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España, el Rey y el mando de la Play

José A. Ruiz 18/09/2019
Los jóvenes catalanes muestran su rebeldía en el idioma prohibido

Hoy me ha comentado una compañera, que se define como republicana, que su hija la trae por la calle de la amargura.  "¿Sabes qué va cantando mi hija?" me ha dicho, y acto seguido me ha acercado su teléfono móvil.  Un grupo de niños entonaba un coro simple pero pegadizo.  Esto era lo que repetían.
 
"Viva España, viva el Rey,
 viva el mando de la Play".
 
No pude evitar reir, como sin duda mi compañera esperaba.  Y luego recordé otros ejemplos parecidos de los que he tenido noticia recientemente.  Por que lo que he descrito no es una tendencia masiva, ni creo que llegue a "trending topic", pero es un hecho real, y no es el único.
 
Y es que no hay acción sin reacción, y los niños no son tontos.  De un tiempo a esta parte centenares de escuelas públicas catalanas están imponiendo a los niños una lengua única que en la mayoría de casos no es la propia (según la misma generalitat solo el 36% de los catalanes tiene el catalán como lengua materna).  Ese control hace tiempo que se extiende a las horas no lectivas (entiéndase el recreo o el "patio" de toda la vida).  Los niños no entienden (ni deberían) de política, pero saben que sus padres y otros adultos se quejan porque se les enseñan cosas que no se corresponden con la realidad.  Muchos niños no están de acuerdo cuando sus profesores les dicen que no son españoles, o que deben hablar solamente catalán, siempre.
 
Hay que decir que cuando una persona está fresca, tranquila y concentrada, le es más fácil expresarse en un segundo idioma, mientras que el enfado, el cansancio o la indignación hacen inevitablemente aflorar la lengua materna.  Y tal vez sea por eso que la lengua materna suele ser la de la rebelión, la de la indignación.  Cuando mi generación tenía la edad de nuestros hijos nosotros también probábamos los límites de la paciencia de nuestros profesores pronunciando palabras prohibidas, antes de tapar con la mano nuestra propia sonrisa de asombro.  Ahora lo prohibido es la lengua propia de muchos.  Por eso muchos niños se sienten atraidos por lo que escandaliza a sus profesores nacionalistas, y no porque sepan que lo son (ya he dicho que los niños no se nueven por parámetros políticos), sino porque saben que a sus "profes" les escandaliza todo lo relativo a España y al idioma Español.
 
Algo así debió pensar aquella niña agredida por su profesora nacionalista cuando dibujó una bandera de España.  Solo estaba probando los límites de la profesora, incapaz de concebir que su maestra no tenía límites.  Y líbreme nadie de culpar al independentismo de la intolerable actuación de aquella individua (una sola persona no puede definir a un colectivo ni a una ideología), pero si que lo culpo de la prontitud con la que se enterró una noticia que de haberse referido a una bandera estelada hubiera dado lugar a manifestaciones, programas especiales en prime time y juicios televisados.
 
Los niños gustan de desafiar las prohibiciones.  Generaciones antes otros niños catalanes hablaban catalán a escondidas bajo la prohibición del régimen franquista.  De hecho aún resonaban los últimos ecos de aquél régimen extinto cuando yo mismo y otros niños cantábamos en un rincón del patio versiones absurdas del himno de España, como esta:
 
"Franco, Franco
que tiene el culo blanco
porque su mu-jer
lo lava con Ariel.."
 
Hoy son otros niños los qu recitan a escondidas, bajo la prohibición de un régimen nacionalista, otras frases inocentes que aún no entienden.  Tal vez nunca serán monárquicos. Y tal vez tampoco unos campeones de "la Play", pero en cierto modo esas palabras serán una pieza más del puzle de su futura personalidad adulta.
 
"Viva España, viva el Rey,
 viva el mando de la Play".
 
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