senyoreta Míriam.   Seguramente el independentismo ha perdido para su causa a una niña de diez años, y no es poca cosa.

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Alta política en Barcelona

Aún es incierto el desenlace del gámbito que se juega en la capital catalana, pero las piezas están sobre el tablero y la jugada se desarrolla en unos términos que no se habían visto en España en mucho, mucho tiempo.   De una parte, la falsa derrotada, Ada Colau, último baluarte del comunismo populista duramente abatido en toda España, que ya se veía vencida por su indiscutible mala gestión.  De otra, una Esquerra Republicana, crecida y triunfadora, que le arrebata el podio a Colau por la mínima y que cree llegado su momento al recoger los restos de los naufragios de la CUP y del partido del nombre cambiante.   Los demás no pueden rivalizar.  Han de ser meros espectadores.   Pero no rivalizan.  Bajo el podio, Manuel Valls desafía a Rivera y echa a andar su calculadora (esa que parece haber perdido Meritxell Budó) y lanza una jugada inesperada:  Todos sus apoyos son para su rival, Ada Colau, si elige pactar con los socialistas.  Sin nada para él.   Algo nunca visto.  Una jugada de estadista.  Valls sabe que su escaso poder es, pese a todo, un gran poder, y en su campaña prometía "no a la independencia", por lo que se decanta sin rubor alguno por cumplir lo prometido, por el diablo conocido, por el mal menos malo.  Y sabe que sus bases no se lo reprocharán.   Colau duda.  Podría entenderse con los Socialistas.  Ya lo ha hecho antes.  Pero no es eso lo que quiere.  No desea cerrar las puertas a Esquerra Republicana.  Al fin y al cabo, Colau votó doble si en aquella parodia de referéndum conocido como el 9-N, deseando con ilusión que Cataluña dijese adios a España, aunque no puede decírselo así a sus bases.  No la votarían, sino que la botarían.   Así que juega a escudarse en un "gran pacto de izquierdas", para no decir adiós a su Ernest Maragall, que la seduce mientras sostiene con una mano sobre su hombro la chaqueta echada a la espalda que no ha soltado en toda la campaña. Como si Esquerra tuviese algo más de izquierda que la que adorna su nombre.  Como si sus carteles electorales hubiesen estado llenos de propuestas sociales en lugar de lazos y fotos de presos.  Por tanto Colau menciona la connivencia del PSOE con el artículo 155 (si, el que evitó el golpe de estado) y da un tímido paso atrás.   Y entonces Collbony también se mueve.  Da él también un paso adelante, y emulando a Valls (como diciendo "por mí que no quede") declara que la alcaldía tampoco es obstáculo.  Que Colau no debe preocuparse por disputarse con nadie el trono de hierro, y que puede volver a ser, si lo desea, la alcaldesa "superpower" de Barcelona.   ¡Qué situación para Colau!  Atrapada entre su (no tan) oculto deseo independentista y su (manifiesta) egolatría.  Poder ganar por mayoría indiscutida aún habiendo perdido.  Cuatro años más de chollo y bicoca pese al nefasto legado solo a cambio de no mojarse más de lo que lo ha hecho hasta ahora.   Porque Barcelona ha hablado.  Un 60% ha votado izquierda, efectivamente.  Y un 60% ha votado NO al nacionalismo.  Ese maldito doble eje de la política catalana..   Los de Esquerra ladrarán airados, sin duda.  Dirán que Colau ha traicionado el "mandatdemocrátic" de los barceloneses al aislar a la fuerza más votada.   Pero, en fin, ellos hicieron lo mismo en el parlament con Ciudadanos, ¿No?.  Además, todo puede justificarse con las palabras adecuadas, y Colau ya lo ha hecho antes.   ¿Qué podrá más?  ¿Qué decidirá la alcaldesa?  ¡Ah!, esa brillante palabra... "alcaldesa"..

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TV3, la metadona del 'procés' nacionalista

Lo confirman los últimos estudios de audiencia.  El televidente independentista calma su ansiedad en la TV3.  Desde antes de las leyes de desconexión y el referéndum ilegal, la televisión pública de Cataluña, con su inequívoco sesgo independentista, ya era la preferida del nacionalismo.  En incluso tras aquellos días el público secesionista buscaba con avidez la repercusión mediática del desafío en medios nacionales de izquierda y críticos con el gobierno de derechas (léase la sexta) y en diarios internacionales que se habían dejado llevar por el aparente buenismo de los líderes nacionalistas y por la violencia acrecentada por las fake news.   Pero ante la ausencia de apoyos internacionales y la generalización de las críticas tanto a la forma como al fondo de la acción separatista, el público pro-secesión se ha quedado cada vez más huérfano de medios que avalen o al menos disculpen las actuaciones del nacionalismo catalán.  Los diarios internacionales que simpatizaban con la causa del independentismo ahora la cuestionan, los líderes que apoyaban al "exiliado" Puigdemont ahora no quieren fotografiarse con él, y las televisiones que asumían el marco mental nacionalista se distancian cada vez más de unas acciones que poco tienen que ver con las palabras con que se adornan.   Resultado de ello es que al televidente nacionalista le asalta esa frustración de la que tantas veces avisó el anterior presidente español, Mariano Rajoy, (en lo que sin duda fué uno de sus poquísimos aciertos).  Y esa frustración, ese alejamiento entre la realidad manifiesta y las espectativas creadas, solo encuentra alivio en TV3 y el canal 3/24, así como en Catalunya Radio.   Sin TV3 el nacionalismo se hubiera sentido vapuleado por mazazos tan contundentes como la resolución del Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo contra la denuncia de los parlamentarios independentistas, que no solo niega violación alguna de sus derechos sino que descalifica los presuntos fundamentos democráticos del referéndum del 1 de octubre.  Sin embargo ahí está TV3, reciclando uno de esos informes que cuestionan la prisión preventiva y que ha sido elaborado por un pequeño grupo colaborador ONU, haciéndolo pasar en prime time como si las propias Naciones Unidas, en sesión plenaria, exigiesen a España la liberación de los "presos políticos".   Efectivamente, los canales de la CCMA, feudos de las incansables Pilar Rahola y Mónica Terribas, siguen siendo el filtro de color (amarillo) a través del cual el televidente independentista puede seguir el juicio del "procés" pensando inocentemente que a quien se está juzgando es al estado español.  Este televidente sufriría una auténtica angustia al visionar en crudo el streaming en directo del juicio, los demoledores argumentos con que los propios Mossos (e incluso la misma directiva de TV3) desmontan las endebles defensas de los acusados.  Es necesario el hábil editaje de la televisión independentista y los comentarios triunfalistas de presentadores y tertulianos de un mismo signo y color (otra vez el amarillo) para que el televidente nacionalista pueda respirar con más calma y seguir pensando que no pasa nada, que "lo tenemos a tocar".   A falta de la droga dura que desde hace siete años ha recibido en vena, esta metadona le permite alejar de sí la sombra de la depresión, ese bajón que irremediablemente sigue a un estado de euforia prolongada inducida por medios artificiales.   Desde luego, es mejor la metadona que el síndrome de retirada, agresivo y violento, que experimentan aquellos a los que TV3 ya no hace ni efecto, a los que salen a la calle y ven que su república no existe.  Por que esa reacción sí puede ser peligrosa.  

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El enemigo es el diálogo

Muchas voces, dentro y fuera del nacionalismo, opinan que el veto de los partidos independentistas a Miquel Iceta es un tiro en el pie.  Iceta había sido criticado por demasiado "blando" con el nacionalismo por criticar el denostado 155 al que su partido apoyó, (que lejos de ser un horrendo abuso a las instituciones supuso la recuperación de la democracia) y sus deseos de indulto a los presos, su federalismo indisimulado y sus comentarios a favor de un referéndum acordado "si se diese la mayoría suficiente" que habían levantado ampollas en sus compañeros de formación.  Ni siquiera los comunes se habían mostrado jamás tán comprensivos, tan tolerantes, tan dialogantes con el nacionalismo.   Y por eso su figura al frente del Senado era tan relevante: Un catalán dialogante más allá de lo aconsejable como cabeza del cuarto poder. Un señor que nunca ha destacado demasiado pero que no le cae mal a nadie porque no quiere ni puede disimular su tendencia al baile y al histrionismo, tan estrafalario como simpático.  Todo un gesto de que el diálogo, si se pretende, tiene esta vez en Madrid a un interlocutor real le pese a quien le pese.   Y es esta situación la que alarma tanto a Esquerra Republicana como al PDECAT.  Su estrategia se ha basado siempre en una persistente reclamación de diálogo, aunque siempre en unos límites que lo hacían inviable.  Una gestualidad que otorgaba buenos réditos entre sus seguidores y les hacía autoconvencerse de lo buenos, democráticos y dialogantes que eran frente a un gobierno "del estado" intransigente y abusón.   El diálogo, el auténtico diálogo, es su enemigo.  Pero el diálogo de verdad, aquél en el que ambas partes ceden un poco.  Porque cuando se defiende una posición de máximos en un juego del todo o nada, el compromiso jamás se logrará en uno de los extremos.  Y el extremo es la única meta de un nacionalismo catalán que no ha sabido o no ha podido ir adaptando su relato para adecuarlo a la realidad.   Por eso su veto a Iceta, tiro en el pie incluido, es tan coherente.  No están listos para dialogar. Porque dialogar significa ceder;  y si ceden un milímetro, su combustible electoral se agotará y pueden acabar tan "exiliados" como Puigdemont, pero no de la justicia Española, sino de los furibundos Hoolligans que ellos mismos han creado.  

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La muerte del pensamiento crítico - ¿Por qué somos tan manipulables?

¿Qué nos pasa? El mundo parece enfrentarse a un importante retroceso en el pensamiento crítico de las masas.  El grito siempre parece más fuerte que el diálogo y el puño más poderoso que la mano tendida.  En todo el mundo, millones de personas inteligentes se convirten en rebaños acríticos dispuestos a dejarse llevar por idearios tan simplistas que avergonzarían a un niño, cegada la razón por una emoción facilmente manipulable y manipulada.  Este artículo no pretende realizar un análisis riguroso, pero sí plantear diversos escenarios, conceptos y preguntas que pueden tener relación. La egolatría del liderazgo No podemos negarlo.  Muchos líderes mundiales, y en especial los más poderosos, son grandes ególatras con actitudes peligrosas y un un equilibrio mental cuando menos discutible.  Donald Trump, Kim Jong Un, Vladimir Putin, Nicolás Maduro, Recep Erdogan.. son ejemplos opuestos al sentido común y al razonamiento, que contrastan con otros líderes más templados y razonables como Angela Merkel, o Emmanuel Macron.   Su belicismo, su egoismo y su falta de escrúpulos es tan palpable que cabe preguntarse cómo es posible que atraigan a tanta gente. Emotividad frente al razonamiento Gobernar es difícil.  Eso lo saben todos los que lo han intentado.  Difícil de hacer, frustrante, y sobre todo difícil y aburrido de explicar para una audiencia a la que se acostumbra a tenerlo todo bién explicado, de forma rápida y breve.  Por tanto, los eslóganes simplistas, "Juntos por el Si", "Brexit significa Brexit", "Hagamos América grande otra vez", "España nos roba", levantan emociones básicas que buscan provocar euforia, catarsis o rencor.. y que sustituyen a los programas de gobierno en las mentes de innumerables electores que se tienen por razonables.  La decadencia de los gestores No es la causa, pero sí la excusa.  Los buenos gobernantes son buenos gestores, pero cuando los gestores llevan tiempo administrando la logística de un país, a menudo se sirven de ella para sus fines particulares.  Cuando esa debilidad sale a la luz, los populismos de retórica breve y sentimientos inflamados tienen algo a lo que agarrarse para criticar, no ya la debilidad del sistema, sino al sistema en si.  La corrupción en la democracia puede ser usada por los arribistas para negar la democracia misma. La radicalización paulatina El germen de la destrucción puede plantarse a partir de una reivindicación muy razonable, aunque no siempre cierta (las balanzas fiscales, una desigualdad ante la ley) cuando lo que se pretende es una división por motivos mucho menos razonables (la raza, la lengua, la religión).  Esa reivindicación inicial puede ser asumida desde la razón, mientras que la emoción tras ella se contagia a quienes se suman.  Tras un bombardeo lento, constante, paulatino, las emociones (de orgullo, alienación y rencor) son lo que quedan, y el razonable y pacífico discrepante del principio es ahora un furibundo y convencido fundamentalista. El acto de fé La mayoría de personas no somos capaces de cuestionar las bases de nuestra ideología de forma constante.  Ese es un defecto inherente al ser humano.  De jóvenes podemos ser fácilmente convencidos de algo y de lo contrario, pero cuando una ideología adquiere la calidad de dogma, cuando la interiorizamos y vivimos acorde a ella, dejamos de cuestionarla.  A todos los niveles, esa ideología usa en nuestra mente los mismos mecanismos que la religión, y es igualmente incuestionable. La dificultad de rectificar Y no solo dificultad, sino en muchos casos imposibilidad.  Una vez una persona lógica, razonable y consciente asume una ideología en calidad de dogma de fe, es ciega a cualquier evidencia que la desmienta.  Los argumentos (ciertos o falsos) fueron básicos para formar su fé, pero ahora es la fé la que se esfuerza en crear argumentos para rebatir lo que el convencido ve, lo que el convencido oye, e incluso lo que siente.  Para no sufrir, para no admitir la verdad de que tal vez se ha equivocado, y ha desperdiciado parte de su vida y su energía en un camino incorrecto. Finalmente Las ramificaciones de estas ideas escritas a vuelapluma son muchas, y las posibles soluciones exceden el propósito de este artículo, pero muchos de estos factores se esconden en mayor o menor proporción en muchas luchas furibundas que arrastran a masas guiadas por líderes inconscientes.  Sean populismos de izquierda, nacionalismos de ultraderecha (disfrazados, tal vez, de ultraizquierda), fundamentalismos machistas o feministas (la igualdad de sexos es una causa noble, pero sus militantes son tan manipulables como el resto), todos beben de estas fuentes en diferente medida.  Del régimen de Maduro al de Hitler, del de Franco al de Mussolini, De Milosevic a Puigdemont.  Siempre ha habido y habrán movimientos nacionalpopulistas, y siempre gente que crea que tras ellos está la salvación. ¿Qué se ha hecho del pensamiento crítico?    

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Diferencia entre libertad de expresión y totalitarismo

En los últimos días, el presidente de la región española de Cataluña, Quim Torra, juega al juego de despistar al gobierno de España y a la junta electoral, que le han indicado en varias ocasiones que los espacios públicos han de mantenerse libres de simbología política, y muy especialmente en época electoral. En un alarde de demagogia, el presidente regional, siguiendo las instrucciones del ex-presidente fugado a Waterloo, ha retirado en primer lugar el cartel en el que calificaba a los políticos juzgados por el golpe de estado de "presos políticos" y ha colocado en su lugar otro cartel en el que sustituye el lazo amarillo por uno blanco.  Tras un segundo aviso, ha retirado este segundo cartel, pero horas después ha colgado en su lugar una tercera pancarta en la que reivindica la "libertad de expresión" y hace referencia al artículo 19 de la declaración universal de los derechos humanos.   Al mismo tiempo anima a todos sus fieles a colgar tantos carteles y pancartas de su ideología como sea posible. Ello suscita varias e interesantes reflexiones: 1º La ocupación constante, forzada y abusiva del espacio público por parte de una única ideología, que además retira cualquier otra simbología y vigila que nadie toque sus símbolos, ya tiene un nombre.  Totalitarismo. 2º La libertad de expresión la ejercen las personas de forma libre y voluntaria.  Y esta libertad, como todas, acaba donde empieza la del vecino.  No puede invadirse todo el espacio público con una única simbología desde instituciones que pertenecen a todos y retirar sistemáticamente (como hacen las brigadas censoras de la alcaldesa de Barcelona) cualquier simbología diferente.  Cualquier ciudadano europeo puede entender este concepto.  La única manera de no entenderlo es no querer entenderlo. 3º Finalmente, y como todos los mensajes del nacionalismo catalán, estos carteles se expresan en dos idiomas: catalán e inglés.  Es curioso que la lengua más hablada de Cataluña, el español, (que en Barcelona habla más del 75% de habitantes) sea siempre excluida de los mensajes del nacionalismo, y en cambio se utilice el inglés para su difusión internacional.  De hecho, no se ha impreso un solo cartel de "libertad presos políticos" en la lengua mayoritaria de los catalanes pues, como dijo recientemente una política nacionalista "es la lengua del enemigo". Es conveniente no caer en estas manipulaciones de concepto, tan queridas por el nacionalismo. - El totalitarismo NO es libertad de expresión. - Los políticos juzgados por el golpe de estado NO son presos políticos. - Y la república catalana NO existe. Son cosas fáciles de entender, si se quieren entender.

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Supergirl contra los CDR

¿Os imagináis a los superhéroes americanos defendiendo a la gente de malvados CDR que pegan a la gente portando esteladas? Pues no es necesario que lo hagáis.  Podéis verlo en televisión.   El mundo nos mira, afirman los independentistas. Y es cierto.   Esta semana visité a mi hermana, y en una de esas largas sobremesas, los niños abandonaron sus sillas y se pusieron al televisor. Los adultos solemos abstraernos de sus conversaciones hasta que algo que dicen nos llama la atención. En este caso fué una frase corta:   "..Supergirl les está protegiendo de los CDRs.."   Obvia decir que la conversación en la mesa de los adultos se detuvo momentáneamente entre risas.  Fue entonces cuando me fijé en lo que veían. Mi hermana es seguidora de las series de superheroes de DC, y suele ver los episodios de Supergirl cuando se emiten en Estados Unidos. En aquél momento, SuperGirl se enfrentaba a unas fuerzas paramilitares vestidas de ocre, que con la cara tapada y una estrella amarilla en el pecho, atacaban a los superhéroes al grito de "expulsemos a los invasores", frase calcada a la que pronunció Puigdemont en una conocida locución.   Nunca me acabará de sorprender la receptividad de los niños, que habían reconocido un paralelismo bastante obvio. Por curiosidad seguí viendo el episodio, y los paralelismos no acababan ahí. Los comandos paramilitares que mi sobrino había identificado como CDRs eran racistas y despreciaban a los superhéroes porque muchos eran de otros planetas, se dedicaban a patrullar los barrios e identificar a los "invasores", y marcaban sus casas con pintura afirmando que "la tierra siempre sería de los humanos". Más adelante acosaban y agredían a los marcados. Le pregunté a mi sobrino si eran los villanos del episodio, y me dijo que eran los villanos de toda la temporada.  Superman, Supergirl, Manchester Black y otros héroes del universo DC que no reconocí se aliaban para defender a la gente de los supremacistas de amarillo. En una mareante coincidencia, el líder de los comandos racistas era enviado a prisión por alentar a la violencia.. ¡y sus seguidores se manifestaban en las calles reclamando la libertad del "preso político"! ¡Literalmente!   Ya en aquel momento pensé que tal cúmulo de coincidencias bien merecía un artículo, y eso que aún no había visto la imagen que me despejó todas las dudas.   El presidente de los Estados Unidos (un recuperado Bruce Boxtleiner) alertaba de la corriente fascista que se levantaba con las concentraciones populistas que exigían la liberación del "preso político", y un televisor en su despacho emitió ¡imágenes de una manifestación del independentismo catalán!. Aquél televisor presidencial se llenó de manifestantes con esteladas, tanto esteladas azules como esteladas amarillas, las que usaba "terra lliure" y que ejemplificaban el lema de los supremacistas terrestres "Tierra Libre".. de invasores.   El episodio que vi es el nº 12 de la cuarta temporada. Lleva por título "The Menagerie" (La colección de fieras), y se emitirá próximamente en HBO. Y es solo un ejemplo de como la visión del mundo ante el independentismo catalán está cambiando. Hace unos meses, las banderas esteladas podían verse en manifestaciones pacíficas en china, mezcladas con símbolos de libertad. Hoy cada vez más el acervo cultural las enmarca en movimientos xenófobos, insolidarios y excluyentes. Algún guionista de DC lo ha sabido ver.   El mundo nos mira, afirman los independentistas.   Pues es cierto. Y no le gusta lo que ve.

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Risas que hielan la sangre en Amer

Amer es el pueblo donde nació Carles Puigdemont.  Es una pequeña y bonita aldea de la Gerona rural, con poco más de 2200 habitantes.  De ellos, 1514 tienen derecho a voto, y la mayoría votan al partido de su vecino nacionalista, el líder cuya efigie adorna la plaza.  Sueñan con liberarse de quienes no piensan como ellos, y por eso, cuando los representantes de partidos políticos no nacionalistas les "provocan" (simplemente yendo a su pueblo) se creen en la obligación sana y cívica de "echarles".  Evidentemente no es sencillo, ya que la ley dice que todo el mundo tiene derecho a expresarse, por lo que los agentes de la ley impiden las agresiones, dificultan el lanzamiento de objetos y demás boicots.  Pero siempre les quedan las risas.   Y reirse de los discrepantes debe ser sano, pues hasta el líder de los nacionalistas, Quim Torra, dice que los españoles son "bestias parlantes con forma humana" y que los catalanes discrepantes "tienen un bache en su ADN", el mismo Oriol Junqueras afirma que el ADN del hombre catalán "está más próximo al de los franceses que al de los Españoles" (¡cuanto genetista en las filas nacionalistas!), y el mismo hijo predilecto de la villa, el muy huido Carles Puigdemont, afirmó en un mítin que "había que expulsar al invasor".   Por eso los fieles del pueblo no ven nada incorrecto en que uno de los ancianos del lugar, acompañado de un abanderado nacionalista, limpie a conciencia el lugar donde ha pisado Inés Arrimadas, la joven catalana, cabecilla del partido más votado de Cataluña en las pasadas elecciones, que ha venido a decir que todos podemos convivir unidos y en paz, y mientras el anciano (ante la imagen de Puigdemont que bendice la escena) frota y frota el suelo con denuedo, los vecinos ríen y aplauden, animándole: "¡De-sinfec-tem, de-sinfec-tem! (Desinfectemos). Tal vez con el mismo ritmo y cadencia con el que su líder Quim Torra arenga a los CDRs (sus camisas pardas particulares) "¡Apretad, apretad, que haceis bién en apretar!"  Los medios nacionalistas califican esta escena de "ocurréncia simpática".   ¿Por qué odian tanto a Inés que necesitan desinfectar su rastro? ¿Es por que no piensa como ellos? ¿O es porque osa llamarse a sí misma "catalana", siendo como es "charnega"?  Pues "charnegos" (o perros) es como denominan los supremacistas a los catalanes que tienen sangre de "fuera".  En el caso de Inés Arrimadas, su "sangre" (que cualquier buén biólogo vería indistinguible de la de otro español, francés o italiano) proviene de Andalucía... como la de la abuela del líder Puigdemont, por poner un ejemplo.  Pero es que el nacionalismo ayuda a limpiar la sangre mejor que nada.   Pero lo más impresionante de la escena es lo que no se ve.  Porque esas alegres gentes de pueblo no se ríen para el anciano, o para si mismas.  Ni siquiera para esta cámara que las graba y que enviará esa amenaza a su enemigo.  No.  En absoluto.   Esa gente se ríe bién alto para que les oigan los 240 vecinos de su propio pueblo que tuvieron la osadía de votar a partidos como Ciudadanos, PP, PSOE, o Podemos.  Vecinos que no creían en el nacionalismo excluyente y que ahora miran con miedo esa escena propia de los años treinta del siglo pasado.  240 vecinos capaces de votar, que son 352 si contamos a sus hijos.  El 16% de habitantes de un pueblo que no pueden decir lo que piensan sin enfrentarse a la exclusión social.   Y lo más incomprensible.  Los vecinos que se creen superiores, los que sienten el impulso de "desinfectar" el suelo que pisan los "animales"... ¿Con qué palabra se refieren a sus enemigos?  ¡Les llaman acaso judíos?  No.  Se puede oir con claridad.  Les llaman "ratas fascistas".  ¿Recordais a Amon Goeth, en la lista de Schindler? Amon también llamaba a los judío ratas, y por eso era un fascista.   Palabras huecas por la ignorancia.   Risas en el crepúsculo. Observadas desde ventanas entrecerradas.   Risas que hielan la sangre.

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