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Voces Layetanas

Supergirl contra los CDR

¿Os imagináis a los superhéroes americanos defendiendo a la gente de malvados CDR que pegan a la gente portando esteladas? Pues no es necesario que lo hagáis.  Podéis verlo en televisión.   El mundo nos mira, afirman los independentistas. Y es cierto.   Esta semana visité a mi hermana, y en una de esas largas sobremesas, los niños abandonaron sus sillas y se pusieron al televisor. Los adultos solemos abstraernos de sus conversaciones hasta que algo que dicen nos llama la atención. En este caso fué una frase corta:   "..Supergirl les está protegiendo de los CDRs.."   Obvia decir que la conversación en la mesa de los adultos se detuvo momentáneamente entre risas.  Fue entonces cuando me fijé en lo que veían. Mi hermana es seguidora de las series de superheroes de DC, y suele ver los episodios de Supergirl cuando se emiten en Estados Unidos. En aquél momento, SuperGirl se enfrentaba a unas fuerzas paramilitares vestidas de ocre, que con la cara tapada y una estrella amarilla en el pecho, atacaban a los superhéroes al grito de "expulsemos a los invasores", frase calcada a la que pronunció Puigdemont en una conocida locución.   Nunca me acabará de sorprender la receptividad de los niños, que habían reconocido un paralelismo bastante obvio. Por curiosidad seguí viendo el episodio, y los paralelismos no acababan ahí. Los comandos paramilitares que mi sobrino había identificado como CDRs eran racistas y despreciaban a los superhéroes porque muchos eran de otros planetas, se dedicaban a patrullar los barrios e identificar a los "invasores", y marcaban sus casas con pintura afirmando que "la tierra siempre sería de los humanos". Más adelante acosaban y agredían a los marcados. Le pregunté a mi sobrino si eran los villanos del episodio, y me dijo que eran los villanos de toda la temporada.  Superman, Supergirl, Manchester Black y otros héroes del universo DC que no reconocí se aliaban para defender a la gente de los supremacistas de amarillo. En una mareante coincidencia, el líder de los comandos racistas era enviado a prisión por alentar a la violencia.. ¡y sus seguidores se manifestaban en las calles reclamando la libertad del "preso político"! ¡Literalmente!   Ya en aquel momento pensé que tal cúmulo de coincidencias bien merecía un artículo, y eso que aún no había visto la imagen que me despejó todas las dudas.   El presidente de los Estados Unidos (un recuperado Bruce Boxtleiner) alertaba de la corriente fascista que se levantaba con las concentraciones populistas que exigían la liberación del "preso político", y un televisor en su despacho emitió ¡imágenes de una manifestación del independentismo catalán!. Aquél televisor presidencial se llenó de manifestantes con esteladas, tanto esteladas azules como esteladas amarillas, las que usaba "terra lliure" y que ejemplificaban el lema de los supremacistas terrestres "Tierra Libre".. de invasores.   El episodio que vi es el nº 12 de la cuarta temporada. Lleva por título "The Menagerie" (La colección de fieras), y se emitirá próximamente en HBO. Y es solo un ejemplo de como la visión del mundo ante el independentismo catalán está cambiando. Hace unos meses, las banderas esteladas podían verse en manifestaciones pacíficas en china, mezcladas con símbolos de libertad. Hoy cada vez más el acervo cultural las enmarca en movimientos xenófobos, insolidarios y excluyentes. Algún guionista de DC lo ha sabido ver.   El mundo nos mira, afirman los independentistas.   Pues es cierto. Y no le gusta lo que ve.

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Risas que hielan la sangre en Amer

Amer es el pueblo donde nació Carles Puigdemont.  Es una pequeña y bonita aldea de la Gerona rural, con poco más de 2200 habitantes.  De ellos, 1514 tienen derecho a voto, y la mayoría votan al partido de su vecino nacionalista, el líder cuya efigie adorna la plaza.  Sueñan con liberarse de quienes no piensan como ellos, y por eso, cuando los representantes de partidos políticos no nacionalistas les "provocan" (simplemente yendo a su pueblo) se creen en la obligación sana y cívica de "echarles".  Evidentemente no es sencillo, ya que la ley dice que todo el mundo tiene derecho a expresarse, por lo que los agentes de la ley impiden las agresiones, dificultan el lanzamiento de objetos y demás boicots.  Pero siempre les quedan las risas.   Y reirse de los discrepantes debe ser sano, pues hasta el líder de los nacionalistas, Quim Torra, dice que los españoles son "bestias parlantes con forma humana" y que los catalanes discrepantes "tienen un bache en su ADN", el mismo Oriol Junqueras afirma que el ADN del hombre catalán "está más próximo al de los franceses que al de los Españoles" (¡cuanto genetista en las filas nacionalistas!), y el mismo hijo predilecto de la villa, el muy huido Carles Puigdemont, afirmó en un mítin que "había que expulsar al invasor".   Por eso los fieles del pueblo no ven nada incorrecto en que uno de los ancianos del lugar, acompañado de un abanderado nacionalista, limpie a conciencia el lugar donde ha pisado Inés Arrimadas, la joven catalana, cabecilla del partido más votado de Cataluña en las pasadas elecciones, que ha venido a decir que todos podemos convivir unidos y en paz, y mientras el anciano (ante la imagen de Puigdemont que bendice la escena) frota y frota el suelo con denuedo, los vecinos ríen y aplauden, animándole: "¡De-sinfec-tem, de-sinfec-tem! (Desinfectemos). Tal vez con el mismo ritmo y cadencia con el que su líder Quim Torra arenga a los CDRs (sus camisas pardas particulares) "¡Apretad, apretad, que haceis bién en apretar!"  Los medios nacionalistas califican esta escena de "ocurréncia simpática".   ¿Por qué odian tanto a Inés que necesitan desinfectar su rastro? ¿Es por que no piensa como ellos? ¿O es porque osa llamarse a sí misma "catalana", siendo como es "charnega"?  Pues "charnegos" (o perros) es como denominan los supremacistas a los catalanes que tienen sangre de "fuera".  En el caso de Inés Arrimadas, su "sangre" (que cualquier buén biólogo vería indistinguible de la de otro español, francés o italiano) proviene de Andalucía... como la de la abuela del líder Puigdemont, por poner un ejemplo.  Pero es que el nacionalismo ayuda a limpiar la sangre mejor que nada.   Pero lo más impresionante de la escena es lo que no se ve.  Porque esas alegres gentes de pueblo no se ríen para el anciano, o para si mismas.  Ni siquiera para esta cámara que las graba y que enviará esa amenaza a su enemigo.  No.  En absoluto.   Esa gente se ríe bién alto para que les oigan los 240 vecinos de su propio pueblo que tuvieron la osadía de votar a partidos como Ciudadanos, PP, PSOE, o Podemos.  Vecinos que no creían en el nacionalismo excluyente y que ahora miran con miedo esa escena propia de los años treinta del siglo pasado.  240 vecinos capaces de votar, que son 352 si contamos a sus hijos.  El 16% de habitantes de un pueblo que no pueden decir lo que piensan sin enfrentarse a la exclusión social.   Y lo más incomprensible.  Los vecinos que se creen superiores, los que sienten el impulso de "desinfectar" el suelo que pisan los "animales"... ¿Con qué palabra se refieren a sus enemigos?  ¡Les llaman acaso judíos?  No.  Se puede oir con claridad.  Les llaman "ratas fascistas".  ¿Recordais a Amon Goeth, en la lista de Schindler? Amon también llamaba a los judío ratas, y por eso era un fascista.   Palabras huecas por la ignorancia.   Risas en el crepúsculo. Observadas desde ventanas entrecerradas.   Risas que hielan la sangre.

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